En Perú parece ganador Pedro Castillo, mano derecha del Foro Sao Paulo, análogo a Sánchez en destrezas para hacerse con el poder mediante artes dudosas.

De hecho, hay impugnados 200.000 votos. Está por ver si al igual que en otros países del cono sur, como también sucedió en América del Norte, las elecciones han sido limpias o no. Queda la sospecha en el aire.

En todo caso, está claro que la tendencia en América Hispana es la de seguir las consignas de Cuba y Venezuela. Si leemos detenidamente la Agenda del Foro Sao Paulo lo vemos con meridiana claridad. Es evidente que esta izquierda  juega en la banda derecha del campo, muy al gusto de los globalistas que tienen como método para llegar a este gobierno mundial aquello que decía Orwell en 1984 del Ingsoc…  “las dos finalidades del partido son conquistar toda la superficie de la tierra y extinguir de una vez para siempre la posibilidad de libertad del pensamiento. El lema del Ingsoc es "La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza"” Se están cumpliendo con precisión nanométrica dichos planes, y la novela del experimentado en las atrocidades zurdas del bolchevismo,  que captó lo que se venía con algunas décadas de retraso, se quedó corta.

Indudablemente décadas de Leyenda Negra creída a pies juntillas por lobotomizados intelectuales con las funciones cognitivas extirpadas; y con sistemas educativos convertidos en centros de adoctrinamiento y liquidación del conocimiento verificado  por las Academias científicas, y abolida la relación con cualquier atisbo del pasado histórico y cultural; desterrados los valores de la común religión cristiana para hacer hueco a nuevas ideologías convertidas en doctrinas de creencia supersticiosa; está el terreno preparado y abonado para cualquier cosa. Y la Hispanidad sufre el mayor acoso y destrucción conocido desde los procesos de independencia. Sufrimos la siguiente descomposición a aquello que es el atropello a la idiosincrasia de un cuerpo social y un conjunto de antiguas partes de España donde todos éramos hermanos de una misma causa, y España era la Madre Patria, nombre que da título al magnífico libro del profesor argentino Marcelo Gullo.

Lamentándolo enormemente, esas partes de las Españas van a unirse, sí, pero no en el espíritu civilizador del Imperio generador español, sino bajo el control y el paraguas del Foro Davos asociado al de Sao Paulo en los objetivos. Y esos objetivos son, precisamente, los del ataque sistemático a los valores de la hispanidad, a la familia, al derecho de las gentes a ser libres, iguales e inteligentes y al destrozo de la dignidad y los valores de las personas, característicos de los Derechos humanos tal como los hemos conocido hasta ahora.

 Lo verán pronto. Pero igual ya es irreversible porque no nos van a dejar la vuelta atrás.

¿Dónde vais con esta nueva atomización falsamente indigenista?  Con la pérdida del libre albedrío, hispanos.

Vais a la insignificancia. Hacia la pérdida de lo poco que queda de vuestra identidad desde hace quinientos años, con glorias y honras desaparecidas ya por esta nueva sustracción de vuestra identidad colectiva y de vuestra pertenencia a un orden civilizatorio y humanizador.

La prueba palpable de este designio hacia la autodestrucción es la retirada de las estatuas de Isabel la Católica y de Colón en esa Colombia tan convulsionada por las FAR y por el narcotráfico.

¡Qué lástima que Isabel la Católica tenga derruido el mejor edificio de los valores humanos construido en un orden mundial que tuvo momentos de gloria durante trescientos años, y que se ha caído como un castillo, porque sus enemigos eran   (Y SON)         muy dañinos y capaces de aprovecharse de la ignorancia supina sembrada como mala hierba en campos estériles a la recuperación de la semilla fértil!

¿Se imaginan ustedes que se retiraran las estatuas de Wassington o de Lincoln en USA porque abogaban por el exterminio de los indios? Ellos sí, nosotros no.

¿Pero qué caterva de analfabetos funcionales hemos podido aupar a las instancias de poder?  ¿O es peor aún, verdadera ingeniería ocupar el control de  las naciones y diluirlas para esquilmar su soberanía y poner a las poblaciones  los pies de quienes van a gobernarnos con puño de hierro sin que podamos influir lo más mínimo en el futuro de nuestros nietos?

¡Qué espanto! No sabemos bien a dónde vamos.