Usan la mentira y el engaño como unas de sus principales herramientas para llegar, establecerse y perdurar disfrutando del Poder político a su antojo, satisfaciendo así su indecente codicia.

Esas herramientas, junto a otras de similar calaña, son el santo y seña de este gobierno en pleno. No hay excepciones -es inútil buscar- ni por género -todos son del peor de los géneros-, ni por estatura física -de la intelectual para que hablar- y ni siquiera por tendencia sexual que habiendo tantos/as cabría... Todos sus miembros mienten, engañan y nos escamotean la Razón y los derechos con el descaro y la encanallada desvergüenza de quien  tiene sabido de sobra que todos los españoles, sin distinción política o de credo, estamos al tanto de que vienen utilizando esas "prendas" desde el primer día de su maléfica llegada. Hablando en plata: se la suda; les importa una higa lo que se piense y se diga desde los pocos mentideros decentes (solamente VOX) que quedan, a pesar de lo difícil que les resulta su pervivencia, y cuya perseverancia representa la única asa de esperanza sólida a la que agarrarse para no desaparecer.

Todos ellos y ellas -no hay que olvidarse de los autonómicos- como Billy The Kid (Billy el Niño, el famoso delincuente del "Lejano Oeste" al que se asemejan) con el colt 45, tienen al alcance de la mano, para desenfundar con la rapidez del rayo, preparado para disparar el Decreto Ley del "toco mocho" que solo a ellos les beneficia.

A más de uno se nos agría la leche haciéndonos la incontestada pregunta: ¿Quien habrá sido el cabrón hijo de siete padres que hizo posible que gentes así, atajo de auténticos filibusteros contra la Razón y el Derecho, se hayan adueñado de los destinos de España?.

La preocupación de los españoles, me refiero a la preocupación de los españoles que no hemos permitido que se nos capase y seguimos con los huevos en su lugar en perfectas condiciones de revista, no es solamente por el terrible mal que este gobierno socio-comunista, con caspa separatista y florones proetarras nos está sádicamente infligiendo; nuestra preocupación, viendo el agujero en el que  nos ha metido es, si aun será  posible, cuando "la Peste" desaparezca, su recuperación.

Si será posible que se recupere la "normalidad franquista" del paro al 0%, de que las viviendas estén al alcance de los trabajadores y de que los jóvenes puedan incorporarse a través del trabajo a la sociedad con posibilidades de éxito. 

Los "capones" parecen felices, unos ejerciendo de felpudo del sanchismo, y otros soñando -infelices- con ser redimidos por el PP del "flexible" Feijoo.