Hace unos días publicaba en este mismo medio un artículo[1] respondiendo a las inauditas declaraciones del ministro Escrivá cuando dijo que necesitábamos inmigrantes para pagar las pensiones, artículo en el que sin tener todos los datos y en base a un razonamiento numérico sencillo (que a veces son los que mejor funcionan) me aventuraba a decir que no solo no iban a pagar las pensiones sino que nos estaban costando dinero. A raíz de ese artículo, un buen amigo, Alejandro Macarrón Larumbe, colaborador del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES)[2], me ha enviado un interesantísimo informe elaborado por esa fundación a principios de este año titulado “La verdad sobre la inmigración en España. El negativo balance económico[3] que arroja mucha luz sobre ese asunto, especialmente porque establece una metodología muy bien elaborada para calcular el coste que tiene para los residentes en España el exceso de emigrantes sobre los que realmente necesita nuestro mercado laboral.

El estudio de GEES está hecho con datos de 2018 (población total, activa, ocupada y parada, PIB, etc.), que eran los únicos disponibles en ese momento, y con los datos de 2018 estima que el coste de los 4,2 millones de inmigrantes que según su cálculo “sobraban” en España en ese año fue de unos 53.000 millones €, todo ello en su escenario central (analiza varios escenarios, como luego se explicará), estimación que para 2020 en las nuevas circunstancias de enorme crisis se quedará corta.

Ya se han publicado los datos de empleo a 30 de junio, de modo que ya tenemos el dato real de dos trimestres de este nefasto 2020 y para el resto de 2020 disponemos de las recientes previsiones del Banco de España (BdE)[4], por lo que es posible hacer una estimación de cual va a ser el escenario de empleo en 2020. La tabla siguiente resume cual será la situación para la media de 2020 (que es solo eso, una media entre trimestres menos malos y trimestres muy malos) y para el final del año (que eso si es una “foto fija” de como estaremos al final de 2020).

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Los números son escalofriantes, no hace falta decirlo, especialmente si nos fijamos en la situación a fin de año, pero este artículo no trata sobre lo que se nos viene encima, sino sobre cuanto nos van a costar en 2020 los inmigrantes en exceso aplicando la metodología de CEES.

Desde un punto de vista estrictamente económico, esto es, sin meter consideraciones humanitarias, ideológicas o de otro tipo, ¿qué se entiendo por “inmigrantes en exceso”?

Se compone de dos sumandos (sin incluir, claro está, al aproximadamente un millón de inmigrantes ilegales que se estima hay en España):

  • Uno, que es obvio, son todos los inmigrantes parados y sus familiares, pues no están aportando nada al PIB y, en cambio, si están consumiendo parte de la Renta Nacional. En nuestro caso, 954 mil parados (más sus familiares).
  • El otro, que si lo piensas estrictamente en términos económicos también es bastante obvio, son los inmigrantes (y sus familiares) que están ocupando un puesto de trabajo que podría ser ocupado por un trabajador español de los centenares de miles que están en paro.

Para calcular este segundo sumando, GEES hace una estimación de que % de los puestos de trabajo actualmente ocupados por inmigrantes podrían ser ocupados por españoles nativos y establece un rango de entre el 40% y el 60%, pues es cierto que hay algunos trabajos (servicio doméstico, jornaleros agrícolas, etc.) que es casi imposible que sean realizados por nativos españoles mientras exista un mal llamado “Estado del bienestar” hipértrofe y disparatado como el que tenemos en España, donde hoy día, si sabes aprovechar las oportunidades, se puede vivir mejor a base de subsidios y ayudas públicas que trabajando en puestos poco cualificados y por tanto con salarios bajos, y no digamos si además tienes alguna ocupación adicional en “negro”, como hay muchos casos.

Yo considero que al menos el 60% de los puestos de trabajo ocupados actualmente por inmigrantes (parte alta de la banda de GEES) podrían ser ocupados por españoles, lo que significa que de los casi 3 millones de inmigrantes que estarán trabajando en media durante 2020, del orden de 1,8 millones de inmigrantes podrían ser sustituidos por alguno de los casi 3 millones de nativos españoles que estarán parados.

En consecuencia, entre parados (954 mil) y ocupados que pueden ser sustituidos por españoles nativos (1,8 millones) en España sobran casi 2,8 millones de inmigrantes activos (el 70% de todos los inmigrantes activos), más sus familias, esto es, el 70% de los inmigrantes legales: en España sobran, con criterios estrictamente económicos, 5,9 millones de emigrantes. Y, por supuesto, la totalidad de los ilegales, que no están incluidos en los números anteriores.

