Ya he narrado… en distintas ocasiones… la escalada de la pared norte del Eiger… una de las escaladas más respetadas en los ámbitos del Alpinismo Internacional…
Para mí... significaron mucho los momentos vividos en ella… 
En este artículo trataré solamente de describir… uno de los graves sucesos de aquellas jornadas vividos hace cincuenta años…

Poco a poco me iba sintiendo orgulloso de haberme ido adaptando a la hostilidad de la pared norte…Y había logrado escalar hasta el lugar llamado “Vivac de la Muerte”... en donde perecieron los alemanes Max Sedlmayr y Karl Mehringer... desde dónde la retirada era prácticamente imposible… 
Los también alemanes Korber y Vass habían caído intentando el descenso, al igual que el inglés Brewster que también cayó desde el “Segundo Glaciar”… como Marchart, Carruthers y Monderegger…( datos extraídos del libro de Arthur Roth “Eiger”)

Escalaba el “Tercer glaciar… “previo a la “Rampa”… cuando debí tener un ligero descuido… posiblemente atenuando la tensión extrema de aquellos minutos… y caí...

Todo se terminaba para mí…
“Arrancaré a mi compañero Carlos Romero que me aseguraba (?) en la reunión... y ambos seguiremos cayendo, en un espantoso salto de mil metros… viendo con ojos posiblemente desorbitados… esa pared negra y helada… pero desde mi tremenda perspectiva… es decir desde fuera… ¡¡Horrible!!...
“Y cuando ya no esperaba nada… con la mente en blanco… sentí un tirón violento que me detuvo…

“Mi compañero había logrado neutralizar la caída… con su propio cuerpo… quedándonos ambos colgados de un precario seguro… una sola clavija “Stubai”… el modelo más corto del tipo sacacorchos, de aquellos tiempos… clavija que había introducido en un tramo de hielo quebradizo…

“Habíamos vivido en el “Fin “… 
Y del mismo “Fin… rotundo y tremendo” pasé a considerar lo ocurrido solamente una anécdota de escalada… una caída sin consecuencias… era una catástrofe evitada… siendo solo una anécdota… 
-Sí… Una vez más salvados…

¿Por quién? ¿Por la casualidad? ¿Era esta una señal trascendente? 
¿Estaba Dios allí… ejercitando nuestro perdón?

Que distinta es la consideración de estos hechos... en… aquellos años optimistas… “una simple anécdota”… a lo que se podría pensar 50 años después…
¿Tenía yo obligación… o necesidad de vivir aquellos riesgos tan cercanos a la muerte?
¿Cuándo estaba más próximo a la verdad?

El suceso debió influir tanto en mi psicología… que continúe la escalada que se había transformado en una lucha… superando los pasajes técnicamente más difíciles de toda la vía -los de la “Rampa”- sin haber podido nunca recordarlos… hasta resurgir en ese otro vivac… con las piernas colgando en el abismo… entre una dura tempestad… pensando que ya estábamos viendo nuestro futuro… unidos a la historia trágica de la famosa montaña…
Medio siglo después miro la pequeña clavija Stubai… ese simple sacacorchos… que me ayudó a vivir… y abrir botellas… rememorando aquellas inmensas y terribles vivencias…
¡¡ Gracias !!