No hay ninguna duda de que la experiencia que los españoles estamos viviendo, estado de alarma y confinamiento, es lo más extraño que desde cualquier punto de vista podamos entender en mucho tiempo y sufrida a nivel global por generaciones educadas de distinta manera.
 
Hemos de añadir, que además de cada vivencia, diferente por circunstancias propias y las que nos afectan directamente de los demás, es la primera vez en la historia que con las nuevas tecnologías y redes de comunicación, hemos tenido acceso en tiempo real, a toda clase de noticias, publicaciones, opiniones, informes médicos, económicos, sociales, jurídicos y de todo tipo. Unos FALSOS, otros hechos por insensatos sin experiencia en la vida real y de vez en cuando, información casi real.
 
Cualquiera ha podido opinar, cualquier ha expresado su opinión al resto del mundo, solo había que tener un terminal al que conectarse. Hemos sufrido la peor generación de dirigentes y líderes en la historia de la Humanidad. El cóctel era de antemano mortal y ante esta tesitura, solo faltaba la aparición de un detonante, y llego el COVID, como pudo llegar cualquier otra cosa, en forma de ataque natural o del propio hombre, para sacar nuestra miseria, para ponernos individual y colectivamente enfrente de un espejo y sentir las arrugas de nuestra propia alma. 
 
Está claro que ha llegado la hora de pasar el luto, de comprender la insoportable levedad del ser, nuestra fragilidad individual y colectiva, llegó el momento de entender que existe la muerte, la enfermedad y el dolor. Comprender que hemos visto a muchos colectivos convertirse en auténticos héroes, que hemos aplaudido, pero también que hemos visto gente deprimida, dirigentes insensatos, un numero escaso de tontos a los que sus ovejas les han sacado a pasear. También que los españoles somos obedientes para algunas cosas y sobretodo que la mayoría es sensata. Nos han aplicado normas y explicado cosas de manera tal, que parece fuéramos tan idiotas como quienes las creaban y explicaban, también extensible a muchos de los que las criticaban. Todo esto debe ya pasar, ahora viene lo más difícil.
 
Debemos asumir que no estábamos preparados para algo tan fundamental como la muerte y el dolor que acompaña a la vida, que esto no solo le podía pasar a otros, en países pobres y lejanos, series de televisión, películas o videojuegos.
 
Durante esta etapa, por mi profesión de abogado, he seguido aun con las medidas necesarias, en activo, y desde el principio me he encontrado en primera línea fuego, básicamente por los problemas que clientes y amigos me trasladaban. Como profesional del derecho, además de personalmente, he estado pensando y analizando, sobre el día después, ese que todos sabemos que se acerca. Tengo la impresión de que viene lo más difícil, ese momento en el que afrontar el desastre social, económico, jurídico y psicológico que podemos sufrir sino cambiamos nuestro pensamiento
 
ES HORA DE APLICAR TALENTO Y TALANTE. El talento por sí solo no basta. Hemos visto grandes médicos y científicos que tienen gran talento, pero pocos líderes que derrochen esa característica. El talento es fundamental, pero sin talante no es suficiente. La combinación perfecta es la suma de ambos, pero sobre la base del conocimiento, por lo tanto, esto estoy seguro que por separado hay mucho y abundante, junto es más difícil, muy difícil. Por todo ello la única vía que entiendo puede ayudarnos a superar nuestro luto y los problemas del día después, es la unión de personas que puedan aunar esas dos virtudes, más algo que las sostenga. El conocimiento. Ahora bien, unirnos para sumar CONOCIMIENTO, TALENTO Y TALANTE está en nuestras manos, es la única combinación posible y desgraciadamente vemos que todo esto no ha existido a nivel mundial en dirigentes y lideres sociales, salvo pequeñas excepciones.
 
Si hacemos autocritica debemos ponernos en acción y aceptar que esfuerzos individuales por si solos no nos sacarán de la situación. La autocrítica personal debe extenderse a quienes nos rodean para en el futuro, desechar rápidamente a aquellos que sus esfuerzos no miren por el bien colectivo y que no tengan alguna de estas tres cualidades talento, talante y conocimiento, y ojala encontramos líderes y dirigentes que al menos sepan reunirlas en torno a sí mismo. Las estadísticas históricas y el estudio de desastres solo se han salvado cuando se han dado esas tres cualidades en quienes lideren los diferentes sectores, y esto hará que la conciencia de grupo elija esas personas y esas cualidades se extenderán de forma piramidal llegando a ser un patrón en todos los ámbitos, luego obvio que habrá gente más positiva y más negativa, más capaz o menos, pero no podemos ser arrastrados por líderes populistas carentes de esas condiciones básicas, ya sea por si solos o por incapaces de conseguir equipos con esas tres cualidades.
 
Estos días he hablado con amigos y clientes de nuestro despacho que estaban en absoluto estado lógico de negatividad. De pronto te quitan tu trabajo, tu empresa, tu movilidad, tu salud, tu vida o la de cercanos o seres queridos. He visto gente muy talentosa en estado de shock, gente con talante, talento y conocimiento en estado de shock, y esto debe terminar.
 
