El tirano suele ser engreído e ignorante, con la petulancia que da la imbecilidad, congénita o de nacimiento.

Suele tener muy escasa formación jurídica, y piensa que el Derecho es un instrumento al  servicio de los que mandan, en lugar de la única forma que tiene una sociedad civilizada para embridar el poder…

Castro, abogado, después de dar un golpe de estado, de clara raíz comunista, lo primero que hizo fue cerrar las facultades de derecho, y así siguieron durante más de una década, hasta que las presiones internacionales le obligaron a reabrirlas.

Entendía que los juristas no eran más que un obstáculo para el  ejercicio omnímodo del poder.

Los tiranos lo que quieren es leguleyos, que digan sí a todo, y no se planteen si las leyes son justas o injustas, son obedecibles o no, van contra el derecho natural, por ejemplo el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo género, etc.

Para ellos la legalidad emana del BOE, no de una ciencia que llamamos Derecho, y cuya construcción ha supuesto veinte siglos, o más, de esforzado estudio y trabajo de los juristas, que no son, no somos, unos simples leguleyos, de usar y tirar.

Desconocen, o fingen ignorar, que la Constitución establece un reparto competencial entre el gobierno central y las autonomías y que, lógicamente, ninguna de esas administraciones puede invadir el terreno de las otras.

¿Podría legislar la Comunidad de Madrid sobre la normativa de tráfico en todo el territorio nacional…? Obviamente, no, pues eso es competencia estatal.

¿Y puede el gobierno establecer normas que invadan las competencias autonómicas, haciendo de su capa un sayo, y pasándose el  reparto competencial, constitucional y estatutario, por el arco del triunfo…?

Pues es evidente que no.

Salvo que vivamos en una auténtica tiranía, donde el sátrapa haga lo que le dé la gana, y viole constantemente el ordenamiento jurídico y constitucional, como  ya ha tenido ocasión de sentenciar, en varias ocasiones, el Tribunal Constitucional.

Pero para el tirano, eso no es problema.

Se cambian los vocales del TC, para configurar una mayoría paniaguada del poder, y a otra cosa…

¿Problemas a mí, que veraneo en la Residencia Real de La Mareta?

Vamos hombre, hasta ahí podíamos llegar…