Al señorito Casado, que está recorriendo sus plazas “peperas” como un pavo real y queriendo hacer creer que antes de que cante el gallo va a estar en la Moncloa, no se le ocurre otra cosa que lanzar un grito: “SEÑORES, EL CAMBIO ES IMPARABLE”

Y un españolito de a pie que ya pasa de sonrisas y cantos al sol y márquetin respondió:

“Sí, el cambio es imparable… sí, pero no antes de dos años, porque tal como están las cosas y el señorito Sánchez con sus presupuestos ya aprobados y su Mayoría de 176 segura no habrá quien le eche de la Moncloa en los dos años de Legislatura que le quedan para llegar a las elecciones generales, si es que llegan y se producen”

Y eso es lo que el señorito Casado no acepta, que todo lo que está diciendo, que todas las criticas a la política o no política, a las mentiras, a las promesas incumplidas y a todo lo que está sucediendo en España son palabras que al cambio le quedan estos dos años y que en estos dos años nos pueden pasar tantas cosas que ya es mejor ni pensarlo.

En cualquier caso alguien le debe decir al “cobardica” Casado que sin darse cuenta, o tal vez dándoselas, está cayendo en la misma política que Sánchez: hablar mucho, criticar mucho, discursos de pacotilla, abrazos y sonrisas… y luego NADA.

Lo que el señor Casado tendría que hacer, si es que de verdad quiere llegar algún día a la Moncloa, es decir expresamente y comprometiéndose si es necesario ante notario lo que los españoles quieren saber:

  1. ¿Qué hará con Cataluña?... y que no se venga con monsergas, lo de Cataluña es tan serio que ya no hay más remedio que actuar con el bisturí en la mano.
  2. ¿Qué hará con el País Vasco y Navarra? ¿Permitirá que Euskadi se independice y que además se lleve a Navarra en la misma cartera?... y aquí no valen palabras huecas o diálogos de engaños.
  3. ¿Qué hará con la Ley de Memoria Histórica o la más reciente Ley de la Memoria Democrática? ¿Seguirá escondiendo la cabeza como hizo el señorito Rajoy?
  4. ¿Qué hará con la guerra de la lengua, en Valencia, en Baleares, en Galicia? ¿Cortará en seco lo que están haciendo con la lengua española?
  5. ¿Qué hará con la “LOREG” (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) ¿Se atreverá por fin a cambiar la Ley Electoral? que ha sido en parte culpable del apogeo de los nacionalistas y de los independentistas
  6. ¿Qué hará con la Reforma Laboral?
  7. ¿Y cómo va a luchar con el poderoso Imperio de la LGTBI? según el “Credit Suisse” ya la cuarta potencia económica mundial, mientras que España está la 13 o la 20

Y así podría seguir nombrándoles serias reformas que tendría que hacer si llega a la Moncloa y si quiere que la situación trágica que vive España revierta a lo que fue el comienzo de la Transición.

Todo lo demás sobra, todo lo demás son palabras. Un texto escrito y depositado ante notario, con el compromiso de que si no cumple se irá incluso fuera de España. Y eso es lo que demanda el Centroderecha de hoy. Los españoles están cansados ya de tantas palabras y tantas promesas y de lideres bien afeitaditos y bien cuidaditos y bien comidos.

Pero, no me quedo hoy con la ganas de citar otras de las frases que se han dicho y que a mí, al menos, me conmueven, porque me da la impresión que son frases a precio calculado y eso para el periodismo siempre será una deshonra. Hace unos días, tan solo ayer, don Pedro J. Ramírez, el Director de “El Español”, en uno de sus sermones “televisados” se atrevió a decir que el señor Casado tiene que prometer que jamás pactará con VOX ni formará gobierno con VOX.

Señores, y esto lo dice uno de los grandes periodistas españoles.

Y este humilde y viejo roquero le responde. Señor Pedro J. ¿Y si no pacta con VOX antes o después de las elecciones con quién puede pactar? ¿Con el Frente Popular de Sánchez, los comunistas, los proetarras de Bildu, los independentistas catalanes y toda esa ralea con la que está gobernando desde la famosa Moción de Censura que se cargó Rajoy?

En realidad, parece que lo que desea Pedro J. Ramírez es que ni el señor Casado ni la Derecha lleguen jamás al Poder.

Así que dejémonos ya de palabras y palabrería. Porque esto, esta vez, sí va enserio.