Debemos saber y asumir que han muerto muchos de nuestros padres y abuelos. Aquellos que formaban parte de una generación que sufrió muchos cambios políticos y económicos en su vida, guerra civil, posguerra, etapas políticas convulsas, necesidades económicas, y ahora disfrutaban de un relativo estado de bienestar social y mal que bien económico. El único tributo que le debemos es salir delante, asumir que la muerte y el dolor existen. No podemos quedarnos de brazos cruzados, asustados, ni mucho menos permitir que nos asusten porque la verdadera muerte es el miedo. Estos días como casi todos los españoles, he leído quizás mas de lo que debía, pero he sacado algunas informaciones objetivas, la verdad que he preferido no ir a datos publicados, pues no me creo ninguno. Me he fijado mas en datos generales. La mal llamada gripe española mató a 50 MILLONES DE PERSONAS entre 1918 y 1920. En España murieron unas 300.000 personas. Algo tremendo. Bajo la edad media española 30 años y afectó mucho a jóvenes. Pues bien, el mundo no se acabó, todo siguió activo, vinieron los llamados maravillosos años veinte, la crisis del 29, guerras, bonanzas económicas, cambios políticos. SIGUIO LA VIDA, como la vida real es, sufrimientos, alegría, pobreza riqueza, enfermedades, vacunas, dolor, muerte, nacimientos, celebraciones, amor común y de pareja, amor a nuestros hijos. 50 MILLONES DE MUERTOS frente a los 300.000 que ahora puede llegar a haber. La vida siguió y salimos adelante, ahora parece que se acaba todo, ellos siguieron. Ha pasado el tiempo y en la sociedad existen mejores sistemas y profesionales sanitarios, mejores medidas de protección, mas conocimientos y sin embargo estamos al borde del colapso personal y económico. EL MIEDO ES EL PEOR VIRUS.
 
Lo intuía, no sé porque la verdad, pero lo intuía, algo me decía que todas las decisiones  eran equivocadas, que solo han servido para encerrarnos en casa, engañarnos, tratarnos como tontos y dejarnos en la ruina, mi madre que tiene alzhéimer y esta en una residencia, seguro que hubiera preferido morir. Yo mismo he pensado que desde la tranquilidad que nuestros jóvenes estaban casi exentos de riesgo, prefería que me afectara a mi y morir peleando, que extinguir la vida económica y dejar hipotecado el futuro de mis hijos. Mejor hubiera sido dejar morir mas personas que dejar una vida llena de dudas y problemas a nuestra generación. Hijos y nietos de muchos muertos. Siento expresarlo así, pero esta idea me ha torturado todo este tiempo, pensaba en que siempre hubo guerras y muerte y no eran gratuitas, todas ellas eran por razones de supervivencia de tus congéneres y dejar un legado a los que venían detrás. Morir sin dejar un legado no tiene sentido, puedes no conseguirlo, pero debemos intentarlo, morir para dejar una ruina aun tiene menos, si hay que morir que sea luchando por dejar algo mejor a quien nos suceda.
 
También tengo que decir que he visto gente asustada, gente que no reconocía ni su actitud ni su talento, caras de miedo, de resignación, todo esto debemos dejar atrás, incuso olvidar que ese ha pasado, hacer tabla rasa y empezar de nuevo.
 
La única salida ahora es pasar el luto personal por nuestros muertos, y el luto psicológico para dejar de pensar que estamos muertos y empezar a remar. Se lo debemos a nuestro mayores victimas de este virus. Ahora debemos sacar TALENTO Y TALANTE para que con el además CONOCIMIENTO, eliminar mediocres en el sentido de no permitir que nos dirijan, ni que sean nuestros jefes ni que sean nuestros empleados, quien no este a la altura debe pasar a segundo plano, de hecho la renta mínima, que nombre mas feo, debemos dársela a muchos de los que están proponiéndola, como además la proponen ellos pues le damos su medicina y que se vayan a esparragar y dar por el culo a su casa, ahora deben tirar del carro el conocimiento, el talento y la actitud, y hacer aun lado quienes no las tengamos. 
 
En el área empresarial, política, jurídica, económica, social, debemos decidir en cada caso muchas veces si cortarnos un dedo o perder la pierna, y eso si se deja en manos de mediocres traerá mas muerte y ruina, decisiones duras de ámbito personal, económico y empresarial. Duras, muy duras. Dolorosas pero necesarias, todas ellas deben tomarse desde el conocimiento para decidir, el talento para realizarlas y el talente para soportarlas. Sin esto no salimos, de verdad que no, necesitamos normas jurídicas claras y no esta diarrea de decretos ley que parecen asesorados por el tonto del pueblo. Ese tonto que como figura enclavada en nuestra conciencia colectiva era más sensata. La económica debe reflotarse con dinero, pero también con una dirección clara al frente de las empresas, por el contrario todo el dinero que entre en el mercado desaparecerá. En este país ya sabemos que algunos fondos en el pasado terminaron en países extranjeros en manos de testaferros, en puticlubs, fiestas, viajes, hasta en casas en El Rocio, todo muy nuestro. Solo caben los mejores y más honestos. Ahora es el momento.