Desde hace unos tres meses disfrutó de la sanidad pública española, tras haber sufrido un ictus el pasado verano.

Gracias a Dios, y a los médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, y a todo el personal hospitalario, psiquiatras, psicólogos, enfermeras, auxiliares, celadores, etc., me estoy rehabilitando todo lo posible.

Más de cuarenta años de cotización, y ni un solo ingreso hospitalario en los sesenta y cuatro años precedentes, creo que me dan derecho a ello.

La cotización a la seguridad social cubre cuatro contingencias: asistencia sanitaria, desempleo, invalidez y jubilación y, por ahora, solo estoy disfrutando –es un decir- de la primera.

La seguridad social española nace de la Comisión de Reformas Sociales, posteriormente el Instituto de Reformas Sociales, con el Vizconde de Eza, en el Gobierno de Primo de Rivera, pero fue otro General, el General Franco, de la mano de un ministro falangista, de los de verdad, don José Antonio Girón de Velasco, quien institucionalizó la Seguridad Social para todos los españoles.

Resulta sorprendente, e incluso paradójico, que hayan sido dos gobiernos presididos por militares quiénes hayan logrado este gran avance social para España y los españoles.

Hasta la fecha, los partidos o partidas políticas, tanto anarquistas como socialistas y comunistas, y hasta mediopensionistas, como el PP, que no es carne ni pescado, nada han hecho por el bien del pueblo español, como no sea machacarnos a impuestos, y despilfarrar el escaso dinero público existente.

Hemos pasado de 700.000 funcionarios públicos en 1975, con el régimen de Franco, a más de 3.000.000 de empleados públicos, y 500.000 políticos chupando del bote… Y nuestras administraciones públicas siguen funcionando igual o peor que antes.

Esta estancia hospilataria me ha permitido ver, con sorpresa e indignación, como “nuestro” sistema hospitalario atiende a un porcentaje de extranjeros, que me atrevería a cifrar en un veinte por ciento, más o menos, la mayoría de ellos sin cotización previa a la seguridad social española.

He conocido, incluso, a un senegalés que al encontrarse grave en su país, cogió un avión a España, y nada más llegar al aeropuerto de Madrid, tuvo que ser ingresado por graves afecciones. Y lleva meses disfrutando de la asistencia sanitaria que pagamos todos los españoles.

¿Es justa y lógica esta situación…?

Pienso que no.

España no puede ser el Hospital Universal de los 7.000 millones de personas que hay en el mundo.

Como me decía hace poco un médico, el sistema pronto colapsará, y es solo cuestión de tiempo, de poco tiempo.

Mientras tanto se reducen las prestaciones a los españoles cotizantes, se dan las altas con excesiva premura, hay listas de espera interminables para intervenciones quirúrgicas, en ocasiones de años, etc.

En definitiva, todo lo que “regalamos” a los millones de extranjeros no cotizantes se lo estamos quitando a los españoles que han creado y mantenido un sistema de seguridad social que es la envidia del mundo.

Los políticos españoles, que en definitiva nos representan a nosotros, por lo menos en teoría, y no exclusivamente al NOM, Nuevo Orden Mundial, ¿no deberían hacer examen de conciencia y entonar el mea culpa ante esta situación…?