Manos Limpias, cabe recordar a los desmemoriados que fue la que inició ese proceso  por malversación de más de 680 Millones de euros en un entramado de organización criminal (aunque este delito de libro no se les imputó) y cuyos máximos responsables fueron los ex presidentes de la Junta de Andalucía  Griñan y Chaves.

La Jueza instructora aceptó la personación de Manos Limpias con una fianza de 300€. Posteriormente se personó el Partido Popular y la UGT. El Partido Popular para sacar rentabilidad política y UGT para tratar de minimizar el fraude y actuar de parapeto al pertenecer los imputados a UGT y sacar, como se demostró beneficio económico.

La sentencia sale condenatoria con el voto favorable de tres magistrados y con los votos en contra de otros dos magistrados (casualmente progresistas).

La sentencia pone de relieve dos hechos graves para la credibilidad de nuestro sistema judicial.

  1. Que la norma jurídica admite todo tipo de interpretaciones, por lo que no se garantiza el principio de seguridad jurídica.
  2. Que en el caso que nos ocupa, los votos discrepantes de dos magistrados progresistas, dejan en evidencia, la politización del Tribunal Supremo, en su Sala de lo Penal.

Si los votos discrepantes los hubiera emitido magistrados de una misma tendencia política quebraría el principio de seguridad jurídica.

Si los votos discrepantes, como es el caso que nos ocupa, los han emitido magistrados del signo de los condenados, la sentencia se ha dirimido en términos políticos.

Las sentencias deben basarse en hechos probados, y si de los hechos probados, se deduce delito, este debe ser sancionado por todos los componentes del Tribunal.

En definitiva, se ha dictado una sentencia que ha confirmado una Sala Segunda del Tribunal Supremo politizada y de otra parte si la seguridad jurídica del ordenamiento jurídico, supone un resultado  de tres-dos, no hay justicia justa.