El pasado día 14 de abril vimos desfilar por las calles de Madrid un cortejo de personas perfectamente disciplinadas, y con un orden casi militar, portando banderas republicanas y comunistas a la par que con carteles de recuerdo y homenaje a Lenin, Marx, Stalin…etc. Tal pareciera que nos hubiéramos trasladado en el tiempo a los días previos a la guerra civil. Es evidente que este acto se celebró con la anuencia de la Delegación del Gobierno en Madrid quien permitió dicha mascarada sin poner objeción alguna pese a que era un acto evidentemente ilegal al contravenir más de un artículo de la Ley de Memoria Histórica. Sí, ilegal; no obstante como el espíritu de esa Ley está en línea con lo que allí pudimos ver comprendo que se obviara lo que el artículo 15 establece de forma inequívoca. Allí los “nietos” ( entrecomillas porque realmente si uno hace cálculos son bisnietos y tataranietos, ahí es nada ) de los  perdedores de la guerra civil, sí, los vencidos por Franco, primero en la guerra y luego en la paz, revivieron las marchas de sus bisabuelos y tatarabuelos . Y aquí paz y después gloria. Al parecer no pasa nada porque se reivindique la memoria de quienes han sido responsables de los mayores genocidios de la historia. Mas de cien millones de muertos son los causados en el mundo por los defensores de la ideología comunista.

Es cíclico en la historia que olvidados los horrores de lo que supone una guerra las nuevas generaciones vuelvan a lo que se dice vulgarmente a las andadas. Siempre ha sido así y el pasado día 14 de abril aquellos que recogen el sentimiento de frustración y odio recibidos de sus ancestros  derrotados nos lo demostraron. Es grave, muy grave, el clima guerracivilista que allí se podía observar. Una situación provocada intencionalmente por las leyes ideológicas que primero el Sr Zapatero y ahora el Sr Sánchez y su amigo el “Marqués de Galapagar” han inoculado en nuestra sociedad y especialmente en la juventud. Sucede entre otras muchas razones que los actuales dirigentes y no digamos sus adoctrinados lacayos  desconocen por completo lo que significa una guerra y sus efectos. Desconocen lo que significa el sufrimiento de todos los que la vivieron. Esa ignorancia unida al resentimiento que padecen coloca a España en una situación peligrosa que nadie con un dedo de frente querría volver a ver. Me da igual lo que digan. En España hace mucho tiempo que las heridas estaban cerradas. Nadie hace veinte años hablaba de la guerra civil y todavía entonces, incluso los que vivieron aquella tragedia,  transigieron y consensuaron políticas para que nada parecido pudiera volver a suceder. No se dio la espalda a la historia pero se acordó no volver a utilizarla como arma política. Pactos que los actuales dirigentes socialistas, comunistas y separatistas han quebrado en aras de sus intereses partidistas despreciando al conjunto de la sociedad española.

Allá por el año 1989 encontrándome encuadrado en la Organización de las Naciones Unidas en Centroamérica ( ONUCA ) que tenía como misión la implantación de los acuerdos de Esquipulas, para dar fin a la guerra en Nicaragua, pude observar muy de cerca los estragos que una guerra civil provocaba en la población. Nunca podré olvidar una visita a una residencia de lo que allí llaman tullidos ni el acompañamiento de protección que me tocó realizar de un elevado número de desplazados nicaragüenses de vuelta a su Patria desde Honduras. Años más tarde viví la misma experiencia en Bosnia, en concreto en la población de Gascko en la república Srpska. En ambos casos, Nicaragua y Bosnia, los militares españoles allí destacados vivimos el desgarro de las familias rotas y ayudamos a  los innumerables tullidos ( mancos, sin piernas …) a los que la incompetencia e irresponsabilidades de los políticos de turno les había llevado.

Quiero pensar que, incluso, pese a su maldad, si nuestros mandamases hubieran tenido la ocasión de ver lo que muchos militares vimos en Nicaragua o Bosnia serían más comedidos con sus proclamas guerracivilistas a las que nos tienen acostumbrados últimamente. Quiero pensarlo aunque no estoy muy seguro de ello pues bien instalados en sus suntuosas mansiones pierden por completo la perspectiva. Personas capaces de engatusar al pueblo al que dicen defender desde posiciones de privilegio económico y social no son muy fiables tal es el grado de sinvergonzonería al que han llegado; eso sí, merced al grado de imbecilidad supina de quienes les dan su apoyo con su voto.

En esta España descompuesta todo es posible. Hasta lo inimaginable. No me puedo olvidar como allá por 1975 encontrándome en una comisión en Inglaterra se le preguntó a un asistente yugoslavo si no temía la descomposición de su país a la muerte de Tito. Recuerdo bien su respuesta : “ fairy tales” ( cuentos de hadas) dijo. Ya saben lo que sucedió después.

Sí, los discursos guerracivilistas presentes en las políticas sectarias de los líderes de la izquierda española son muy peligrosos. ¿ Acaso no se ha estado al borde de la desgracia en el acto en Vallecas de VOX del otro día ?

¿ Acaso a nadie se le ocurre pensar que aunque aparentemente el principio de acción y reacción no exista en la política española actual la realidad es que está ahí latente?

Estamos en manos de unos políticos que más allá de su incompetencia lo que realmente son es unos irresponsables mayúsculos.

La cuestión es como echarlos de la escena y esto pasa de momento en Madrid por acudir en masa a votar a aquellos que puedan representar valores como los de la defensa de la unidad de España, de la familia, de nuestras tradiciones cristianas , del justo progreso social y desde luego de la concordia entre españoles. Yo lo tengo claro y si Vd. duda le aconsejo que simplemente se lea los idearios de cada partido. No es difícil decidirse . Se lo aseguro. Y así todos votaríamos en conciencia y no por empujados por las falacias que nos cuentan los vividores del cuento.