Hace unos meses los padres con niños en edad escolar  se levantaban aterrorizados tras un anuncio de la ministra Celaá: «los niños no son de los padres». ¿Recuerdan? Sí, como olvidar…

Eso era hace unos meses, ahora, te metes a los niños donde te quepan, y eso,  dependiendo de la comunidad autónoma que te toque. ¡Qué Dios reparta suerte! ¿Y de la Universidad?, ni hablamos. El ministro, no recuerdo cómo se llama, se fue a casa con esto del Covid y nunca más se supo.

Con el Gobierno en pleno de vacaciones, a poco más de una semana de que finalice el mes de agosto, sabemos que al menos un funcionario ha estado escribiendo en la página del Ministerio de Sanidad algo sobre la vuelta al cole. Poca cosa.

Ahora sabemos por qué; el Gobierno ya sabía de antemano lo que antes de ayer nos contó en la rueda de prensa ofrecida a los medios, tras el Consejo de Ministros: que los protocolos son cosa de las comunidades autónomas, (CCAA). Que ahora que los muertos ya no son del Gobierno, coloquialmente, ahora que les han echado el muerto a las CCAA, no se van a arriesgar a coger las riendas. Sería de tontos. Y ellos son listos.

Sánchez ha improvisado y ha vuelto un día antes de lo previsto de sus vacaciones para afrontar la puesta en escena quizá más retadora y desafiante del año. La vuelta al cole. Si la cagan con la protección de nuestros hijos, las consecuencias podrían ser nefastas. Pero además, no es baladí poner en marcha sectores como el trasporte o el textil, la hostelería, catering, comedores…—ya saben—, un balón de oxígeno dentro del caos.

Dice la web del Ministerio: «La vuelta a la escuela en septiembre, segura, saludable y sostenible»

«[Sigue] El comienzo del curso 2020-2021 debe realizarse a partir de una planificación profunda y rigurosa que permita, además de establecer las medidas necesarias para prevenir y controlar la pandemia, cumplir los objetivos educativos y de sociabilidad, que favorezcan el desarrollo óptimo de la infancia y adolescencia, paliar la brecha educativa generada, prevenir el fracaso escolar, el abandono educativo temprano y garantizar la equidad».

Todo correcto. Todo precioso, Antonia. Igual cumplimos hasta los objetivos del milenio, tú. Vamos, que el Ministerio nos quiere y nos envía sus mejores deseos… Un bonito pliego de intenciones.

¿Y de estrategia? Pues claro, Antonia, toma, que no se diga… Copio, textualmente, para que no se me acuse de tergiversar:

  • «La limitación de contactos ya sea manteniendo una distancia de 1,5 metros o conformando grupos estables de convivencia.
  • La higiene de manos como medida básica para evitar la transmisión, así como la higiene respiratoria.
  • La ventilación frecuente de los espacios y la limpieza del centro.
  • Una gestión adecuada y precoz ante la posible aparición de un caso».

Estoy segura de que esto, a estas alturas del baile, no se le habría ocurrido a nadie. Unos genios Antonia… Danos paciencia, Señor…

Sanchez dijo ayer, textualmente: sus competencias señores. ¡Olé, olé y olé!

Algo que aquí repetimos constantemente. ¿Autonomías o estado federal? ¡Ay, no sé, Antonia! Pues mira a ver qué te parece esto:

Madrid o Navarra han definido 4 escenarios para evaluar si la educación ha de ser presencial o telemática, el resto prefiere 3. Solo Andalucía y La Rioja contemplan la posibilidad de desdoblar horarios o establecer turnos de tarde para garantizar el distanciamiento social. Pero además, Andalucía también aboga, junto a Castilla-La Mancha por hacer tests de coronavirus a todo el personal docente y de administración y servicios. Andalucía empieza el día 8 y Aragón el 7, Asturias el 10 y así hasta 17 días diferentes a ver si vamos a coincidir y la jodemos. Andalucía dice que contará con 8.000 profesores adicionales, lo mismo que Baleares, que dice haber contratado a 458, mientras Asturias ha hecho lo propio con 400 docentes —que lo de Andalucía es tirar con pólvora de rey—. Aragón dice que entre sus tres escenarios está el de clases presenciales 100% y el confinamiento general, —tócate un pie—. En ese caso, implantación digital. Claro, para la ciencia infusa todavía no estamos preparados. En Canarias dicen que habrá un  «sistema de sectores bloqueadores», —miedo me da… lo que quiera que sea eso—. En Baleares tienen tres planes, uno se llama plan de acogida. Hay ecuaciones de álgebra más fáciles de entender, práctico no se me hace. Que el señor los coja confesados sí finalmente llegan a ese escenario.

