De un tiempo, ya demasiado largo, a esta parte, se ha instaurado en las FFAA una casi ya costumbre según la cual no pocos de sus más altos cargos militares al retirarse pasan en un pis pas a ser contratados como “asesores externos” por empresas cuyo principal cliente es, precisamente, Defensa. La cosa no es nueva, pero no por ello deja de llamar la atención y, peor aún, causar escándalo. Porque si nos quejamos de que dicho mal hábito lo es de políticos y politiquillos, no podemos, en justa reciprocidad, hacer la vista gorda con los Generales, Almirantes y algún que otro Coronel.

La lista es muy larga (al final citamos sólo algunos) y a nuestro juicio bochornosa.

Porque las dudas que surgen de inmediato son evidentes: ¿les contratan para pagarles favores concedidos cuando estaban en activo o porque tienen importantes contactos y conocimientos de los entresijos para la concesión de contratos y los van a utilizar en su favor (¿tráfico de influencias?); ¿no es eso lo que pasa con los políticos? Junto con lo dicho surge otra duda: ¿les contratarían si llevaran cuatro o cinco años en sus casas apartados del mundanal ruido?

Lo legal –máxime como es el caso por un vacío que obviamente nadie quiere llenar--, no significa que sea legítimo, ético o moral; y a muchas de las infames legalidades en vigor nos remitimos. Estando en activo les hemos oído perorar sobre la necesidad de incentivar la buena imagen de las FFAA, pues bien, aplíquense el cuento y den ejemplo también al retirarse. La codicia, como la soberbia, si ciega a los dioses, mucho más a los mortales. Poner los conocimientos debidos al ejercicio profesional, máxime si ha sido en beneficio sólo de la Patria, al servicio de una entidad privada concreta es traicionarla pues lo que se intentará ahora será sólo beneficiar a la empresa por encima incluso de aquélla, caso, por ejemplo, de que la competencia tuviera mejor producto.

Les hemos visto, además, hacer en más de una ocasión el ridículo con llamaditas y visitas a personas “de confianza” aún en activo, a las cuales, encima, ponen en un compromiso. También les hemos visto, en muchos casos, cómo al cabo de algunos meses o a lo sumo un par de años, son amablemente despedidos porque… llegan otros con sus contactos más frescos.

— Almirante Salvador Delgado Moreno de Apoyo Logístico de la Armada a Argos, Petronor, Advisory Experts y Proyectos de Economía Circular.

— Teniente General César Miguel Simón López: de Jefe del Mando Aéreo de Combate a Airbus España.

— General de Ejército Fernando Alejandre Martínez: de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) a Sener Aeroespacial.

— Almirante José Luis Urcelay Verdugo: de Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada a Maxam y Everis Aeroespacial Defensa y Seguridad.

— Teniente General Miguel Alcañiz Comas: de jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME) a General Dynamics Santa Bárbara Sistemas.

— Teniente General José Carrasco Gabaldón: de jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra a Everis Aeroespacial.

— Teniente General Ignacio Azqueta Ortiz: de Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire a una empresa de consultoría tecnológica.

— Teniente General Juan Antonio Carrasco Juan: de Jefe del Estado Mayor Conjunto (JEMACON) a Airbus Defence and Space.

— Teniente General Eduardo Gil Rosella: de Segundo Jefe del Estado Mayor del Aire a Oesia Networks.

— General del Aire Francisco Javier García Arnáiz: de Jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA) a Global Training Aviation.

— Teniente General Eugenio Pérez Ferrer: de Jefe del Mando Aéreo de Combate del Ejército del Aire a Indra Sistemas.

— Teniente General Rafael Comas Abad: de Jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad a TRC y a Suricatta Systems.