Ana Belén Alonso López es más que leonesa, honorable gentilicio que bautiza a los nacidos en el Reino que forja a Castilla. Todos ellos son leoneses por denominación de orígen pero, desgraciadamente, no todos son leones. Ana Belén Alonso López es una leona de León que vino al mundo un 18 de julio, lo cual, según las misteriosas leyes de la genética, imprime un plus de grandeza en potencia que nuestra cachorra de leona leonesa ha hecho realidad y certeza con su conducta.

Ana Belén Alonso López quiso celebrar su cumpleaños en Facebook, el pasado 18 de julio, pidiendo ayuda y recursos para la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), sobrada de valor, de legitimidad y de historia, pero siempre escasa de intendencia. Bueno, pues ¡hete aquí! que los carceleros y los mamporreros, los censores emasculados y los papanatas de la cobardía políticamente correcta que controlan Facebook con el mismo celo que las madames de burdel controlan las ladillas de sus meretrices, han bloqueado a nuestra leona de León por hacer proselitismo de una “organización peligrosa como la FNFF”, y la han condenado a un exilio temporal de la red social en la que cualquier desgarramantas de izquierdas medio maricón, o maricón entero, que diría Jorge Javier Vázquez, puede vomitar su odio y pasar el cepillo para que a un etarra no le falte de na, para que los separatsitas catalanes tengan condones y butifarra en la cárcel sin rejas en las que pernoctan un par de días a la semana, y para que cualquier destarifado que llamándose Manolo quiera ser Lili Marleen pueda hacerse una vagina de diseño.

Cualquier hucha tiene peticionarios y donantes en Facebook, menos la de la peligrosísima FNFF. En el fondo, mi querida leona de León, su miedo y su cobardía están más que justificados porque lo que nosotros representamos, es la razón de su eterna derrota. Los que te han censurado y exiliado de Facebook, Ana Belén, creen ser fuertes porque son muchos. Pero muchos cobardes juntos nunca, jamás, han vencido a una leona. Y menos si es de León.