Nueva Normalidad, fetichismo léxico, babosada retórica, lenguaje basura. Nueva normalidad, grotesco oxímoron aliterativo- tan eufónicas la n y la combinadas- peregrinamos del bullshit al garbage language. Infatuadas bostas semánticas, infectas e infectadas. Mixturadas con jerga bélica y empresarial, aparentemente neutra, la nueva normalidad deviene no-lenguaje. No-lenguaje, cualidad taumatúrgica, camuflando, tras su aparente trivialidad, un crudelísimo propósito. Propósito, táctica y estrategia. La nueva normalidad, vieja tiranía. La nueva normalidad, azorada prosa, para que todo sea como antes, pero nada sea como antes.

Sánchez, el torturador

Sánchez el torturador, violador sistemático del art. 14 de la CE, patética marioneta de las imprecisas élites psicopatocráticas, la corea con frecuencia. Últimamente menos. Su eufemístico eslogan, desactivado. Motivo de chanza y chacota y zumba, no es para menos. Nueva normalidad, vacuas palabrejas para dominar el mundo, semejante a los anillos tolkienianos. No-lenguaje performativo, creando y recreando la realidad, su enunciación reestructura todos los órdenes. Y los legitima plenamente. El mundo de ayer, salvo que lo impidamos, dinamitado. En cualquier orden: político, económico, social, psicológico, sexual.

Indistinguibles, en estos momentos, pesadilla y vigilia, vamos descifrando los abyectos contornos de la nueva normalidad. Aventuramos cada día, en un mundo henchido e hinchado de covidiotas, una fiera metamorfosis de las cartografías existenciales, una cruel exacerbación del vaciamiento de la humana subjetividad. Humanos despojados de humanidad, encandilados ante las umbrosas distopías tecnocientíficas, introyectamos el lenguaje del poder opresor.

Los amos mandan, los esclavos obedecen

Sus foucaultianos dispositivos nos mantienen desalmadamente atrapados. Su complejísimo e intrincado haz produce lúgubres y tragicómicos sujetos cuya única característica es su naturaleza obediente. Balconazis (o balcobolches, menos melodioso, obvio), desolados y desoladores especímenes aproximadamente humanos, sujetos sujetados a un férreo orden de discurso. Sometidos a un pretendido Régimen de Verdad, dogmática e incuestionable, el Sistema solo requiere de ellos acatamiento. A lo que sea: llevar bozales, vacunarse, fichar en el lunático proyecto del genocida Gates, ID2020.

Los amos mandan, los esclavos obedecen. En fin.