En fin, así hasta 17. Que me disculpen las que no he nombrado, no es por torpeza, como suele reseñarse, es por hastío.

Por lo demás, nada nuevo bajo el Sol. Como viene ocurriendo desde hace ya demasiados años, habrá comunidades españolas en las que no se pueda recibir educación en español, ni para pedir auxilio… Te bajan la nota, ¡y ni Covid ni Covad! 

Tampoco está permitido pedir ayuda a una comunidad vecina, porque los votos es lo último que un político se juega. Ya sabrán ustedes que, durante los mese más duros de la pandemia, y a pesar de haber medicalizado un tren para transportar pacientes de Covid 19, 2.200 camas de UCI quedaron libres, incluso entre comunidades limítrofes. Lo que sitúa a las autoridades autonómicas a la altura de los delincuentes. ¡Mi opinión, oiga!

Pero a lo que vamos. Llevamos años de fracaso escolar estrepitoso.  Ahora, además de olvidarnos de la excelencia, el talento, la erudición, la integración social y la cultura como objetivo primordial del área de Educación, resulta que también tenemos que ponernos a temblar para que los colegios no se conviertan en hospitales o en morgues.

No vamos a sumarnos al famoso coro de voces que piden a las autoridades competentes —que son muchas, demasiadas, más de las que nos podemos permitir, por cierto—, que se pongan de acuerdo para trazar una estrategia común, aunque sólo sea por una vez.

No tiene sentido, iría contra la ley. Ya lo hemos dicho, las competencias de Educación las tienen las comunidades autónomas. De ahí la insolidaridad entre nuestro tejido social. Porque ha sido en la escuela donde se aceptó que el vocablo «España» no apareciese en los libros de Historia ¡de España, oigan! En la escuela de Cataluña, gobernada por los independentistas de CyU y aceptada por el Gobierno estatal del PP.  En las mismas escuelas comunitarias varias, donde se ha sustituido la geografía de la comunidad por la nacional. Creándose verdaderos  conflictos de intereses cuando una cordillera abarca más allá de los límites de la comunidad…, no siendo que también las hay sediciosas, dispuestas a la anexión.

Es inútil sumarnos a ese coro, al coro del «un criterio común, por favor, sr. Presidente…» Hace tiempo que perdimos el criterio.

La solución contra la falta de solidaridad y el sentido común es la supresión de las CCAA, cuya duplicidad administrativa, privilegios políticos, desorbitado número de asesores… etc, etc, etc, por no hablar de embajadas y otros desmanes, nos llevan a la ruina y al cotolengo. 

Leo en algunos medios: «El agujero financiero de las autonomías supera ya los 270.000 millones de euros. (2019). El año pasado, y tras cuatro años seguidos engordando la factura del gasto de personal, el bolsillo de los españoles pagó más de 77.000 millones de euros, según las cuentas certificadas por la Intervención  General del Estado. Lo que supone el consumo de más del 6% de la riqueza del país en términos de PIB». Y recordemos que el gasto en cargos, supercargos e hipercargos se ha disparado este último año 2020, gracias al Gobierno progresista que ha venido a salvar al pobre.

Insisto, estamos condenando a generaciones futuras de españoles a la insolidaridad y el  provincialismo, lo cual es muy impropio de la universalidad de la Nación que entregó al mundo para su uso y disfrute, la lengua de Cervantes. Una lengua que hoy hablan 580 millones de personas, la inmensa mayoría de ellas hispanohablantes nativos, lo que la convierte, además, en la segunda lengua nativa del mundo. No digo más.

(*) Émile Zola

P.D. __En el tema de la seguridad de nuestros hijos hay datos que nos tranquilizan y que es un placer añadir, aunque sea a modo de inciso y siempre con las debidas reservas. No vamos sobrados de buenas noticias. Según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, hasta el 31.05.2020, sólo un 1,37% del total de casos confirmados corresponde a población entre 0 y 19 años. Y, con respecto a la gravedad del cuadro clínico, la mayoría de estos niños presentan síntomas de leves a moderados. Con un ingreso hospitalario de un 0,50%. Y de un 0’01% en UCI.

En cuanto a criterios comunes, respecto de la vuelta al cole, los hay. Según datos publicados en la página de TVE: «creación de grupos estables de convivencia, sobre todo en Infantil y Primaria; la división de los centros en bloques o sectores y la adaptación de los espacios; la figura de delegados COVID y la definición de distintos escenarios para decidir si la formación ha de ser presencial, telemática o mixta».