Hace 12 años escribí el artículo que hoy reproduzco por dos razones:
1. Porque, desgraciadamente, las cosas no sólo siguen igual sino que han empeorado y pienso que fue ayer...Decía entonces que aquí hace falta una nueva Transición y releídos mis  argumentos me ratifico. Pero, hoy, pienso, que ya no basta con pedir una Nueva Transición... hoy de lo que se trata es de buscar al civil o militar que sea capaz de ponerle el cascabel al gato, pues no le des consejos al que cae desde el piso 18 sin paracaídas.
             Es verdad que aquella Transición se pudo hacer (y hasta modélica para algunos) porque "allí" estaba el Ejército como guardián y hoy no hay Ejército (o al menos lo que se concibe que es un ejército: la fuerza que sostiene un pueblo para defenderle de sus enemigos externos o INTERNOS)... y por eso la situación es más grave. Entonces se salía de una Dictadura y se deseaba la Democracia (para evitar males mayores) hoy hay que acabar con esta Democracia para traer otra nueva (¿por qué puede haber 1 o 2 o 3 Repúblicas --y en Francia hasta 5--- y no puede haber 1, 2..o 7 Democracias?.
            Miren, ustedes, y vamos a dejarnos ya de palabras y diálogos,  esta Democracia está ya más muerta que aquella Transición y aquella Dictadura...y huele más a cadáver que el cadáver de la discordia.
            Aquí, y me van a permitir que lo diga como me de la gana, que por ello soy español, y en el uso de mi libertad de expresión, lo que está haciendo falta ya es que alguien, el Rey, un general, el cardenal Cisneros o el sacristán de mi pueblo, ponga los cojones sobre la mesa y diga lo de aquel: ¡¡¡ Estos son mis poderes!!! y aquí está el "Uruguay"... O César o nada. O Nueva Democracia o al barco de Companys.  O sea, lo de De Gaulle en la Francía de 1958.
              O lo del Rey del 3 de octubre del 2017... pero con huevos.
    ¡¡¡¡ Y VIVA LA NUEVA DEMOCRACIA... LA 3ª DEMOCRACIA !!!!
              Y ahora lean lo que escribí hace 12 años.
      
 
 Señores, aquí lo que hace falta y ya es  una NUEVA TRANSICIÓN, como la que se hizo a partir de la muerte de Franco. Es verdad que entonces lo que más necesitaba España era Democracia y Libertad y ese fue el objetivo principal de la nueva clase política. (Sí, la nueva, porque la franquista supo hacerse el harakiri y prácticamente desaparecer del mapa). Lo malo es que hoy no hay un cerebro como el que hubo entonces, aquel Torcuato Fernández Miranda que sibilina- mente se cargó la Dictadura legalmente ("desde la Ley a la Ley sin romper la Ley") con la Ley para la Reforma Política (sí, él fue el cerebro de aquello). Ni hay el temor que entonces sí hubo al Ejército y a lo que se llamaban Poderes Fácticos. Entonces, en 1976, todos,
hasta los comunistas de Carrillo, sabían que no tenían más; que ceder todos
un poquito y consensuar el futuro. Así que unos, las izquierdas, tuvieron que tragarse
la Monarquía y otros la Democracia liberal y parlamentaria. De ahí, de ese miedo
silencioso, nacieron la Constitución de 1978, los Pactos de la Moncloa y los Partidos
Políticos actuales. Pero, han pasado casi 30 años y la cosa ha cambiado totalmente.
Ahora está todo otra vez desatado y las reglas del juego que entonces se pactaron se
han quedado en el camino. Parece como si todo hubiese sido un sueño, una utopía.
Por discutir se discute hasta la Monarquía. Por tanto, no hay más remedio que dar un
frenazo e intentar comenzar de nuevo. So pena de que esta histórica nación
desaparezca, como en su momento desapareció Roma.
La corrupción ha inundado de
mierda el esqueleto y el cuerpo social y político, y frente a eso sólo cabe el bisturí ¡¡
aunque sea un bisturí civil y limpio¡¡. Fernández Miranda me dijo pocos días antes de
morirse en Londres: "Cometimos muchos errores, el primero la elección de Suárez; el segundo, la configuración del "Nuevo Estado" y el tercero, la Monarquía.
O mejor dicho, el cómo habíamos traído la Monarquía. Aquello fue un error mayúsculo. Tras el 20 de noviembre tuvimos que dar otros pasos: el Príncipe tuvo que renunciar a sus derechos franquistas y empezar de cero. El Consejo de Regencia debió disolver las Cortes, cesar al Gobierno Arias y autoinmolarse en favor de un Gobierno Provisional que convocara elecciones generales para unas verdaderas Cortes Constituyentes y un Referéndum nacional sobre la forma de Estado: Monarquía o República...
Así la nueva Democracia habría nacido sin las hipotecas con que vino al mundo. Bien, pues ante la crítica situación que vive España en estos momentos, finales del 2009, no habrá más remedio que hablar de estos temas. Aunque duelan y aunque muchos se asusten. La Transición conocida ya es un cadáver.
         Pero, añado, más lo es esta Democracia.