Sí, desde hace unos meses la FNFF es cada vez más conocida por la sociedad española; lo que era impensable hace apenas un año es hoy una realidad. La razón de esta “popularidad” no es más que el resultado de una ofensiva que la izquierda sociocomunista mediante el uso de todos los medios audiovisuales y escritos a su alcance ha emprendido contra la misma. En absoluto se trata de un mérito propio ni de la posible utilización propagandística de medios afines toda vez que estos – si es que los hay – han permanecido y permanecen fuera de la escena.

La FNFF nació y persiste con una vocación histórica: la de rescatar del olvido lo que significó la capitanía de Francisco Franco y la del Estado que rigió España durante 40 años. En definitiva plasmar la verdad de nuestra reciente historia, hoy tergiversada hasta extremos inconcebibles por un adoctrinamiento que no ha cesado desde el mismo día de su fallecimiento en 1975.

Como no podía ser de otra manera aquellos que pretenden borrar los logros de aquel régimen político atacan con saña a la Fundación. ¿Cómo no iba a ser así si somos los únicos que hoy defendemos al Caudillo y su obra de frente y dando la cara?

Se equivocan aquellos que ven en la Fundación un ansia de reivindicar para España la restauración del sistema político “franquista”. En absoluto, los que componemos la FNFF vivimos en el año 2018 y, nos guste o no, somos conscientes de la realidad de nuestra Patria en el entorno social y político, tanto nacional como internacional, en el que nos movemos. Otra cosa es que ante la vista de la situación en la que nos encontramos y las perspectivas que se avecinan no dejemos de clamar aquello de “¿Franco dónde estás? vuelve” si bien conscientes de la imposibilidad de que algo así pueda suceder. Otra cosa bien distinta es la convicción de que las políticas que Franco implantó en España respecto a su unidad, a su tradición cristiana y a la inmensa labor social acaecida en España en aquellos tiempos son perfectamente transpolables a nuestros días.

Y es que si echamos una ojeada a la situación presente en España no es para menos esa añoranza.

Hoy vemos una España a punto de perder su secular unidad territorial con un golpe de estado permanente en Cataluña. Una querida región española en la que sus autoridades – que son la representación del Estado – se encuentran en absoluta rebeldía contra la Patria española y la propia Constitución sin que el Gobierno central haga nada para remediarlo, dando, incluso, muestras de clara connivencia con los golpistas para mantenerse en el poder. No debería extrañarnos esta actitud pues poco le importa al Gobierno socialista- comunista esta situación dado que, en su objetivo de alcanzar la implantación en España de su idílica República socialista bolivariana, esta es una situación que favorece sus intereses últimos.

Vemos como de forma lenta pero sin pausa el Gobierno socialista violentando de forma sutil la Constitución nos encamina hacia ese objetivo. El intento de quitar de la escena parlamentaria al propio Senado es una muestra clara de lo que digo. Un ejemplo más.

¡Y qué decir de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica que no es más que una artimaña para revertir la historia de la forma más sectaria y totalitaria!

Y mientras tanto las intenciones de exhumar del Valle de los Caídos los restos del Generalísimo Franco a través de un RDL, obviamente inconstitucional, no constituyen más que un episodio de odio y resentimiento.

Lo asombroso de todo esto es la falta de energía, claridad de ideas y valentía de partidos como el PP y C,s , ciegos ante el devenir de los acontecimientos futuros y que andan convertidos en títeres de la política del Sr. Sánchez y sus socios comunistas. O lo que sería aún más grave: la connivencia con postulados perversos como el manifestado recientemente por el Sr. Fernández Maillo, portavoz adjunto del PP, al comparar a Franco con Lenin o Hitler. Este señor muestra con su declaración, no sólo una ignorancia supina de la historia, sino una maldad incomprensible. Ante esta declaración un castizo no tendría otra respuesta: ¿A qué juegan estos? ¿De qué van? ¿Quién ha adoctrinado a este pobre ignorante?

Hoy en España sólo una Fundación como la FNFF parece vislumbrar el futuro al que nos quieren abocar socialistas y comunistas, razón obvia para buscar su deslegitimación e ilegalización al más puro estilo bolivariano. Incluso la propia Iglesia Católica, quien tendrá con toda seguridad la última palabra en esta intención del Sr. Sánchez de exhumar los restos del Caudillo, parece estar igual de ciega que los partidos políticos antes citados. Yerra la jerarquía eclesiástica si piensa que sometiéndose a los dictados socialistas la Iglesia podrá mantener su “status” presente en España. La descristianización de nuestra Patria es objetivo permanente y su posible e impensable colaboración en la exhumación del Generalísimo, además de constituir una muestra de ingratitud histórica a quien le deben todo, no será más que un paso a perversas intenciones posteriores. Al tiempo.

Y esta es la situación en la que la FNFF se encuentra en este presente del año 2018: batalla jurídica y mediática para evitar la exhumación, batalla mediática para hacer llegar a los españoles que no les pueden hurtar su historia, batalla de ideas en defensa de la unidad de nuestra Patria y nuestras raíces cristianas, batalla frontal contra el comunismo bolivariano.

¿Acaso no quedan en España personas e instituciones que defendiendo los valores antes citados apoyen con sus gestos – morales, económicos y mediáticos - a esta FNFF con la misma fuerza empleada por los enemigos de España?

Nos estamos jugando nuestro futuro como una nación libre, unida y cristiana.

En momentos críticos como los presentes cobra dimensión la frase que Nelson dijo en los prolegómenos de la batalla de Trafalgar: “Inglaterra espera que todo el mundo cumpla con su deber”.

Pues eso: veremos.