Vivimos en un mundo convulso e inquietante. Cierto. Pero no más que en otras épocas. Desde la atalaya que proporcionan los años contemplo desde el recuerdo otras situaciones peores en el concierto internacional no así en el nacional. Prolijo sería el citarlas; no obstante la presencia de una guerra cruel en Europa donde uno de los contendientes es nada menos que Rusia produce una inquietud superior ante la mera posibilidad de la extensión del conflicto. Al contrario que muchos de mis compañeros militares retirados, en ningún momento se me ha ocurrido salir al estrado y dar opiniones sobre el desarrollo de esa guerra. Sencillamente porque carezco de los datos esenciales sobre el despliegue y orden de batalla de ambos contendientes para tener un criterio siquiera aproximado. Sencillamente me parece una temeridad el hacerlo. Allá cada cual. Sí es cierto que creo que es una guerra que podía haberse evitado y si no ha sido así es porque al igual que en toda guerra siempre hay alguien interesado desde la lejanía en sacar tajada. Lo que sí destaco incluso con asombro y admiración es la resistencia y eficacia de la defensa que de su Patria están haciendo los ucranianos. Y desde luego la ineficacia del ejército ruso incapaz siquiera de acabar de tomar Mariúpol y haber tenido que retirarse de Kiev sin alcanzar el objetivo que seguramente buscaban . La desesperación del ejército ruso se traduce seguramente en un incremento de la crueldad que estamos viendo. No niego que algunas imágenes puedan ser manipuladas - en esta guerra de desinformación todo es posible- pero la visión de las ciudades destruidas no son mentira.

Y mientras Centroeuropa se desangra asistimos en Francia y ¡como no! ,en España también, a la desesperación de quienes entienden la democracia a su antojo. El sistema sólo es válido si favorece sus preferencias . La mera posibilidad de que Marine Le Pen alcance el poder - algo improbable - desata toda una serie de advertencias de que se cierne un gran peligro para Europa. Y lo mismo sucede aquí en España donde la panda de incompetentes que nos gobierna comienza a rugir reclamando cordones sanitarios para evitar el imparable ascenso de VOX. O sea, quienes gobiernan con comunistas y se apoyan en separatistas, golpistas y terroristas nos quieren ahora dar lecciones de democracia. Empiezan a presentir que tienen los días contados y miedo me da su reacción ante lo que de seguir así es imparable. Si el pueblo español reaccionara y se dejara de percepciones doctrinarias es bien posible que todo cambiara en España en un inmediato futuro. No lo veo fácil toda vez que el dominio cuasi absoluto que tienen de los medios pondrá en marcha toda una cadena de propaganda política para evitarlo y dada la candidez del ciudadano medio español - asiduo de toda clase programas basura- todo es posible y los nuevos ricos de la izquierda caviar no van a soltar así como así el poder.  ¡Caramba! Ahora que ya tienen buenas prebendas, sueldos , casoplones , etc…., no lo van a echar todo a perder así como así. Y si España está desestructurada y yo diría que rota - los españoles no somos iguales ante la Ley en ningún caso - qué decir de la insignificancia internacional de nuestra afligida Patria. El ninguneo con el que en ese escenario se contempla y recibe a nuestros representantes es ya de traca. Y la muestra más palpable de lo que digo es lo recientemente acaecido con el asunto del Sáhara y por ende la situación preocupante de Ceuta y Melilla. Mucho es lo que se escribe y ha escrito al respecto con graves acusaciones, incluso de traición, a nuestro Presidente Sánchez, alias Antonio. Acusar a alguien de esto implicaría que el acusado hubiera actuado a conciencia en contra de sus principios o valores algo que yo considero que no es factible pues para ello hace falta tener un atisbo de moralidad y creo que este personaje adolece de cualquier tipo de ella. No , “Antonio” no es inmoral sino amoral que es algo muy distinto. En cualquier caso lo sucedido, en mi opinión,  no es más que el resultado de la debilidad militar de España. A ver, a ninguna persona se le ocurre enfrentarse a otra si es consciente de que esta te puede pegar un buen sopapo. Y este es el caso. Marruecos hace frente a España a sabiendas de su superioridad y, aún más, incluso, sabiendo que de venir mal dadas siempre tendría un poderoso padrino detrás como son los EEUU. En definitiva, si España tuviera la fuerza militar que le correspondería conforme a su potencial económico y posición geoestratégica otro gallo nos cantaría. No es el caso y ahí tienen Vds. el resultado. Esto no es nuevo. Ya sucedió en 1975 cuando Hassan II consciente de la debilidad de una España sin nadie al timón ( el Caudillo agonizaba ) lanzó la marcha verde y ocupó a continuación la otrora provincia del Sáhara español. Y dicho sea de paso, el problema de hoy viene de entonces que fue cuando verdaderamente se abandonó el Sáhara a su suerte. No hoy. Cierto es que hora era de normalizar esta situación - son muchos los intereses comerciales y de todo tipo que nos ligan a españoles y marroquíes- pero no es lo mismo hacerlo desde una posición de fuerza que de la forma rastrera y vil que se ha hecho. Den por hecho, además, que Ceuta y Melilla sufrirán las consecuencias de esta vulnerabilidad al igual que nuestra posición respecto a Gibraltar cada vez más inane ante el menosprecio, cuando no desprecio, de quienes se suponen que son nuestros aliados en la OTAN, los EEUU y RU.

Lejos, muy lejos están aquellos tiempos cuando Hitler no se atrevió a invadir España y tanto Roosevelt como Churchill cuidaban las relaciones con Franco en plena Segunda Guerra Mundial. Claro que Franco era mucho Franco y España , aún depauperada, creía en sí misma como nación tras derrotar al comunismo. Hoy ya no tenemos un líder fuerte ni somos una nación unida sino todo lo contrario. Una nación rota en 17 taifas en la que ni siquiera se defiende el propio idioma. Todos sabemos que si se estabula a un toro bravo acaba siendo manso . Más no perdamos la esperanza pues Sanchez, “Antonio “ , y sus colegas comunistas, golpistas y terroristas nos están llevando al límite y ya sabemos por la historia que el pueblo español es en esas situaciones cuando resurge de sus cenizas.