Pendientes como estamos de los rebrotes y en el sinvivir de dónde estará Juan Carlos, no le hacemos el menor caso a la plaga de parásitos, de tontos útiles y de ladillas (que de todo hay, y en abundancia) que hacen cola meneando el rabito, con las orejas erectas y la faltriquera abierta en la ventanilla podemita de favores pendientes de pago... a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado, claro.

El penúltimo agraciado ha sido un tal Sergio García, cuya gracia académica es ser Técnico en Artes Aplicadas a la Escultura, que no sé lo que es pero que suena a porteador de estrambotes de Chillida y demás chatarreros que soñándose Miguel Angel se quedaron en soldadores de desguace. Bueno, pues al tal Sergio García, Pablo Iglesias, el alfeñique bolchevique, le ha recompensado, vaya usted a saber qué servicios y qué favores, nombrándole Director General de Derechos Animales. ¡Con dos cojones! y un sueldo de 80.000 euros que pagaremos los tontos del voto de esta democraciaquenoshemosdado, cuyo lema institucional ya no es Una, Grande y Libre, sino Vota, Paga, Calla y Póntela, Pónsela. La mascarilla, claro.

No sabemos si el agraciado sabe distinguir un babuino de un diputado, un chimpancé de un ministro o una gallina de un demócratacristiano, pero ¡qué más da!, con Pablo Iglesias en la Vicepresidencia del Gobierno no hace falta ser Fran de la Jungla, ni siquiera bostezar con los documentales de La 2, para ocuparse de los derechos de las hienas, sobre todo de las hienas, que es el animal totémico de Podemos.

Tan amigo como dice ser de toda clase de másteres y demás firuletes académicos, le recomendamos a Pablo Iglesias que vaya a la República Dominicana a hacer uno sobre Rafael Leónidas Trujillo, el tirano banderas caribeño que pagaba los favores recibidos a cuenta de la Lotería. Mandaba llamar a palacio a la deuda pendiente de pago y le decía: “mañana compre usted tal número de la Lotería” y, ¡et voilá!, premio gordo y muñeca chochona para el oferente solicitante. Así evitaba Trujillo llenar de lorzas inútiles y de tontos útiles las caribeñas caderas del Estado dominicano. Hala, Pablo, hazles un calvo de la Lotería a los que te pasan la factura de los servicios prestados para que las caderas del Estado español vuelvan a ser como las de un novillero y no como las de Svetlana Iósifovna, la hija de Stalin, gorda, borracha y ninfómana.