La historia nos da ejemplos permanentes de las vicisitudes humanas. Nos decía el analista británico “Liddell Hart” que los generales debían saber muchas cosas pero que el conocimiento de la historia era fundamental. Según su criterio eran tantas las variantes de las situaciones que se presentan en la guerra que solo en el conocimiento de hechos pasados podrían encontrar similitudes aproximadas ante un dilema presente.

Viendo ayer a Santiago Abascal defendiéndose a brazo partido de todo un Parlamento atacándole - todos contra uno - me vino a la memoria lo ocurrido en mayo de 1527 en la isla del Gallo al sur de Panama. Francisco Pizarro decidido a conquistar el Perú desde hacía años no acababa de encontrar ni gente decidida ni apoyos suficientes para tamaña empresa. No era de extrañar, pues los riesgos de esa expedición eran incalculables : el enemigo inca, territorios inexplorados e incertidumbre. Solo Pizarro contra todo y contra todos. Nos cuenta la historia documentada que en un momento determinado marcó una linea en el suelo y pronunció la famosa frase que todos hemos oído. Recojo los que nos relató el historiador Jose Antonio del Busto : “ por aquí se va a Panamá a la pobreza y a la miseria y por aquí a la riqueza y a la gloria : escoja quien fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe , pero pasados los primeros momentos de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número trece cruzaron la raya .Sus nombres han quedado para la historia.

Ayer en el Congreso Santiago Abascal definió en el aire una nueva raya. Hacia delante estarán los que sin temor a nada se alineen en la defensa de España ante la realidad calamitosa en la que ha sumido a nuestra Patria un gobierno socialcomunista y hacia atrás los que por omisión y cobardía se ponen al servicio de este y sus políticas.

El silencio de muerte que se produjo en la isla del Gallo se repitió ayer, en el Congreso,  si bien roto por los gritos e improperios resultantes que siempre se producen entre quienes no tienen las agallas suficientes para unirse en la lucha por España. Están por otros intereses espúreos y particulares. Los insultos que el líder del PP, Pablo Casado, pronunció contra el líder de VOX no son más que las  manifestaciones típicas de quien se siente acosado y sobrepasado. Casado, ayer, y sus mariachis palmeros, se quedaron ayer en Panama mientras Abascal cruzó la línea hacia el Peru en soledad. Sin duda ayer el inca Sanchez y su acólito Iglesias se revolvieron de satisfacción al comprobar la clara defección de quienes unidos a Abascal le hubieran plantado seria batalla. Más no fue así. “Memes” y mensajes de todo tipo inundan desde ayer las redes sociales atacando con saña al PP y a su líder. Apenas vi la intervención del Sr. Casado pero, hoy, extrañado de la dureza de los citados mensajes, y comoquiera que no me gusta opinar sin ver de antemano la causa de ellos, he visionado con tranquilidad, y sin ánimo de crítica, la intervención ayer del líder del PP. Tiene razón Santiago Abascal cuando dijo a continuación con animo sosegado que ante todo se había quedado perplejo. Y así me he quedado yo también. No deja de llamar la atención el que Pablo Casado acusara a Abascal de ser empleado del PP y que había vivido de este partido. ¿Qué le pasa a Pablo Casado? O sea, ¿ ser concejal del PP en Llodio en los años duros de los asesinatos de ETA era ser un empleado cualquiera? Me temo que el líder del PP anda algo despistado e ignorante de lo que significaba ser concejal en aquellos tiempos en las vascongadas. Su exabrupto no es más que un reflejo de un complejo de inferioridad notable. ¿Y decir que Abascal ha mancillado la sangre de los asesinados del PP? entre el júbilo de los mariachis paniaguados de los diputados de este partido. Honradamente creo que, en esta intervención, el Sr Casado se ha definido como un auténtico miserable e indigno representante de tantos millones de españoles. Y encima se vanagloria hoy sin duda influenciado por tantos vividores de la partitocracia que le hacen la corte temerosos de perder sus prebendas.

Volviendo la vista atrás, a Panamá, en 1527, sabemos que aquellos que faltos de los arrestos suficientes para seguir a Pizarro se enzarzaron en múltiples trifulcas internas donde la traición estuvo a la orden del día.

Hoy en el año 2020 veo a Pablo Casado entre los pusilánimes y faltos de coraje que no se atrevieron a seguir a Pizarro y se volvieron a Panamá.

Pizarro y los trece que le siguieron acabando conquistando el Perú no sin múltiples sufrimientos y pasaron a la historia más grande de España. De los “Casados” que no se atrevieron a nada nadie tiene noticias de ellos.

No sé si en el futuro Santiago Abascal y sus 52 diputados serán capaces de detener la avalancha marxista que nos domina cada vez más pero en cualquier caso sí quedarán para la historia como los que no tuvieron miedo y cruzaron la raya.

De Casado sólo quedará que habiendo podido hacerlo no tuvo el valor y el coraje para enfrentarse al inca Sanchez y a su socio Iglesias. Yo le aconsejaría que no festejara tanto lo que considera su victoria de hoy empujado por los que le rodean pues estos, como sucedió en Panamá ,acabarán abandonándole pues nada hay más cierto que lo que dice el viejo adagio de que  “Roma no paga traidores”.