A grandes rasgos, moramos un mundo en el que hay un poder que, tantas veces, está muy por encima de los gobiernos, medios de comunicación, catervas terroristas, mafias judiciales o camorras policiales. Se trata del difuso, o no, poder de las grandes empresas farmacéuticas, capaces de “inventar” enfermedades para las sociedades avanzadas, mientras utilizan como cobayas de mierda a los pobres del tercer mundo ( o del primero) como atinadamente planteó el bizarro genio de John Le Carré en su extraordinaria novela El jardinero fiel.

Horror de horrores

El caso que nos ocupa supone la consideración novedosa, muy grave, de que toda infección por VPH es una enfermedad que debe ser prevenida, lo que es falso; y además con el énfasis, sin duda interesado, en la jamás demostrada prevención del cáncer de cuello uterino en España. Si el asunto de las vacunas, con sus depravadas concepciones microbianas de la enfermedad, resulta inquietante en general, la vacuna contra el Virus del Papiloma Humana deviene pavoroso.

Escándalo de escándalos. Introduciéndola masivamente en crías de 11 a 15 años desde la "crisis" de 2008. Ahora lo quieren hacer con varones. Desde el punto de vista epidemiológico sabemos, por la baja incidencia del papiloma y por las verdaderas causas de su activación, que las vacunaciones resultan absolutamente injustificadas. También poseemos la total certeza de que son un formidable negociete. Lo que no sabemos es quién responderá por todo el daño producido. Y que continuará produciéndose. Ni quién podrá ayudar a las pobres niñas. Ni a los futuros niños. Las notificaciones de reacciones adversas son mayores con la vacuna del VPH que con otras vacunas. Es decir, más efectos secundarios adversos. Incluso los matasanos oficiales poseen ciertas dudas.

Atroces efectos adversos

Recordemos y sinteticemos: la vacuna no es obligatoria. No es eficaz, ni segura, ni previene el cáncer de cuello de útero. Nadie puede demostrar científicamente tal cosa. Sencillamente, esta evidencia aún no existe. Los ensayos sobre la vacuna no han podido ver su efecto en la prevención del cáncer, ya que éste tarda mucho en desarrollarse; además, hay posibilidades reales, comprobadas, de trozar el proceso antes de que el cáncer se despliegue, tanto mediante la inmunidad natural como con el cribado de lesiones precancerosas y su tratamiento. Además de enchufar grandes dosis de  Sulfato de hidroxifosfato de aluminio amorfo. El pésimo y jodidísimo aluminio.

Presenta atroces efectos secundarios adversos, muertes incluidas. Todo para favorecer a FarMaFia. Además de representar otra medida de control estatal, suscitando repugnantes pujos paternalistas, medicalizando la sexualidad adolescente y forrándose, tantos, a través del control social y el miedo. El Leviatán Capitalista promociona toda campaña de vacunación con dinero público. Dinero robado de nuestros bolsillos, ganado en trabajos esclavos. Recursos del Estado al servicio de multinacionales de Farmaindustria. Se requieren mutua e ineludiblemente. Los médicos, la mayoría, ignoran el sufrimiento de los afectados. Las administraciones atentan contra nuestra vida y salud. Ocultan información trascendente.

Arrasando la salud de las críos

Dicen que el cáncer de cérvix causa cada año en España 3 muertes por cada 100.000 mujeres. Incidencia nula. De momento, es indemostrable que el VPH cause semejante tumor “preuterino”. Hay literatura científica suficiente para mantener, al menos, abundantes dudas razonables. El elevadísimo precio de la vacuna (llámese Gardasil o Cervarix), que se valora en 500 pavos por persona y la falta de estudios sobre unos efectos que, de existir, serán visibles transcurridos más de treinta años, hacen titubear acerca de la necesidad de implantar generalizadamente la vacuna. Y de todas las vacunas en general, obvio. Pero es que el asunto de los efectos secundarios en crías pequeñas de la vacuna contra el VPH resulta estremecedor.

Comencemos la carta de los Reyes Magos del Leviatán farmaindustrial. El síndrome de dolor regional complejo, el síndrome de taquicardia postural ortostática, la insuficiencia ovárica prematura, la insuficiencia ovárica primaria, el tromboembolismo venoso y la enfermedad celiaca. También es reciente el hallazgo de que la vacuna del papiloma puede producir uveítis, la inflamación de la úvea, una lámina que hay en nuestros ojos. Esto suele acompañarse de mengua de la agudeza visual, de curso lento y progresivo y dolor. Mucho dolor.

Prosigamos. Deterioro neurológico. Daño en el sistema nervioso central. Discapacidades variadas. Vasculitis cerebral. Menopausias prematuras. Ruina del sistema inmunológico. Generación de cánceres, paradójicamente de aquel que dicen combatir, el cáncer cervicouterino. Súbitos abortos. Y el impresionante asunto de nuestro tiempo. Esterilidad. Se han descrito ciertos factores que pueden estar relacionados con la disminución de la fertilidad. Obviamente el VPH no es el único agente causal. Pero, háganlo, echen sal en herida. Acertarán casi seguro. Es lo que tiene meter tanto aluminio y mercurio en vena. Gentuza envenenándonos. Muy mala gente.

El miedo te hace esclavo

El marketing del miedo para impulsar la vacunación intensiva contra el virus del papiloma humano. Y, sobre todo, recordemos a los laboratorios fabricantes de las dos marcas antes citadas, Gardasil o Cervarix. Dos de las bestias pardas de Farmaindustria: Merck y GlaxoSmithKline. Nos venden medicamentos peligrosísimos y retozan con la enfermedad. Descuartizan nuestra salud. Diseñan eugenesias muy bien planeadas. Nunca se disculparán. Ignoramos si falta mucho para que nos cuenten toda la verdad sobre este pelotazo político/económico enmascarado de bien para la salud. Los pretextos y coartadas de siempre.

Al menos no perdamos la desesperanza. En fin.