El silencio de las putas en Cuaresma es un berrido coral en comparación con el mutismo de las milicianas de Podemos y de sus franquicias aldeanas ante la decapitación política de Mónica Oltra. Son más lenguaraces las putas en Cuaresma que Yolanda Díaz, Irene Montero, Ione Belarra, Ada Colau y sus chachas del PSOE a la hora de pasarle el mocho al vómito de Mónica Oltra que, a buen seguro, no irá esposada a declarar como imputada tal y como sí tuvo que ir la víctima del puerco con priapismo de su marido, cuyas huellas, sus eyaculaciones de pederasta, eran borradas por la bayeta de su mujer.

No estamos en Cuaresma, no hay putas silentes en las esquinas pero sí milicianas socialcomunistas y separatistas calladas como putas, regalando su tenebroso silencio a la tovarich Mónica Oltra del mismo modo que, durante el último lustro, avasallaron con silencio, desprecio y persecución a la niña de catorce años en la que su marido entraba como se entra en un sexshop.

¡Qué calladas están todas! Dónde están sus estúpidos andamiajes intelectualoides, dónde sus espantajos pseudofilosóficos, qué ha sido de su puritanismo luterano, qué de sus pastorales progresistas, dónde están sus homilías feministas, dónde sus plegarias igualitarias, qué ha sido de su retórica de la vagina libertaria. Nada. Todas mudas, todas sordas y todas ciegas porque el verdugo es uno di noi  y la víctima es un juguete propagandístico del fascismo que no merece la universal solidaridad del Me Too socialcomunista, feminista y separatista.

No estamos en Cuaresma, no hay putas silentes en las esquinas, solo milicianas socialcomunistas y separatistas que callan como putas ante una niña de catorece años a la que un pederasta con priapismo, el marido de Mónica Oltra, no dejaba “volver a casa sola y borracha” porque era rehén de la tutela de su mujer y esclava sexual de su puerca lujuria. Todas ellas, Yolanda Díaz, Irene Montero, Ada Colau, Ione Belarra, Teresa Rodriguez... son comisarias políticas reclutadas entre la hez de las cantinas del socialismo, del comunismo y del separatismo. Cuando rebuznan dan asco, cuando callan provocan espanto.