Nadie recuerda que los campos de concentración del Reich fueron inmediatamente re utilizados por los comunistas para torturar y exterminar a alemanes. Y eso ya en la paz, o sea sin excusas de la guerra.

Cuando los campos de concentración nazis fueron liberados hace 75 años, al final de la Segunda Guerra Mundial, muchos fueron inmediatamente reutilizados por un nuevo opresor: los soviéticos. Una historia poco conocida que sigue atormentando a Alemania.

Durante mucho tiempo fueron un "tabú o ignorados", cuenta Alexander Latotzky, nacido - hace casi 72 años - en uno de estos gulags en territorio alemán.

El objetivo declarado de los campos de la zona de ocupación soviética -diez en total, incluidos los antiguos campos de concentración y de trabajo nazi de Sachsenhausen, Buchenwald o Bautzen- era "desnazificar" a los funcionarios del régimen y a los adolescentes de las juventudes hitlerianas.

En la práctica los prisioneros vivían en estos "campos de silencio", aislados del mundo exterior, con una higiene precaria y completamente desocupados. Las raciones de comida eran escasas.

Entre 1945 y 1950, más de 43.000 de entre 122.000 detenidos murieron de frío o de enfermedad, según cifras oficiales

"Cuando era joven, pronto dejé de hablar" de este pasado, cuenta a la AFP Alexander Latotzky, en el campo de Sachsenhausen, en Oranienburg, al norte de Berlín, donde vivió los primeros dos años de su vida.

En parte para no escuchar decir: "si estaba internada es que tu madre era probablemente una gran nazi". "Es completamente falso".

Los soviéticos también enviaron a sus campos a muchos opositores políticos. O a personas consideradas molestas, como su madre, Ursula, asegura.

En la primavera de 1946, Ursula tenía 20 años. Un día, de regreso a casa, se encontró a su madre muerta en su apartamento de Berlín, violada y estrangulada por "dos hombres con uniforme ruso". Estos últimos, ebrios, dormían en una habitación de al lado.

Presentó una demanda. Pero semanas más tarde la administración militar soviética la acusó de espionaje. Fue condenada a 15 años de prisión e internada en un campamento en Torgau (Sajonia).

Allí se enamoró de un soldado ucraniano. Su romance prohibido se acabó cuando descubrieron que ella estaba embarazada. "Mi madre fue enviada al campo de Bautzen para el parto. Y mi padre a Rusia, al gulag, un día antes de que yo naciera".

Después la trasladaron con el bebé a Sachsenhausen, donde había muchas mujeres y niños. "La solidaridad era inmensa (...) Se apoyaron mutuamente para sobrevivir".

En 1950, los campos fueron disueltos, la RDA se hizo cargo de los prisioneros. Muchos, como Ursula, fueron enviados a prisión y separados por la fuerza de sus hijos.