En el extenso catálogo de parásitos extractivos hay dos especímenes que generan niveles de repugnancia difíciles de superar: la sanguijuela y la garrapata. Ambos se fijan a la piel del huésped para extraer su sangre, siendo dificilísimo extirparlos, pues si los arrancas con poca pericia su cabeza se separa del resto del cuerpo y continúa viviendo a costa de la víctima. En ese pódium de parásitos repulsivos ha entrado una nueva especie cuyo ejemplar más conocido es Pablo Iglesias Turrión.

Este individuo, hijo de un terrorista y nieto de un chequista, debería ser un personaje de ficción, el malo de una novela negra de la serie B, un comunista en la Europa del siglo XXI -con el destrozo que ha hecho el comunismo en Europa (y en el Mundo) durante su ya larga historia-, un trilero de mercadillo, un farsante sin escrúpulos que ha conseguido engañar a un buen número de españoles, afortunadamente cada vez menos. Pero no, desgraciadamente no es un personaje de ficción, es de carne y hueso.

Este fracasado, un mediocre que malvivía como profesor interino de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, lleno de rencor y de traumas, un desalmado capaz de cualquier cosa por medrar y por imponer a los demás el fétido producto de su diarrea mental, se vendió a los enemigos de nuestra civilización y de la libertad (chavistas, teócratas iraníes, ‘kirchnerianos’, populistas y totalitarios de la más baja ralea) y aprovechando la tremenda crisis social y económica de hace una década consiguió montar una célula revolucionaria, una secta con apariencia de partido político, en la que aglutinó a lo peor de lo peor de nuestra sociedad (comunistas, anarquistas, anticapitalistas, antisistema, separatistas, dementes, vagos, maleantes, ágrafos, desocupados, asaltacapillas, etc.) y -a continuación- engañar a varios millones de votantes con su falsa retórica de “regeneración”, un buen mensaje propagandístico para ese momento de grandes escándalos en los partidos políticos tradicionales que, como después se ha comprobado, no era más que una burda mentira.

Como no podía ser de otro modo, y como se está demostrando ahora, esta pandilla de estafadores de medio pelo empezó a saltarse la Ley desde el mismo momento en que decidieron salir de sus ratoneras, incumpliendo toda legislación habida y por haber en cuestión de financiación de partidos, blanqueo de capitales, fiscalidad, transparencia y cualesquiera otras que se les pusieran por delante, aparte -como buenos comunistas- de mangar para forrarse sin el más mínimo recato, colocar a amigos y familiares y dar rienda suelta a sus instintos más primarios (evito los ejemplos pues solo mencionarlos me produce arcadas). Todo lo contrario de lo que habían prometido. A pesar de ello, y a pesar de que una parte de sus votantes se dio cuenta del fraude y su base electoral entró en picado, este ‘troll’ que en épocas afortunadamente ya pasadas habría sido paseado de pueblo en pueblo como un monstruo de feria, para buena parte de los medios de manipulación y para una parte no despreciable de nuestra enferma sociedad se convirtió en un referente, poco menos que en un ser superior, el gran oráculo de nuestro tiempo.

Y no solo eso, pues a finales de 2019, en una de esas inexplicables piruetas del destino y aprovechando el ansia enfermiza por mantenerse por cualquier medio en la poltrona de Sánchez, otro ‘asaltacaminos’ sin escrúpulos, consiguió entrar en el Gobierno y ni más ni menos que como Vicepresidente segundo, además de arreglarle las correspondientes carteras ministeriales a su concubina y a otros tres secuaces y numerosos puestos bien retribuidos a cargo del erario público a una gran parte de sus otros acólitos. Imposible llegar más alto en tan poco tiempo y con menos legitimidad.

Pero esta pesadilla, gracias a Dios, se va a terminar.

Primero. Toda la basura que esta gentuza ha ido escondiendo bajo la alfombra ha empezado a apestar, todos los delitos que han cometido (malversación, financiación ilegal, administración desleal, corrupción, simulación de delito, fraude fiscal, fraude procesal, falsa denuncia, blanqueo de capitales, etc.) están saliendo a la luz y al menos dos jueces, en diferentes instancias, están ya investigando, habiendo citado como investigados no solo a los más estrechos colaboradores no aforados del “gran timonel”, sino -lo que es más grave- al propio partido como persona jurídica. La Justicia en España es lenta, muy lenta, pero es inexorable. Es una tortuga que avanza despacio, pero no se para. Por cualquiera de estos delitos, o por todos ellos, les van a empitonar tarde o temprano.

Segundo. En su más puro estilo ácrata, revolucionario y traicionero llevan meses incordiando a su socio de gobierno, que además es el que tiene la sartén por el mango. Por primera vez, que se conozca, un partido miembro de una coalición de gobierno ha interpelado en el parlamento al propio gobierno; los mensajes de la rama comunista del gobierno cada vez confrontan más con los de la rama socialista; y el nivel de incompetencia, de estupidez y de alucinación de los socios comunistas han alcanzado cotas difíciles de superar. En definitiva, lo digan o no, el PSOE tiene que estar hasta el gorro (por ser educado) de estos maleantes disfrazados de “libertarios”.

Tercero. La Comisión Europea ha aprobado contribuir con hasta 140 mil millones al salvamento de nuestra economía, sujeto a ciertas condiciones, la primera de las cuales sin duda será un mínimo de ortodoxia y sentido común en las políticas aplicadas, no solo las económicas, exactamente lo contrario de lo que representa y anhela la rama comunista del gobierno. Tarde o temprano, de un modo u otro, Sánchez será presionado para que saque del gobierno a esta aberración democrática impensable en cualquier otro país serio.

Cuarto. Como se ha comprobado en las últimas elecciones en Galicia y Vascongadas, los electores ya les han calado y están huyendo en masa. En mi opinión, e independientemente de lo que digan los “tezanos” de turno, esta organización criminal disfrazada de partido político está en caída libre y continuará desangrándose cita electoral tras cita electoral hasta convertirse en lo único que puede ser, un partido marginal, como lo era IU, al que votarán solo los ignorantes que no se han enterado todavía de lo que es el comunismo y las lagartijas descerebradas que, habiéndose enterado, todavía les gusta.

“SI, SE PUEDE” … arrojarlos para siempre al vertedero de la escoria, al muladar de los cadáveres infectos, pero no nos olvidemos: para extirpar definitivamente a una garrapata, o a una sanguijuela, no es suficiente arrancar lo que se ve a simple vista, hay que arrancarle la cabeza.

Pablete, la cuenta atrás ya ha comenzado. Trinca lo que puedas, que el chollo y el mangoneo se te van a acabar muy pronto.