La siguiente pregunta es ¿cuánto nos van a costar en 2020 esos 5,9 millones de inmigrantes “sobrantes”?

Para hacer ese cálculo, GEES hace una estimación de cuanta renta “consume” un inmigrante, en comparación con un nativo español. La renta per-cápita media (españoles nativos e inmigrantes) en 2019 fue de unos 26.700 €, pero para 2020, con el cataclismo económico que ha supuesto el Covid y la manifiesta incompetencia de nuestro gobierno, apenas pasará de 23.100 €. Esta es la renta media (PIB total dividido entre población total), pero es de sobra conocido que no se reparte por igual, y que desgraciadamente hay segmentos de población a los que les llega mucho menos que la media y a otros mucho más.

GEES estima que la relación entre la renta media de un inmigrante y la renta media de un nativo español se mueve en una banda de entre el 40% y el 60%, es decir, que si la renta de un nativo español medio es de, por ejemplo, 25.000 € al año, la de un inmigrante medio estará entre 10.000€ y 15.000€. Yo voy a tomar para mi cálculo el punto medio de ese rango, es decir, voy a suponer que la renta media de un inmigrante es el 50% de la renta media de un nativo, y creo que soy “generoso” con los inmigrantes pues no creo que la diferencia sea tan alta.

El PIB de España en 2020 será del orden de 1,1 billones €, una bajada cercana al 11% respecto al que tuvimos en 2019. Ese nivel de PIB, de producción, sería el mismo aunque los 954 mil inmigrantes parados (y sus familias) no estuvieran en España y sería también el mismo si esos 1,8 millones de puestos de trabajo actualmente ocupados por inmigrantes y que podrían ser ocupados por nativos españoles fueran efectivamente ocupados por nativos y los inmigrantes se marcharan (con sus familias), o -mejor aún- si en su momento no se les hubiera dejado entrar e incluso si no se les hubiera animado a venir con condiciones de vida descabelladas con cargo al erario público y, en última instancia, con cargo al contribuyente. Por tanto, aunque esos 5,9 millones de inmigrantes que “sobran” se marcharan, el PIB no cambiaría, pues la población ocupada sería la misma y producirían lo mismo.

Ahora veamos que pasa con la renta.

En España, en media del año 2020, seremos unos 47,5 millones de residentes, unos 39 millones de nativos y unos 8,5 millones de inmigrantes[5]. Si repartimos esa renta total de 1,1 billones € entre nativos españoles e inmigrantes, asumiendo que la renta media de los inmigrantes es la mitad que la de los nativos españoles, resulta que la renta media de un inmigrante en 2020 será de unos 12.700 €[6] y la renta media de un nativo español será de unos 25.400 € (lo que hace que la renta per-cápita media de todos, nativos e inmigrantes, sean los 23.100 € indicados).

La renta media de 12.700 € la “reciben”[7] todos los inmigrantes, los que son necesarios (2,6 millones, los 1,2 millones de trabajadores ocupados y sus familias) y los que “sobran” (5,9 millones), que también “reciben” cada uno sus 12.700 € anuales, por lo que en total los inmigrantes “excedentarios”, que no producen nada o que lo que producen lo podrían producir nativos desempleados, reciben del orden de 74.800 millones € en detrimento de los españoles nativos y de los inmigrantes que si producen y sus familias. Eso, 74.800 millones €, es lo que nos “cuesta” el exceso de inmigrantes consecuencia de la política de inmigración laxa e irresponsable seguida desde mediados de los años 90.

Bien, ahora veamos qué pasaría si esos 5,9 millones de inmigrantes no estuvieran en España. Supongamos que esos 1,1 billones € de PIB (que recuerdo que serían los mismos aunque los inmigrantes “sobrantes” no estuvieran), en lugar de repartirlos entre 39 millones de nativos y 8,5 millones de inmigrantes, se repartieran solo entre los 39 millones de nativos y 2,6 millones de inmigrantes (los otros 5,9 millones han “desaparecido”).

