Qué difícil se ha puesto el noble arte del “ligoteo” español en nuestros días. A pesar de la supuesta “hipersexualización” de la que se lamentaba García Gallardo, el jovencito de Vox, en la muy noble  ciudad de Zamora, lo de conocer a una chica siendo lo que los “progres” dirían un facha, está más difícil que conseguir acertar los 15 de la quiniela con una victoria del Español frente al Levante fuera de casa, supera en dificultad a las 12 pruebas de Hércules y exige más paciencia y resistencia que correr un Ironman  que queda a la altura de un plácido paseo de urba de domingo en comparación con  conocer a una mujer una noche y que vuestras miradas se fundan. Nadie ha hablado ni de boda, ni de llevar al altar, ni de invitar a sus padres a cenar… un beso, como diría Bequer, ¡lo que daría por un beso!

 Los fachas somos esa especie en peligro de extinción, con vestimenta de los años 50, mentalidad de los años 30, la simpatía de los años 20 y las ganas de pasarlo bien de los 80. Somos el siglo XX pero en hombrecillo. Quedamos emparedados por el vicepresidente meapilas de la hipersexualización y la vicepresidente del gobierno que dice que la referente de las mujeres en España es Rosalía. Tenemos un problema, el panorama no es fácil, porque con el piropo como prueba irrefutable para mandarte al talego, con la exaltación del hombre blandengue y la criminalización del Fary, los fachas tenemos que remover Roma con Santiago para encontrar a quién invitar a un Dakiri. Pero no está todo perdido.

Decía Luis Ciges, en Amanece que no es poco a Antonio Resines: “un hombre siempre es un hombre” y como dirían Los Inhumanos: “las chicas no tienen pilila y nunca la tendrán” por tanto desde Adán y Eva, el hombre es hombre con sus limitaciones y potencialidades y la mujer sigue deseando un caballero de novelas de caballería que la rescate con su noble corcel. El problema es que ahora existen varios tipos de mujeres: las feministas, que ponen su ideología por encima del amor y las ladies Madrid del Barrio Salamanca que son más monas, pero ponen sus caprichos por encima del amor. El facha medio, ese que añora el Grand Prix y escucha con entusiasmo a Nat King Cole, se cree que tiene más posibilidades en el campo de las ladies Madrid porque van con pulserita de Vox y el escapulario de la Virgen del Carmen, pero en realidad los dos tipos de mujeres le detestan porque quieren un tipo que les cuente que a su novia le acaba de regalar un bolso de 10 mil euros antes que escuchar a uno que admira profundamente la prosa de José Antonio. A mí me encanta Rita Maestre porque es la mezcla perfecta de los dos tipos.  Luego hay varios subgéneros de mujer inaguantable, la que siendo muy guapa busca amor de garrafón en Tinder. La politizada a más no poder que odia más a Sánchez que a quedarse a vestir santos toda la vida. La controladora, y no área, sino terrestre, que te arrastra a todo lo que ella diga. Existe también la fea. No me voy a parar más en este subgénero porque demasiado tiene la pobrecita, pero sí, a pesar de lo que diga el Ministerio de Igualdad siguen existiendo cuerpos pocos normativos, como el mío, por ejemplo, y siguen existiendo feas. Y los fachas que somos “especialitos” y personas a contra corriente, nos sentimos poco cómodos en la jungla de las damas, por eso hay que conocer el ecosistema. 

Las feministas que son el 85%, según varios estudios de la Universidad de Cardeningham, van de duras, pero tienen corazoncito. Esas es mejor que no te conozcan, que no sepan que tienes pelo en el pecho, aunque ella lo lleve en el sobaco. No emitas ninguna opinión, mantente callado, que ella se crezca y te hable de patriarcado y de lo hetero normativo y gilipolleces varias que con tres Bloody Maries se le pasa. Aun así, sé un caballero con ellas, déjalas pasar primero, pórtate bien, invítalas, trátalas con mucho cariño, ábrele la puerta, sé un Don Juan y no vayas a recordarle a ese padre asqueroso que tuvo, o a ese novio que la pegó, o a ese hermano que le hacía la vida imposible o a ese prototipo de hombre que ellas tienen en la cabeza. Porque su feminismo nace de ahí, del rencor. Desmóntale los esquemas que, al día siguiente, después de ese beso que os disteis aquella noche, te busque en Twitter, y te vea ensalzar los pantanos del General o darle RT a un video del NODO y primero le dé mucha rabia y luego diga: “este facha fue un caballero”.

