¿Y Ferreras, Antonia, qué dice en La Sexta?

__Que Madrid está fatal…

¿Y de la agresión?

__Nada… Es que eran de Vox…

Según una abundante bibliografía sobre Física Cuántica: «Todo está conectado».  Incluida la idiotez…, la causa y el efecto —Allegro ma non troppo__ .Y sí, eso vamos a demostrar, que la necedad es la piedra angular de nuestra sociedad y la cobardía un nexo de unión entre humanos. Y humanas, claro.

Sería bueno tener un salto cuántico a mano: «cambio brusco de un estado de energía a otro, de forma prácticamente instantánea», como arma de destrucción masiva contra el aburrimiento existencial del cansinismo histórico.

Y es que me produce un sopor  perenne observar cómo y de qué manera se repiten hechos y comportamientos que consensuan la estupidez humana __»Allegro ma non troppo», lean, lean__ y consagran la idiotez a los altares de la historia contemporánea.

«Haz lo que yo diga, no lo que yo haga»… Así no vamos…

Dice el diario vasco «Deia»: «EH Bildu y Elkarrekin Podemos han expresado su intención de hacer a Vox un cordón sanitario en el Parlamento Vasco».

Un hecho que ha pasado desapercibido, ya que en vez de negarse a esta hazaña de corte antidemocrático y torticero…; de los diputados de PNV, PSE-EE, PP y Cs… se puede decir lo mismo que le contestó  el bueno de Sabino Fernández Campo a Tejero cuando llamó a Zarzuela preguntando por el General Armada: «… ni está, ni se le espera». Pues eso, que no serán sus señorías los que vengan a defender la equidad y la igualdad de oportunidades en la cámara vasca.

Dice «El Independiente»: «La diputada nacional de Vox, Rocío de Meer, ha resultado herida tras recibir una pedrada en la cara mientras asistía al mitin de Santiago Abascal en la localidad vizcaína de Sestao».

Agresión ante la que no llovieron las condolencias, desde luego, aquí tampoco se las esperaba. A Vox lo quieren más fuera que dentro del Hemiciclo. Excesivo, para mi gusto, estuvo, sin embargo,  el compañero y diputado,  Pablo Echenique, quien, según publica «El Mundo», declaraba sin ningún pudor:   "Sólo hizo falta un poco de ketchup para que se tragaran un bulo».  

Una falta de tacto por parte de un caballero conocido, como bien se sabe,  por su sensibilidad y consideración hacía las mujeres; hasta el punto de no pagar la cuota de la SS.SS de su asistenta, para que ésta cobrase el bruto del salario.

 

Y por último, publica «La Vanguardia» a través de «Europa Press»: «Un grupo de personas ha agredido este miércoles por la tarde a los diputados de Vox Ignacio Garriga Rocío de Meer, durante una visita por el barrio de El Raval de Barcelona […]  el grupo tiró piedras, huevos, lejía y petardos a ambos diputados y al equipo que los acompañaba».

A pesar de ser los protagonistas de la agresión «un negro» y «una mujer», dos de los fetiches de la Izquierda progresista, los de Vox se tuvieron que volver a lamer las heridas sin la consideración de los prójimos y las prójimas.

Sin embargo, más allá de ejemplos de sectarismo y mala praxis, que por desgracia sobran, el hecho que parece pasar desapercibido es la falta de respeto democrático.

EL Gobierno de Sánchez olvida que Vox es la tercera fuerza política de este país, voto a voto. Sin embargo, el Presidente ha decidido hacer como que no existe, haciendo suya una porquería de estrategia manoseada por cualquier dictador que se precisase.… El señor Sánchez hace como que no ve los 52 escaños que ocupan los diputados electos de Vox en las Cortes Generales. Insultando a ese querido pueblo llano al que tanto dice querer…, ese mismo pueblo llano, sr. Presidente, que llevó hasta la Cámara Baja a los de Vox.

Y lo verdaderamente sorprendente, lo incalificable, es que el resto de formaciones políticas tragueQue más de 200 compañeros no clamen al cielo defendiendo la democracia y oponiéndose al cordón sanitario que Podemos y los herederos de ETA han legalizado ya en las instituciones de Euskadi, continuando con la distopía que supone que las autoridades autonómicas lleven a cabo homenajes a asesinos y terroristas.

Estamos aceptando entre aplausos y vivas al líder Sánchez —el salvador de más de 400.000 mil personas—,  cordones sanitarios, incompatibles con el análisis  libre y contrastado, la reflexión y el examen de contextos, hechos y situaciones que requiere una sociedad próspera; convirtiéndonos en un país que niega su talento, que deja de lado la meritocrácia, y crea «sanbenitos» con los que agredir al prójimo y facilitar el poder de los que vienen a hacer ingenierías sociales. 

Si sólo respetamos las reglas de decencia mínimas en una democracia cuando benefician y  favorecen a «los nuestros», que dirían los yanquis, si no somos capaces de ver el nivel de decrepitud moral y ética a la que nos conduce este tipo de actuaciones, nos merecemos lo que nos pase.

«Los pueblos tienen lo que se merecen», según dice ya por ahí todo el mundo.