Sus invocaciones apocalípticas al Fascismo han llegado hasta el Palacio de la Zarzuela. Exige que el Rey de España condene públicamente el Fascismo para que él se sienta protegido por un Monarca al que desprecia y al que, en sus húmedos sueños bolcheviques, quiere ver nadando entre tiburones o escupiendo la cabeza en la guillotina. Al muy cretino le gustaría que Felipe VI formara parte del orfeón de imbéciles que le hacen coro a sus lamentos y eco a sus tragicómicas profecías sobre la inminencia de la pandemia de camisas negras que el 4 de mayo saldrá de las urnas en Madrid para derramarse por toda España, caminito de Roma y de Berlín al paso de la oca, por supuesto.

Busca que el Rey ampare a su verdugo convirtiéndole en un monigote más de su campaña electoral, en un regio espantapájaros de fascistas para revestirlo, un poquito y un ratito, de la legitimidad democrática que les niega a él y a la Corona. El tonto más peligroso es el tonto desesperado, y Pablo Iglesias desespera en las encuestas y en la chirigota nacional que ya hace coplas en los patios de corrala de las Redes Sociales y de las tabernas, antes y después del toque de queda, sobre las balas-supositorio que algún fascista, al que, por cierto, Mussolini habría echado a patadas en el culo por idiota, le ha remitido haciéndole el favor de abrir los Telediarios justo en el momento en el que Isabel y Rocío le abrían las puertas del ridículo.

Pablo Iglesias se ha convertido en el Iker Jiménez del Fascismo. Uno ve fantasmas y oye psicofonías y el otro ve fascistas hasta en los buzones de Correos, en los que si pegas la orejita, Pablo, oirás los acordes del Giovinezza, el himno de los camisas negras italianos que te están esperando en el más allá para que Iker Jiménez te dedique un Cuarto Milenio después del 4 de mayo con una tertulia de ufólogos, especialistas en el OVNI (Objeto Votable No Identificado) en el que te has convertido para regocijo de la Derecha y de Margarita Robles, que no para de descojonarse desde que vas llorando en tus mítines del IMSERSO comunista, “Anda, Felipe, condena el Fascismo, porfa”.