Las ladies Madrid son las que más pereza me dan, pero son preciosas. Afiliadas a las Nuevas Generaciones del PP desde los 16 años, es decir faltas de conocer a hombres de verdad, pero se pasan a Vox a los 22 porque sale Santi con la ropa de El capote – dos tallas menos - y defienden la caza y los toros más que el PP. Encima Morante es de Vox, nada puede ser más atractivo. Pululan por el centro de cualquier ciudad, suelen ser rubias despampanantes y suelen tener más apellidos y más ceros en la cuenta corriente de su padre que tú, que eres un millonario en el cuerpo de un tieso que diría García Isac. Sus problemas no son los tuyos, les preocupan sus uñas, la hora en la peluquería, si el Master lo van a hacer en Luxemburgo o en los Ángeles y no de San Rafael precisamente…  Les preocupa Pilpo, su caballo y que el ultimo día en clase de hípica se torció un tobillo, les preocupa su Instagram, las vacaciones en Costa Rica en la misma línea hotelera que en Cancún, Bahamas, Fiji, Punta Cana, El Cairo o Copenhague. Este tipo de chicas quieren darle un beso a un chico que no se parezca a ti, sino del que puedan fardar con sus amigas en el Club de golf y que salga como ellas desean en los posados de Instagram. Si se llama Borja, Cayetano, Damián o Beltrán de lujo. Por esas chicas siente lástima, ríete por dentro de sus problemas, proponles un plan guarro como ir a una tasca, chapotear en el barro o hacer botellón. Ella al día siguiente de darte un beso, tiene que pensar: “qué bien se lo pasan los fachas pobres”

Las de Tinder, es muy difícil que te presten atención sino tienes los pectorales de Stalone ni los gemelos de Roberto Carlos. No te harán caso porque estarán demasiado pendientes de sus pantallas viendo a los guaperas que las escriben. La única solución de estas es cogerles el móvil y arrojarlo al primer retrete que encuentres.

Mucho cuidado con las politizadas. Parecen accesibles y de buena conversación. Se saben mejor que tú el nombre de todos los ministros desde los tecnócratas del Opus hasta aquí. Te recitan el brindis Acuña como nadie y en un test político seríais perfectamente compatibles. Pero esto no va de política, va de amor. Tú quieres alguien que te hable de sus sentimientos, no de Ortega Smith. Te cansa tanto que al final parezcas tú el presidente y ella la líder de la oposición y viceversa. La política es peor que la heroína y politizarlo todo es peor que jugarse el dinero del campamento de los niños todo al rojo. Dios nos libre de la mujer política, que van de mitin en mitin, que al contemplarlas piensas: “ojalá me mirase a mí como mira a Buxadé” y te ves ridículo teniendo celos de Jorge Buxadé. Reza a Dios nuestro Señor, para que encima no le den un “carguito” y sea la vicecoordinadora suplente de implantación territorial en los números pares de la calle Covarrubias en Chamberí, como dice mi amigo Jesús García Conde, o de secretaria del vicecoordinador de afiliación diurna de Bollullos del Toboso. Si esto ocurre la has perdido para siempre. Estará más pendiente de si ha pagado la cuota Paqui antes que de darte un beso. Sácala de todo eso, no le saques temas políticos, llévala al cine, iros a la montaña, no pongáis la tele y volveos a enamorar… que al día siguiente de darte un beso piense: “¿quién era González Pons?”

 Si no hay más remedio queda con ella para ir al Viva22 o una mesa informativa. Pero sólo si ves que hay opciones. Si te recita puntos de la Agenda España, no pierdas de vista la puerta del bar. En ese punto no hay remedio. Huye. Se ha apretado las pulseras demasiado fuertes y no le llega la sangre a la cabeza. Sal de ahí como puedas. Di que eres banderillero de Morante, aunque peses 200 kg. Las politiquillas de VOX son intensas.

La controladora es importante que no se le dé oportunidad de serlo, a la mínima sospecha de sus celos y controles rutinarios, hay que dejarla de inmediato. Por muy guapa que sea. 

A la fea lo mejor es tenerla como amiga, te va comprender muy bien…

Son malos tiempos para la lírica y también para el amor. Pero no dejes de enamorarte, no dejes de pensar que ahí fuera está una chica esperándote. No te encierres en tus libros ni en tu superioridad soberbia. A mí si me dan a elegir entre todas, como diría Sabina en la canción del Pirata Cojo, me quedo con la cajera de supermercado. Profesión muy denostada por culpa de la derecha que vierte su bilis clasista contra Irene Montero, no por las tonterías que dice sino por haber sido cajera. Pues yo me quedo con la chica que trabaja en el SuperCor debajo de mi casa. Bajita, muy dulce, amable, trabajadora, aguantando clientes inaguantables como yo, y poniendo siempre una sonrisa con la mierda de sueldos que les pagan. Se pinta y todo a pesar del horrible uniforme que les ponen. No es ni derechas ni de izquierdas. Tiene unos ojos preciosos y debe cocinar que te mueres. Yo me quedo con ella. Los fachas siempre hemos sido muy nuestros para el amor, pero te animo a no desfallecer. No seas en el amor como esperan que seas. No todas son Ione Belarra ni Cayetena Álvarez de Toledo. En el medio está la virtud. Y hoy, cualquier mujer puede pensar, que es un gran día para darle un beso a un facha como tú.