El Fondo Monetario Internacional estima que tras la pandemia, en el mejor de los casos, el PIB descenderá un ocho por ciento. Otras valoraciones consideran que puede llegar a bajar hasta diez puntos y seis décimas, lo que en cifras globales serían tres millones y medio de parados más; y en su conjunto nos llevaría en el peor de los casos a la cifra de cerca de siete millones de parados, lo cual es un desastre social y económico. En definitiva, la ruina del país. ¿Y con qué dinero pagaremos ese salario mínimo de inserción, o como lo llamen, salario mínimo, prestación por desempleo, u otras denominaciones de este argot de los horrores?

Tengamos en cuenta que partimos de un escenario de déficit sobre el PIB de dos puntos y medio porcentuales, lo que da una cantidad de 30.500 millones de euros, que para el que no esté familiarizado con la macroeconomía es una cuenta de resultados del Estado en números rojos.

Mi abuela diría que si pasa eso no es que no tenemos nada propio, es decir que seamos pobres de solemnidad, sino que encima debemos más de 30.000 millones de euros. No sé si en general se toma en consideración ese dato. Pero, es que, además, adeudaremos a nuestros acreedores el 115% del PIB lo que suscitará una desconfianza en el mercado de bonos que elevará indefectiblemente la prima de riesgo, lo que significa que nos colocaremos en el mercado de la deuda en una zona peligrosa, y que no haya quien compre, salvo el Banco Central Europeo. Eso si Europa se mantiene como en la actualidad y no se rompe en dos partes: los países con una economía equilibrada y solvente y lo que llaman los PIGs.

Podría darse el caso de que no tuviéramos compradores de deuda. Y yo pregunto… ¿en ese supuesto cómo mantendríamos esta fiesta del despifarro autonómico? ¿Cómo sostendríamos la megalomanía administrativa y funcionarial, la duplicidad o triplicidad de competencias, embajadas, encargados de la diáspora vasca en el exterior, etc, etc. Es decir todos los niveles administrativos, políticos, politiquillos, enchufados, empresas parapúblicas, etc, para colocar a los excedentarios parasitarios?

Ya sé que pregunto mucho y pienso demasiado. Me dicen que en exceso, que piense menos. Pero por favor, quienes tengan la responsabilidad de aclararlo, dígannos la verdad. Porque la desconfianza respecto a nuestro país es tremenda. Y eso no facilita, precisamente la inversión extranjera y el crédito.

Señores de la secta de Iglesias: el tejido empresarial, las empresas, no es el enemigo. Si no hay empresas no hay empleados, y la gente acaba comiendo del erario público, que es tanto como decir que seremos más pobres aún, porque alguien tendrá que pagar impuestos.

Y si además ponemos alfombra roja para que vengan más y más inmigrados, los que tendremos que emigrar seremos los que ya estamos aquí, y hemos contribuido con nuestro trabajo a que este país sea, hasta que han llegado ustedes al poder, un lugar habitable.

Y yo pregunto: si somos más pobres y las empresas están avasalladas, perseguidas y atosigadas por ustedes y tienen que cerrar, y aún más crece el paro, y si no hay recaudación, ¿qué van a hacer ustedes? ¿Aumentar los impuestos? Es decir, espantar la inversión y destrozar lo que quede residual de la economía y la riqueza nacional. O sea… que se vaya Amancio Ortega porque hace lo que no son capaces ustedes desde el Gobierno, que es prevenir la extensión de la pandemia, y frenar el número de fallecidos por el Coronavirus, facilitando la detección de los infectados desde su inicio, confinándolos; en lugar de tener a todo el tejido productivo enclaustrado.

Ya sé que ustedes tienen maniatado al Señor Sánchez que compite con ustedes en el rojerío, pero no acabo de entender su jugada. ¿Será que lo que buscan es nacionalizar las empresas que caigan? ¿Será que es una estrategia de intervención en la propiedad privada como parece que apuntan sus actos hasta el presente, hasta dejar la propiedad en una situación testimonial? Porque eso de poner la riqueza al servicio del interés general a mí me suena a música celestial. Se puede poner el patrimonio del país, incluido el privado, al servicio del bien común si hay riqueza. Si se extiende la pobreza lo que se reparte es miseria. Pero ya sabemos hacia donde se encaminan ustedes. Esta es una guerra entre los que no han hecho nada de provecho por nuestra Nación salvo parasitarla, y los que han trabajado 330 días del año durante 45 años. E incluso, poniendo sus ahorros para iniciar una aventura empresarial.

Si la economía se hunde la responsabilidad se la adjudicarán a Europa. Si aumentan los fallecidos dando cifras inéditas de cualquier catástrofe en nuestro país, superando en número de muertos por millón de habitantes en esta pandemia, ustedes se lo achacarán a Rajoy, al PP, o al tonto de pueblo que pase por ahí. Y como los de PP son un poco cenutrios y no son capaces de defenderse por eso de los gestos de responsabilidad, pues ya está…. La solución es un buen aparato de propaganda. Eso ya lo inventó aquel ministro de Hitler que decía que una mentira repetida hasta la extenuación se convierte en verdad oficial.

Ese Gobierno es un desastre absoluto. No hace falta aburrir al lector con datos, cifras y cronologías de hechos, de ineficacia absoluta en la protección de la población, tanto en el material de diagnóstico, en las medidas de aplicación de las cuarentenas mediante la detección precoz de los afectados, de aislamiento, de protección a los servidores esenciales, tanto sanitarios, policías y guardias civiles, y demás servicios fundamentales, etc. Lo único que han sabido hacer es convertir un Estado de Alarma en un Estado de Excepción para aprovechar ese parón democrático para avanzar en su estrategia de intervención sobre derechos y libertades, colectivización de la propiedad y el ensayo general para un cambio de Régimen.

El negocio de avance hacia un estado paupérrimo de la economía y de toma de poder de estos sujetos parasitarios está servido. Y los demás, a joderse. Yo, a veces pienso de que los gerifaltes de este Gobierno son infiltrados del enemigo de España.