La democracia tiene sentido  en igualdad de oportunidades, es decir, si las minorías no están discriminadas y en el ostracismo, por muy separadas que se sientan respecto a los sistemas de poder y control. Si, por cualquier motivo, a esas minorías que se someten a las reglas de juego del sistema pero que plantean cuestiones alternativas a ese sistema, se les intenta echar del mismo por tener un pensamiento divergente, eso no es democracia, eso es plutocracia, oclocracia, oligocracia, cleptocracia o si se prefiere tiranía disfrazada de democracia.

No es aceptable que a opciones políticas que han estado planteando objetivos que se salen directamente de las reglas de juego o directamente han apoyado la violencia y el terrorismo como acción política se les acepte por el sistema al que tratan de dinamitar, y a quienes aceptan las reglas del sistema para cambiarlo por procedimientos democráticos se les excluya literalmente tratando de expulsarlos. Eso no es democracia, es simplemente dictadura encubierta. 

El PNV, Podemos, PSOE y, por supuesto, BILDU han legitimado el terrorismo con sus políticas de aceptación de grupos subversivos que tratan de dinamitar el sistema y se apoyan en dinámicas de exclusión social de los disidentes, de persecución sibilina cuando no explícita de quienes plantean, simplemente, cuestiones de tipo filosófico o de alternativa ideológica a “SU” sistema de organización política o de alienación social del disidente. Y estos grupos políticos tendrán la aceptación social, lo cual está por ver pues la legitimidad de ejercicio de las disputas electorales con los sistemas de segregación que impiden componer planchas electorales a quien se separa de su reglas de juego que no son las reglas de la democracia, están fuera del ejercicio democrático por la adulteración de esas reglas. No sabemos en realidad si los escrutinios electorales se hacen limpiamente, en este momento. Todo eso está en duda cuando no sojuzgado. Es notorio que en grandes zonas de la Vascongadas todo lo que se sale de un sistema que ya es régimen no puede ni presentarse a las elecciones y los electores no son libres en el ejercicio del voto, pues el control ejercido sobre el electorado impide que este sea libre en su ejercicio electoral. Es decir, que ni el sufragio activo ni el pasivo se encuentra en disposición de hacer uso del mismo de forma  que se pueda calificar como libre.

Pues bien, esos partidos han cometido un atropello inédito hasta el día de hoy. Ese abuso de poder antidemocrático e ilegal ha consistido en reducir el tiempo de intervención de la parlamentaria y única componente del grupo mixto (VOX) del Parlamento Vasco, a un tercio, es decir, el 30 % del tiempo de intervención de cada uno de los demás grupos parlamentarios. Lo cual, como digo, vulnera la Constitución y el Reglamento de la Càmara. Y eso tiene una explicación: los tiempos de intervención deben ser iguales en todos los grupos, porque se entiende que lo que ha de primar es la exposición de posiciones y propuestas de todas las opciones políticas en igualdad de oportunidades. Esos tiempos no tienen en cuenta el número de parlamentarios de cada grupo político, pues sería de locura que cada uno de los grupos tuviera tiempos en función de sus componentes. No se ha visto eso nunca.

Yo mismo, en mi experiencia particular, fui único componente del grupo mixto de las Juntas Generales de Alava, y disfrutaba del mismo tiempo en mis intervenciones que el resto de los grupos, pues la actividad parlamentaria en la tribuna de oradores no distinguía el tamaño de los grupos sino la igualdad de oportunidades en la exposición, pues la capacidad de propuesta no va asociada al tamaño del grupo. 

El deterioro del actual sistema democrático es paralelo a la corrupción política de 1936. Afortunadamente aún no vivimos la violencia, pero sí el fraude.

Lo que ha hecho la Mesa del Parlamento Vasco por la acción caciquil de la mayoría de sus representantes políticos no tiene nombre, y lleva a sumirnos en la preocupación sobre el camino que se ha trazado como antesala de una previsible proclamación de la III República que se está preparando, es decir que retrocedemos en el tiempo y nos encontramos en otra antesala, la de 1931.