Llevamos demasiado tiempo escuchando expresiones que afectan a la unidad de España. Muchas falsedades que, de manera increíble, permitimos que se manifiesten en los medios de difusión social (prensa, radio, televisión, internet) y en conversaciones individuales.

Ha llegado el momento de decir BASTA. Basta a la mentira, manipulación, falsedad y desvergüenza de aquellos sectores que pretenden romper y disgregar la estabilidad del pueblo español.

Así es: en España no existe ninguna crisis acerca de su soberanía e integridad. La inmensa mayoría de sus ciudadanos son -somos- personas que viven el día a día sin ningún tipo de preocupación u obsesión por su pertenencia a la nación española.

Exclusivamente desde sectores muy identificados y con marcado sesgo de carácter totalitario, pretenden intentar -jamás lo conseguirán- quebrar, disgregar, romper nuestro proyecto común.

Mi respuesta es sencilla: aquellos  que no estén contentos, a gusto o no se sientan identificados con el resto de nosotros, que se vallan, se busquen -o compren- un país y vivan allí.

España no está en venta. España no se rompe. España mantiene intacta su unidad territorial, fruto de una rica y variada historia común. España es la casa común, nuestra casa, nuestro origen y quien nos acoge.

Los españoles somos ciudadanos libres, solidarios, responsables y comprometidos con nuestra historia y futuro. Vivimos el presente con esperanza y necesitamos alejarnos de los "buitres carroñeros sectarios" que intentan vendernos falacias y pretenden minar la ilusión colectiva. Ellos, y sus voceros generosamente regados con dinero de todos.

Sí, somos una GRAN NACIÓN, con defectos y virtudes; pero juntos somos fuertes, invencibles. Esta es la realidad que intentan enmascarar y fraccionar.

Hoy, más que nunca, es preciso decir, afirmar, escribir y expresar desde el fondo de nuestros corazones: ¡VIVA ESPAÑA! Cuyo grito es sinónimo de unidad, libertad y bienestar colectivo.

Así es, pese a quien pese:

¡VIVA ESPAÑA!