Sí, encerrado desde hace ya no sé cuantos días y los que nos quedan. Son tiempos de sacrificio forzado. No nos queda otra atendiendo a las indicaciones del Gobierno.

Todo sea por el bien común y por la salud de todos. Lo asumo, mas tengo para mí que estamos en una lucha en la que comienzo a pensar que aquí nadie sabe nada de nada, lo que hace más desesperante este forzoso encierro. En cualquier caso son momentos propicios para darle la vuelta a muchas cosas. En la vorágine de la vida habitual no tenemos el tiempo del que ahora disponemos y así nos reencontramos ahora vía virtual con montones de amigos algunos incluso perdidos desde hace tiempo. Las nuevas tecnologías materializadas en las redes sociales nos permiten esos encuentros virtuales que incluso nos hace exteriorizarnos como no solemos hacerlo en persona. Sí, en estos momentos nos transmitimos informaciones , nos sinceramos e interrelacionamos con gente con la que en otras condiciones no lo haríamos . ¡Caramba!, si hasta me he encontrado haciendo de consejero sentimental con alguna que otra persona, confinada en soledad. Asombrado estoy.

También es momento en según qué ocasiones del día de rememorar viejas amistades con una intensidad inusitada. Seguramente consecuencia de la soledad que busca su remedio en épocas pasadas. Nada como compartir esos momentos con un buen whisky que remueve los recuerdos y hace más llevadero el “ brain storming” al que uno se ve sometido por la soledad.

Por supuesto es momento también para poder dedicarse a leer libros o a ver películas que ya llevaban más tiempo del debido en la cola de espera.

Cierto, el confinamiento tiene cosas buenas como las descritas. No se puede negar. No son pocas las veces en las que me planteé en el pasado confinarme en un monasterio por unos días mas nunca me decidí a hacerlo. Quizás esta situación me da indicio aproximado de lo que puede ser esa intención monástica. No en mi caso seguramente pero sí en el de otras personas que la están viviendo en soledad. Y conozco y hablo todos los días con más de una de ellas en esa circunstancia.

Por descontado que irremediablemente también vive uno con espanto cuanto está sucediendo en España y en el mundo. Y en lo que a mí se refiere con rabia y tristeza contenida al ver las cifras de enfermos y de fallecidos. Cifras absolutamente intolerables cuando es obvio que seguramente podían haber sido evitadas. Claro que sí.

España ha tenido la malísima suerte de haberse encontrado en esta crisis con los dirigentes más incompetentes que uno pueda imaginar. No voy a entrar, porque lo sabemos todos, en la falta de previsión demostrada ante la crisis y en la prioridad dada por estas malas personas a sus veleidades políticas que a la salud de los españoles, más no puedo evitar el desasosiego que uno siente ante la casi certeza de que saldrán indemnes de todo esto. Ahora los españoles se desahogan en redes sociales clamando y bramando contra todo pero me entristece el pensar que el grado de mansedumbre y sumisión al que ha llegado el otrora bravo españolito de otros tiempos cuando pase la crisis volverá donde siempre y aquí paz y después gloria. Uno ya peina canas y no olvida épocas pasadas cuando ETA mataba o cuando el 11M. Todo el mundo se irritaba mas luego nada de nada. Ojalá me equivoque pero mucho me temo que el irresponsable e incompetente del Sr. Sánchez y sus secuaces de la banda se irán de rositas como si tal cosa. Asistiremos a debates en los medios y en el Parlamento. Debates seguramente bruscos y duros pero ahí quedará todo. Los responsables de esta catástrofe pondrán en marcha sus terminales mediáticas y el adocenado españolito les volverá a votar. Lo hemos visto tantas veces que a mí no me coge de nuevas. Y lo vemos ahora también cuando hay voces que claman por la unidad alegando que ahora no es el momento de lamentos ni de reclamar que personas responsables y con conocimiento se hagan cargo de la situación. Mientras tanto se amontonan los cadáveres día tras día. Honradamente no sé cuando será ese momento. ¿Cuando el barco se haya ido a pique del todo ?

Decididamente el confinamiento agudiza los sentidos en buena dirección mas también los encabrita.

Y seguimos…termino conociendo la cifra de muertos en el día de hoy que supera a todas las anteriores …y venga, todos a verlas venir. Que desastre.