DEDICADO A TODOS LOS QUE VIVEN DE LOS BARES Y TAMBIÉN A LOS BORRACHOS.
 
Llevaba varios días para dedicar unas palabras a dos imbéciles. Uno de ellos es el individuo que se atrevió a mandar una carta al director de El Diario Montañes, que llevaba por título, Los bares no son necesarios. Y el otro, más imbécil todavía, es el propio director de este medio del norte de España, ya que se le debería de presumir una profesionalidad fuera del sensacionalismo con el que se generan lecturas cuando se publican mentiras y tetas, o lo que es más grave todavía, comprobadas gilipolleces que no llevan a ningún lado.
 
He leído varias respuestas a esa viral carta que el primer imbécil mandó al periódico. Respuestas de afamados ilustres que cortos de expresiones que podrían estar fuera del concepto de su educación, no creo que realmente aclaren la incapacidad mental que a veces desarrolla el ser humano, no sin esfuerzo.
 
Comentando este asunto con amigos cercanos, dueños de locales dedicados a este según el imbécil, innecesario menester de servir comidas y bebidas a viandantes, paseantes, peatones y a veces hasta alguna persona y un poco más allá de hablar de los dos millones de trabajadores que se quedarían sin trabajo si el sueño del este retrógrado neandertal se hiciera realidad y sin olvidarnos de los casi ciento cincuenta mil millones que mueven "los bares", me quedo con dos o tres apreciaciones de esta gente del gremio que vive para él y en estos momentos sufre no solamente como otros sectores del tejido empresarial, sino como alguien que no tiene ni la menor idea de cuándo y cómo podrá volver a su actividad, o lo que es todavía peor, ¿dónde?
 
Miguel Lombardia regenta desde hace 24 años la Pastelería Amendoa, un mítico local situado en Castro Riberas de Lea y que en interesante e irónico (aclaro por los imbéciles) texto expone su punto de vista sobre la idílica situación que el imberbe mental y rancio personaje, desea en su carta.
 
¿Cómo van a ser necesarios los bares, Juanan? No generan empleo, ni dan servicio alguno, por eso los inteligentes lucenses habían dejado de visitarlos últimamente. Nadie quería la tapa gratis que por menos de un euro y medio por consumición, dábamos a nuestros clientes, que en algunos casos se iban a casa comidos o cenados. ¡Una locura! ¿Para qué aprovechar el wifi, el fútbol o la prensa gratis? ¿Qué me dices de esa galletita que por doscientas de las antiguas pesetas, te acompañaba un café y a gusto del consumidor, el chorrito de orujo casero?. Menos mal que están cerrados, así no hay focos de infección, ruido y contaminación. ¡Mejor erradicados!
 
Más de trescientos cincuenta mil "bares" que contando los ilegales, estructuran el 6 % de PIB, nutriéndose de la mercancía de pescaderos, carniceros, fruteros y putas, por poner ejemplos concretos, sin olvidarnos del imbécil que como el que escribe la carta o el que director que la publica y dirige El Diario Montañes, seguro estoy pensando frecuentan, ya que un principio de cirrosis alcohólica podría justificar la carta y su publicación.
 
Mi amigo Demetrio del Viejo Chamartín de Madrid, me explica la problemática del sector en esta crisis, como la de un efecto dominó. Si no abren los bares, toda la estructura industrial y analizando los datos macroeconómicos que todos (menos los imbéciles) conocemos, la economía se verá más gravemente afectada.

Licencia, Ibi, basuras, terrazas, iva, retenciones, impuesto de sociedades, seguros sociales, etc... El único que no es necesario es el imbécil que escribió esa carta.

En definitiva y hablando de bares, me voy a imaginar uno de esos salones del lejano oeste en el que todo el mundo llevaba un calibre bien gordo y solucionaba sus problemas a tiros, consecuencia de que solo quedaba vivo el más rápido. Quizás habría que ir pensando que la historia oculta la verdad y que los que morían acribillados a balazos no eran los más lentos, sino los más tontos, que escribían gilipolleces. ¡Menos mal que no nací en el lejano oeste!
 
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