Estoy apesadumbrado, hundido, de ver como España se quema, ante el pasotismo general, empezando por el propio gobierno.

Pedro Sánchez sigue en La Mareta, la residencia real que ha usurpado, supongo que con el beneplácito del  manso Felipe VI,  o de Leticia, que es la que corta el bacalao en La Zarzuela.

De una partida de delincuentes políticos, económicos y sociales, espero cualquier cosa, y ninguna buena.

Si fueron capaces de organizar el genocidio del 11 M, y no les importo, en absoluto,  el asesinato de doscientas personas, y más de dos mil heridos, con la colaboración de Francia y Marruecos, ¿Qué les va a preocupar que España se convierta en un erial…?

(Tal vez el chantaje al que parece ser somete el  sátrapa marroquí a Sánchez tenga algo que ver con la autoría intelectual de este macro atentado, realizado para hacerse con el poder en España).

Lo suyo es el poder. El poder por el poder.

Para seguir las ordenes de sus amos, los planificadores de la Agenda 2030, el judaísmo y la masonería internacional, que son dos ramas de un mismo árbol, el poder sin rostro.

Resulta sorprendente y preocupante que sean dos comunidades autónomas gobernadas por el PP, Galicia y Castilla y León, donde se hayan producido los mayores incendios, la mayoría provocados.

Y que un presidente que violó nuestros derechos fundamentales, teniendo a toda la población en prisión domiciliaria durante tres meses, obligándonos a andar embozados durante más de un año, no sea capaz de decretar el  cierre del acceso público a los bosques, salvo casos expresamente autorizados y controlados por la Guardia Civil, por ejemplo, único cuerpo policial que todavía funciona en España, es francamente sorprendente…

También que no se cierren con cadenas los caminos de acceso a las zonas boscosas, se prohíba entrar o circular por ellas, con fuertes sanciones, no se instalen cámaras en lugares estratégicos, que permitan controlar, a priori y a posteriori, el tránsito de personas o vehículos, etc., dan una impresión de una total y absoluta dejadez y pasotismo.

Se está condenando a la ruina económica a cientos de miles de agricultores y ganaderos de la España vaciada, esa a la que el partido en el  gobierno le está dando la puntilla.

En definitiva, algo huele a podrido, señor Sánchez, y presiento que no lejos de usted.