Nada de lo que está pasando en el partido popular tiene que ver con valores y principios, nada tiene que ver con cuestiones ideológicas sobre las que nunca discuten, nada que ver con esos principios y valores de los que siempre hablan pero que desconocemos cuales son. Lo que está pasando en el Partido Popular tiene mucho que ver con personas y la lucha por ver quién se queda con el poder de la organización. El Partido Popular está en llamas, o se va Casado y su secretario general, el campeón mundial de lanzamiento de aceituna, Teodoro García Egea, o se va la presidenta de la comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso, o fingen que aquí no ha pasado nada y recomponen la figura. La cosa se ha ido de madre y todo el rencor y odio acumulado acaban de saltar por los aires. El Alcalde de Madrid compareció ante los medios para no decir nada y eludir su responsabilidad, más alcalde que nunca y menos comprometido con el partido de lo que en él es habitual. Almeida se puso de perfil e intentó transmitir que nada de lo que está pasando tiene que ver con él, cosa poco creíble cuando Ángel Carromero estaba entre su círculo más cercano. Un Ángel Carromero que como ya imaginábamos, sería el primero en pagar los platos rotos. La cadena siempre se rompe por el lado más débil, y Ángel Carromero está predestinado a ser una víctima propiciatoria. Nadie en su sano juicio puede considerar a Ángel Carromero como un ser con iniciativa propia. Todos sabemos que Carromero cumplía órdenes. El escándalo es de tal magnitud, que sólo con la cabeza de Ángel Carromero no es suficiente. En el Partido Popular piensan que todo se soluciona obligando a dimitir a un fontanero. El jefe de los “fontaneros” también compareció ante los medios, después de que lo hiciera la Presidente, para sembrar de dudas la figura de Díaz Ayuso, amenazarla con la expulsión y entrever que podía estar involucrada en un caso de corrupción con el asunto de la intermediación del hermano de la Presidente, en un contrato de mascarillas de 1,5 millones de euros y del que Tomás Díaz Ayuso habría recibido una cuantiosa comisión. Según la Presidente, ella no tuvo nada que ver en esa gestión, y todo es legal y ajustado a derecho.

Cabe preguntarse el porqué si la dirección nacional del partido tenía dudas y sobre ella recaía la sombra de la corrupción, la obligaron a hacer campaña en las elecciones autonómicas de Castilla y León, y participar en hasta 7 actos electorales. Si conocían o sospechaban que era una corrupta, porqué la presentan a candidata a presidir la comunidad de Madrid.

La gestión de Casado y Teodoro García Egea es manifiestamente mejorable. Han peleado con ahínco por cargarse la organización, cosa que no es mala “per se”, si no fuera por el gran favor que de nuevo están haciendo al gobierno social-comunista de Pedro Sánchez. El Partido Popular vuelve en auxilio del PSOE, vuele a socorrer a los socialistas. No tuvieron bastante con aprobarles la reforma laboral, con ese “error” de otro de los fontaneros de Teodoro, no fue suficiente aprobarles varios estados de alarma ilegales, que ahora acuden al rescate para tapar el pésimo resultado electoral socialista en las elecciones autonómicas de Castilla y León.

El Partido Popular no tiene remedio, y el bochornoso espectáculo ofrecido los últimos días, a buen seguro les pasa factura. Díaz Ayuso también compareció, se defendió y acuso a la dirección nacional de estar detrás de ésta política de acoso y derribo contra su persona. La situación ya no es reconducible. O Casado y Teodoro prueban muy bien sus acusaciones y justifican porqué conociéndolas permitieron que Ayuso estuviera en campaña, o deben dimitir y abandonar la organización más pronto que tarde. Y Ayuso, o se van estos dos miserables que tanto bien han hecho al socialismo español, o es ella la que debe marcharse.