El alpinismo ese idealismo trascendente que constituye la mejor metáfora para el ejercicio de la vida... sin que ninguna otra actividad... ni siquiera los mismos juegos deportivos... los que tanto apasionan a los millones de espectadores del (fútbol, tenis y competiciones diversas) hayan podido superarlo en valores auténticos... está sufriendo una rápida devaluación al haberse rendido -muchas de sus prácticas- a la moda de los records... de los trofeos y de los campeonatos... quizás solicitados por una sociedad cada día más vulgar... que solo valora el triunfo del vencedor -cómo la antigua Roma de los gladiadores- exageradamente rendida al éxito...

Y así el tradicional y clásico alpinismo... alejado del murmullo y del “glamour” ciudadano... está siendo “redefinido” y confundido por los medios de información -frecuentemente superficiales- faltos de rigor en su tratamiento al no disponer de especialistas conocedores de estas materias... aunque reconociendo ya algunas excepciones en los últimos tiempos... dignas de ser valoradas...

El alpinismo... cuya práctica la ejercitan en la actualidad cientos de miles de españoles (escalada en roca y en hielo... montañismo-senderismo... carreras de montaña... montañismo de cimas... trekking... acampada... viajes a las montañas... expediciones al Himalaya y centenares de macizos y montañas... esquí de montaña…) se ha masificado…
Y ésta masificación ha conllevado el contaminante transferido por el “hecho deportivo de masas” contagiado por las modas dominantes –imponiendo el campeonato –siempre fuera y completamente al margen del alpinismo tradicional- y la necesaria demostración del más fuerte...el primero... el campeón… olvidando y relegando... o abandonando gran parte de sus características esenciales que constituían su sustancia...

            -“El más fuerte ayuda al más débil”... 
            -“Ninguno es campeón y ninguno es perdedor”... 
            -“Todos alcanzan juntos el éxito... llegar a la cima” 
            -“Los que más saben enseñan a los que comienzan”, 
            -“Nadie abandona al compañero -o al próximo que es el prójimo- según Laín,                   para alcanzar la cumbre o intentarlo”. 
            -“No existe el récord que solo otorga notoriedad al campeón”... 
            -Todos “ascienden” buscando su propio camino... no llevando “sherpas” para                 que trabajen y reduzcan el riesgo de los que desde abajo esperan la gloria y el                triunfo...

La paulatina “deportivización” del montañísmo/alpinismo está conduciendo a la perdida de las tradicionales sustancias... que habían alzado al alpinismo clásico a una de las más exigentes escuelas universales de formación y valores humanos.