Expresión marinera que todo el mundo entiende : todos a sus puestos y listos para el combate. Situación operativa que se adopta cuando la gravedad de la situación lo exige.

Me duele escribir estas líneas pues releídas reconozco que son seguramente catastrofistas y nada más lejos de mi intención mas como diría un castizo : esto es lo que hay.

Lo primero que observo hoy es la llamada desesperada del Gobierno español a la OTAN de ayuda inmediata. Explícita forma de reconocer el fracaso de la gestión hasta ahora realizada. Ojalá surja efecto si bien no sé yo si hubiera sido mejor haber pedido esa ayuda a Putin como ha hecho  Italia, miembro al igual que nosotros de la OTAN. No tengo razones para inclinarme por una u otra opción más la actitud de Italia me siembra de inquietud pues por algo será que así lo han hecho.

Mencionar a Italia me trae a la memoria reciente cuando apenas hace tres semanas, ante lo que estaba pasando en la nación vecina, nuestro Gobierno dijo algo así como que “nosotros no somos Italia” a la par que el documentado y experto Sr. Simón que todavía por ahí sigue tan campante nos tranquilizó diciéndonos que “ a lo sumo en España tendríamos algún caso aislado”.

La realidad cruda de hoy leyendo las últimas informaciones y datos que recopilo es que siendo los españoles tan sólo el 0,6% de la población mundial tenemos en estos momentos el 16,27 de todos los fallecidos en el mundo y estamos batiendo todos los récords colocándonos tras Italia, y ya superando casi a China, en todos los datos fatídicos.

Graves, muy graves son los datos de contagio entre la población sanitaria y también entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado esencialmente debidos a la falta de material sanitario.

Añádase a todo esto el evidente descontrol y descoordinación que vemos entre las acciones que cada Taifa está llevando a cabo sin que el Gobierno sea capaz de dirigir la acción unificada. Oigo decir al filósofo que intenta dirigir la batalla sanitaria que el Gobierno no se opone a las acciones de compra que está haciendo por su cuenta cada Comunidad Autónoma. El Gobierno por boca del experto filósofo pide a las Taifas que ayuden a Madrid , zona cero del desastre. A ver, si el Gobierno es consciente de lo que está pasando en Madrid a qué viene el pedir ayuda . ¡ Caramba! ordénalo y pon orden en este desaguisado. ¡Qué desastre!

Y si esto es en el campo sanitario las perspectivas económicas y sociales que se derivan de esta crisis empiezan a vislumbrarse terroríficas : incremento del desempleo en uno o dos millones, casi segura disminución en un 2% de los sueldos de funcionarios, dificultad grande para mantener el sistema de pensiones públicas …..etc.

Ah! Y mientras todo esto sucede vemos como en el ámbito de la política se propician las condiciones para indultos a golpistas, se blinda a un comunista en el CNI , se cierra prácticamente el Parlamento evitando que la acción del Gobierno sea controlada, se controla los medios de comunicación social  y ¡ como no ! ¡ importantísimo! tienen tiempo para designar representantes para el comité bilateral para negociaciones con la Generalidad de Cataluña. 

Y mientras tanto 500 muertos ayer en España.

Si todo esto no es surrealista venga Dios y lo vea.

Sí , zafarrancho de combate es lo que exige la situación caótica en la que nos encontramos.

Yo ni soy experto en combatir epidemias sanitarias ni lo soy en el ámbito económico y por lo tanto no puedo decir qué es lo que hay que hacer específicamente en esos campos. Lo que sí sé es que ante la evidente gravedad de la situación en la que se encuentra España lo que dictaría el sentido común sería adoptar una situación de emergencia y convocar esencialmente dos comités : uno en el ámbito de la sanidad y otro en el ámbito económico. Comités constituidos por los mayores expertos que en ambos ámbitos puedan existir en España . Creo que ya está bien de estar dirigidos en esta crisis por los mayores incompetentes que pueden darse. A las pruebas me remito .

¿ Cómo se hace eso ? No lo sé o sí pero claro no sería políticamente correcto el exponerlo. Sé que no se hará y así nos va y no nos queda otra que agarrarnos al viejo refrán de que Dios reparta suerte .