De entrada, la renta per-cápita media sería de 26.400 €, en lugar de los 23.100 € indicados (+14,3%). Pero, si hacemos el cálculo distinguiendo enre nativos e inmigrantes, manteniendo siempre la hipótesis de que un inmigrante recibe una renta del orden del 50% que un nativo, resulta que la renta media de un nativo pasaría a ser de 27.200 € (en lugar de 25.400 €) y, también, la renta media de los inmigrantes que se quedaran, todos ocupados más sus familias, subiría a 13.600 € (frente a los 12.700 €). Todos ganamos.

En definitiva, la presencia en España de casi 6 millones de inmigrantes que “sobran”, incluyendo casi 2,8 millones de inmigrantes activos que están parados u ocupando un puesto de trabajo que debería ser ocupado por un nativo, hace que la renta media de los 39 millones de nativos españoles baje de 27.200 € a 25.400 €, esto es, 1.800 € menos por español nativo, del orden de 72.400 millones € MENOS para el conjunto de los españoles nativos. Y el resto, 2.400 millones €, hasta los 74.800 millones € que “reciben” esos 5,9 millones de inmigrantes excedentarios que no añaden nada al PIB y que restan renta disponible, lo soportan los otros 2,6 millones de inmigrantes que si necesitamos.

El informe de GEES hace otras consideraciones muy interesantes y pertinentes sobre los otros muchos impactos negativos del exceso de inmigración, entre los que destacan el aumento de la delincuencia (y por tanto del gasto en seguridad, pública y privada, que estima en unos 4.000 millones € adicionales), el impacto negativo sobre las costumbres, tradiciones y forma de vida de nuestra sociedad, que no es posible cuantificar en términos económicos, pero hay una que creo debería ser tomada en consideración por todos aquellos que, con razón, se lamentan de los bajos salarios existentes en España para los jóvenes y los empleos menos cualificados, y que es la siguiente:

El mercado de trabajo, como cualquier mercado, se rige por la ley de la oferta y la demanda, de modo que cuando hay un gran número de desempleados (exceso de oferta) y escasez de puestos de trabajo (baja demanda) el precio (los salarios) bajan, especialmente si hay un contingente de trabajadores (los inmigrantes) que están dispuestos a trabajar por salarios más bajos que sus equivalentes nativos. En España, como se ha dicho, tendremos en media durante 2020 casi 4 millones de parados (17% de la población activa), lo que supone una enorme presión a la baja de los salarios, mientras que si no tuviéramos ese exceso de 5,9 millones de inmigrantes excedentarios el número de parados bajaría a 1,2 millones, una tasa de paro del 5,8%, nunca vista en España desde 1975, cercana a lo que se considera pleno empleo (3%-4% de paro) que automáticamente haría que se “diera la vuelta la tortilla”, la mano de obra pasaría a ser un “bien escaso” y los salarios subirían.

[1] https://elcorreodeespana.com/opinion/70558648/No-Ministro-los-inmigrantes-no-vienen-a-pagarnos-las-pensiones-y-tu-lo-sabes-Por-Tomas-Garcia-Madrid.html

[2] http://www.gees.org

[3] http://www.gees.org/contents/uploads/docs/inmigracion.pdf

[4] Hay otras previsiones (FMI, entidades privadas, etc.) pero a efectos de este cálculo he utilizado la del BdE por tener un carácter más “oficial”. En todo caso, y dado que todas apuntan a escenarios similares, el resultado también sería muy parecido si utilizáramos alguna de las otras previsiones.

[5] Incluyendo a los hijos de inmigrantes y que por haber nacido en España ya tienen nacionalidad española, que se estiman en 1,4 millones, aunque el INE solo desglosa la información entre “nacidos en España” y “no nacidos en España”, por lo que no es posible conocer el número exacto.

[6] La renta media, no hace falta decirlo, no es el sueldo medio. En una familia de 5 inmigrantes (padres más 3 hijos) la renta media bruta es de 60.800 €, incluyendo el valor de todos los servicios que recibe y las rentas de todo tipo, no solo del trabajo. A esa renta bruta habría que quitarle los impuestos.

[7] Cuando se dice que los residentes en España, sean nativos o inmigrantes, “reciben” una cierta renta, obviamente no me refiero a que reciban un cheque por esa cantidad, ni mucho menos. La renta la “reciben” los ciudadanos por rentas del trabajo (salarios), por rentas del capital, por cualquier ayuda o subsidio de todo tipo que reciban del estado (pensiones, desempleo, ayudas a la vivienda, renta mínima universal, etc.) y por todos los servicios que reciben del Estado (educación, sanidad, carreteras gratuitas, seguridad, defensa, etc.)