Mañana, día 21 de octubre, por fin, ha llegado la hora de que Santiago Abascal, el Presidente de VOX, presente y defienda su "Moción de Censura", ante el pleno del Congreso de los Diputados. Naturalmente, no soy yo quien le vaya a dictar lo que tiene que decir (DOCTORES TIENE LA IGLESIA), pero, como me imagino que dos de los temas centrales de sus intervenciones van a ser: las nacionalidades y el independentismo, me atrevo a enviarle, desde estas páginas de "El Correo de España", un artículo que escribí hace ya bastantes años, porque creo que es lo que en estos momentos hay que decirle a los señores que están destruyendo España y al pueblo español... al tiempo que le alerto de la política informativa, que según he sabido, le van a aplicar: visibilidad cero. O sea:

  1. Libertad para que los diputados voten telemáticamente, para que el hemiciclo aparezca semi vacío.
  2. No televisión en directo.
  3. Silencio en la prensa amiga.

Señor Abascal, yo que usted diría cosas como las que en este artículo se dicen. Léalas, al menos.

          "Un día le preguntaron a "Azorín" que diferencia había entre un joven y un viejo y el Maestro respondió, lacónicamente, como era su estilo: "El joven, sueña; el viejo, recuerda"... pues, eso me pasa a mí ya, que mis sueños de antaño hoy son ya recuerdos. Así que en cuanto oigo o leo algo que se comenta se enciende una luz en mi cerebro y se abre de inmediato el "baúl de los recuerdos". Y como sé que mañana se va a volver a hablar de "Nacionalidades" y "Autonomías" de repente han aparecido sobre mi mesa estas dos parrafadas. La que escribió Gonzalo Fernández de la Mora en "El Imparcial" dos días antes del Referéndum que aprobó la Constitución del 78:

        "La razón fundamental de mi "no" es que la Constitución consagra, por primera vez en nuestra historia jurídica, el principio de que España es un conjunto de "nacionalidades", o sea, de naciones diferentes. Esto es extraordinariamente grave porque la doctrina y la experiencia demuestran que cuando un grupo afirma que es una nación, es que aspira a transformarse en un Estado independiente. Si esto no fuera así, no se habría insistido tan desesperadamente en el término "nacionalidades", y se habría proclamado, simplemente, que nuestra patria se compone de diferentes regiones autónomas, pero que forman parte de esa nación única que es España... La Constitución, al reconocer solemnemente la existencia de varias nacionalidades o naciones, nos arrastra hacia los separatismos...No se puede negar la evidencia de que el proceso de desintegración de España se ha reiniciado, y la Constitución no lo frena, sino que lo acelera".

         Y la que yo mismo escribí cuando estalló la polémica sobre el "café para todos":

         "Señor Suárez, lo que usted se propone es un enorme disparate, porque el "café para todos" no resolverá en absoluto el problema catalán y vasco y creará 17 nuevos problemas, las Regiones españolas ni son ni tienen espíritu autonómico, lo que quieren es descentralización, que Madrid y el Gobierno Central no sean el ombligo del mundo. Aquí no hay más Autonomías posibles que las de Cataluña y las del País Vasco, como lo vieron los republicanos en los años 30. ¿Sabe usted lo que serán 17 Gobiernos, 17 Parlamentos, 17 Presupuestos y todo lo que eso conlleva?. El "café para todos" llevará además a la desintegración de España como Nación. Señor Suárez, si usted lleva a cabo el "café para todos" algún día la Historia le pasará factura". 

        Pero, también se salió del baúl lo que me respondió Torcuato Fernández Miranda cuando, tras aprobarse la Constitución (con su voto en contra), le pregunté qué podría pasar con lo de las "Nacionalidades" y las "Autonomías", y su respuesta fue:

        "¿Que qué va a pasar aquí? Lo de siempre: que España caerá otra vez en los separatismos (y con las "nacionalidades" aprobadas llegarán, seguro, las independencias de Cataluña y el País Vasco), en la corrupción generalizada (el caso Lerroux y el estraperlo serán cosa de risa por lo que ya estamos viendo y oliendo en esta Transición) y en la anarquía política barriobajera...La Ley Electoral conducirá a un caos parlamentario y volveremos a Gobiernos de cuatro meses... Ortega tenía razón: no es esto, no es esto... ¡Delenda est Monarchia!... La Monarquía se ha suicidado con esta Constitución. Jamás debió aceptar el Rey quedar sólo de árbitro. Un jefe de Estado no puede ser una figura decorativa. Fíjate ni siquiera la República cayó en eso. Alcalá Zamora y Azaña tenían, al menos, el poder de designar al Presidente del Gobierno y el de cerrar Las Cortes y convocar elecciones generales. El Rey tuvo que "reservarse" esos derechos y, por supuesto, el veto a la participación de España en guerras exteriores. Ni tampoco debió aceptar que el Tribunal Constitucional cayera en manos de los políticos. ¡Ah, Dios, hemos vuelto a perder otra ocasión histórica! ¡No tenemos arreglo ni visión de futuro! ¡Pobre España!".

           Y ya lo ven. Sin comentarios. Pero, no hay peor ciego que el que no quiere ver... y si hay alguien que no quiera ver es el pueblo español. Un pueblo que se deja engañar no una sino cien veces y encima aplaude. Ayer Viva Franco, hoy Muera Franco o ¡Vivan las "caenas"!"

 

De todos modos, señor Abascal, ya sabe, suerte y al toro. España no se merece a estos sujetos.