Tras la llegada de la democracia, formar parte del club europeo parecía el último garante que consolidaria nuestra democracia. Un club para demócratas cuyos derechos civiles y humanos estaban salvaguardados por la prevalencia de la justicia y el estado de derecho, alejándonos definitivamente de la jungla el talión (ojo por ojo) la algarada revolucionaria totalitaria y la guerra civil.

Pero no fue así. El tratado de la unión fue sangrante. 10 años de transición permitió a las empresas de los estados miembros desembarcar en nuestra asaeteada piel de toro, limitada por una década al mercado comun. A cambio, una lluvia de millones - los fondos estructurales - iban a corregir las desigualdades de España con Europa, algo que no ocurrió en Andalucía (todos sabemos porque) a pesar de haber sido el mayor receptor europeo de esos fondos.

¿Qué ocurrió con la justicia? Muy poco. Francia y Bélgica siguieron siendo refugio para los asesinos de la banda comunista ETA durante 33 años y mas de 700 asesinatos. El RH+ ETARRA obtuvo impunemente refugio exigiendo derechos humanos tras los Pirineos, mientras Flandes acoge a los golpistas LAZIS. Cuando la justicia Alemana, burlándose de Schengen, permitió a los cleptómanos del 3% pasear por su territorio con impune libertad, situó a España como una tiranía ante la comunidad internacional, a pesar de que aplicamos con dolor y rigor las sangrantes sentencias de Estrasburgo que exigieron no hacer cumplir íntegramente las condenas a ETA, mientras varios estados europeos desprecien las mismas sentencias de ese polémico tribunal.

Ante este panorama de desafueros constantes, se comprende que los británicos votarán por el Brexit ante una Europa entregada a una casta de burócratas alejados de sus administrados, que aparca los intereses de las naciones administradas para priorizar los de la banca y las multinacionales del comercio, que apoyan, bajo el disfraz #WelcomeRefugees, la invasión masiva de mano de obra barata utilizando el disfraz subvencionado de las nuevas agencias de transporte y mercadeo con seres humanos llamadas ONG, el sueño europeo ya no enamora ni seduce a nadie; asusta!

Y llegamos así a Gibraltar. He de recordar que la defensa europea, la OTAN, no protege a España ni en Gibraltar ni en Ceuta y Melilla, estamos solos. Aún así, confiamos en Europa, y tras iniciarse las negociaciones con los británicos, logramos que en las directrices de dicha negociación se recogiese lo siguiente:

“Cláusula 24: Una vez que el Reino Unido haya abandonado la Unión, ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido podrá aplicarse al territorio de Gibraltar sin acuerdo entre el Reino de España y el Reino Unido" Es decir, España tendría la última palabra sobre Gibraltar, derecho a Veto.

Hace 3 semanas me desayune con estas declaraciones de Pedro Sánchez.: "El Protocolo sobre el Gibraltar ya está cerrado, acordado. Gibraltar no va a ser un problema en la negociación del Brexit" y ayer descubro que en las 3 semanas de negociaciones secretas que pidio el negociador francés – el túnel lo llamaron - Barnier había desarmado a España eliminado la cláusula 24 sobre Gibraltar, un territorio ocupado en base a un tratado, Utrecht, violado sistemáticamente – vean el mapa -  tras la visita de Theresa May, quien da por cerrado el acuerdo.

Lo más grave de este último apuñalamiento de Europa a España es que el frances Michel Barnier y la Comisión Europea se niegan a tocar el documento. Afirman que ya no hay margen de maniobra, el Reino Unido se opone a tocar una sola coma y Gibraltar aplaude y se felicita por el acuerdo que, de facto, consolida y legaliza las últimas ocupaciones británicas en el peñón que incumplen el tratado de Utrecht y violan nuestra soberanía.

El balance tras 18 meses de negociaciones, donde Rajoy dejó para el final el asunto de Gibraltar “no queremos interferir” arroja como resultado un nuevo desastre que humilla las aspiraciones de justicia del pueblo Español y legaliza los intolerables abusos Británicos, consentidos desde Europa durante décadas bajo el narcótico paraguas del diálogo y el buenismo, que convirtió un peñón ruinoso en tiempos de Franco para los británicos, en el mayor paraíso fiscal de la zona euro, tras ver como Felipe González abría la verja y Zapatero regalaba después 60.000 líneas de teléfono para sus empresas off-shore (paraísos) convirtiendo a los llanitos, los españoles del campo de Gibraltar, en una magnifica mano de obra barata para el colono inglés.

España sin derecho a veto sobre el Brexit, puede oponerse al nuevo tratado aunque el acuerdo está cerrado gracias a “El túnel” negociador de Barnier, una trampa para expoliarnos de nuevo que  ha de servir para el pistoletazo de salida hacia el #SpainExit dando un puñetazo en la mesa. 
Sin derechos, la ruptura.
Es hora de marchar de Europa.