El escudo boca abajo en la bandera de España que puso el sultán marroquí durante su reunión-guateque con Pedro Sánchez es una metáfora y un símbolo de la España real. En efecto, España está boca abajo, como San Pablo en su cruz y como los cuerpos de Mussolini y Clara Pettaci después de ser bárbaramente torturados por la plebe. España va de cráneo y nuestros vecinos del sur se aprovechan de un Gobierno ausente, inútil, tan desconcertante que parece de mentira.
 
Esa bandera maquiavélicamente mal puesta, y una mini-estatua ecuestre de Tariq Ibn Ziyad (general bereber que dirigió la invasión musulmana de la Hispania visigoda) fueron la confirmación visual y simbólica del significado real del encuentro bilateral: España se entrega a Marruecos, se humilla, se postra de hinojos y queda a merced de lo que el siniestro rey marroquí decida hacer en el futuro con Ceuta, Melilla e incluso las islas Canarias. Y si no se queda también con Gibraltar será porque no lo permita Inglaterra. 
 
Sánchez, con su inquietante pasotismo, con esa ignorancia tan propia de su generación política (niñitos bilingües con másteres y MBAs, pero que no tienen ni puta idea de nada), hace que incluso los bienpensantes seamos malpensados a la fuerza: ¿Por qué tanto silencio ante tanta humillación?, ¿no estará escondiendo algo? ¿No habrá algún episodio del pasado, relacionado con el PSOE, que Sánchez tenga que agradecer al sultán? 
 
Lo cierto es que, una vez más (y son ya infinitas en esta "democracia" de chichinabo que padecemos), vemos cómo nuestra amada Patria es ultrajada, humillada y vendida por un reyezuelo medieval corrupto y degenerado, sin que nuestro jefe de Gobierno haga nada. Con su media sonrisa de guaperas oficial, papeando el almuerzo moruno con que celebraba el Ramadán (¡manda pelotas, también!), y con ese gesto en la cara que podemos traducir, sin riesgo de equivocarnos, como: "Vosotros pensad lo que queráis, que a mí me la suda todo, y voy a seguir en La Moncloa hasta 2024...o más".
 
Y es que, amigos, lo más terrible de todo es eso: que los millones de amebas y protozoos que votan a este sujeto, por muchos actos indignos que protagonice, por muchos crímenes que cometa, haga lo que haga, le van a seguir votando con toda seguridad. Ésta es la desgracia que tenemos en España. Nadie nos puede defender porque nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.