Con 40 años de edad, en España, alguien que haya pasado por la Universidad (incluso aunque la Universidad no haya pasado por él) debería saber, al menos en lo sustancial, lo que sucedió en la Guerra Civil. No digo que sea obligatorio conocer los detalles, pero sí afirmo que debería por lo menos tener claro el origen del enfrentamiento armado, las causas que lo provocaron y el resultado del "conflicto de legitimidades" que la guerra supuso. Alguien que con esa edad, y con estudios universitarios, ignore esto, puede decirse que es un analfabeto funcional.


Hasta ahora ya sabíamos que Pablo Casado es un político inane, más bien cobardón, con muy poca talla política e incapaz de hacer otra cosa que una demagogia democratista infumable (al igual que casi la totalidad del arco parlamentario, con pocas excepciones). Pero desde esta semana también podemos afirmar, sin posibilidad de errar, que el líder del PP o es un analfabeto funcional, que ignora esos datos principales acerca de la Guerra Civil, o aún peor, es un mentiroso más, un mentiroso profesional, que se dedica a engañar a los españoles también en este tema (como en todos).

A Casado le están silbando los oídos estos días porque toda la izquierda política y mediática le exige que rectifique sus palabras del pasado miércoles en el Congreso, cuando dijo que "la Guerra Civil fue un enfrentamiento entre quienes querían la democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia", típica frasecita rimbombante que seguro le endiñó alguno de sus cientos de asesores. Una gilipollez de frase que, por supuesto, no se ajusta a la realidad, pero no en el sentido que le reprochan los rojitos de hoy, sino por cómo eran y por lo que hicieron los rojazos de antaño.
 
Mire, Casado, apunte. Esto seguro que no se lo dijeron en el máster ese maravilloso de la Universidad de Harvard, en Aravaca D.F. La Guerra Civil se originó cuando, tras abandonar el poder el Gobierno de la república, de facto, unos criminales del Frente Popular decidieron entregar España a la Rusia del camarada José Stalin, acabando físicamente (o sea, matando) a todos los españoles que no fuesen marxistas. Cuando la escabechina sangrienta (que incorporaba juicios sin garantías en las checas y paseíllos con tiro en la nuca final) alcanzó al entonces líder de la oposición, don José Calvo Sotelo, se produjo no un golpe de Estado (no, rojitos y periolistos progres, no), sino un glorioso y Providencial Alzamiento Nacional que, tras muchas dudas y un serio conflicto personal, terminó liderando Francisco Franco.
 
Es decir, que ni el "desgobierno" de la II República tenía nada que se pareciese a la legitimidad en julio de 1936 (en realidad, carecía de ella desde el pucherazo electoral), ni el Frente Popular era otra cosa que una partida de asesinos dispuestos a convertir España en otro baño de sangre inocente, como ya hicieron las izquierdas masónicas durante distintos momentos de la I República, con el asesinato masivo de curas, monjas y toda persona de bien. El Alzamiento Nacional (calificado por el Papa Pío XI como una "cruzada" contra el comunismo en toda Europa) no solamente evitó que, como pedía el socialista Largo Caballero, "la mitad de España fuese asesinada", sino que impidió que nuestra Patria se convirtiese en una provincia rusa, al mando del genocida Stalin.
 
Le prometo, Casado, que no le voy a cobrar nada por esta pequeña y humilde lección de Historia que, naturalmente, otros le podrían dar muchísimo mejor que un servidor. Pero le añado además un consejo: "evite en lo sucesivo hacer el ridículo de una forma tan lamentable". De acuerdo: su abuelo combatió en el bando republicano, qué le vamos a hacer, una desgracia como otra cualquiera. Pero ponga luz en su mente: la Guerra Civil no fue esa gilipollez que dijo Vd en la tribuna de oradores del Congreso. Los rojos no querían "una democracia sin ley", lo que querían es la dictadura del proletariado y, de paso, asesinar a todo aquel que no estuviese tan tarado como ellos.
 
En todo caso...¿Qué le importa a Vd., Casado, la verdad histórica?, ¿qué les importa a ustedes, los liberales, la verdad? Hágame caso, no se preocupe por estas pequeñeces. Y disfrute de su bien merecido cargo de líder de la oposición, donde le auguro que se hará casi tan eterno como Franco.