Sicológicamente la fatiga de combate no es más que un tipo de  neurósis que se evidencia como un síndrome de “stress” y repulsión al combate. Se manifiesta de muchas maneras, entre otras, como una incapacidad para percibir el entorno y en el descontrol de emociones reprimidas. Por supuesto que adquiere su máxima expresión en aquellos que han estado sometidos a situaciones extremas. Aquellas que sólo se dan en la guerra abierta. ¿Sólo?No soy sicólogo y Dios me libre de aventurarme a dar explicaciones técnicas más allá de lo que todos sabemos; no obstante observo que nuestra actual sociedad presenta muchas veces aspectos que podrían definirse si no como fatiga de combate siquiera como un cansancio mental notorio.

Hoy, son muchos los que seguramente se encuentran en esa situación . La persistencia en el tiempo de la pandemia desatada por el Covid 19 y la falta de una clara perspectiva futura nos está afectando sobremanera . El miedo al contagio, el horror a las cifras de fallecidos, la impotencia y la imposibilidad de viajar o de ver a nuestros allegados más cercanos, así como otras circunstancias anejas, están afectando psicológicamente a una gran mayoría de ciudadanos aquí y allá. No sólo en España desde luego. Este es un fenómeno global.

Añádase a esto, ya en clave más concreta, en España, la situación que el devenir de la política está ocasionando en la mente de muchos de nuestros compatriotas. Nos encontramos en un momento donde todo parece derrumbarse. La irrupción de unos individuos cuyo único objetivo es echar por tierra todo cuanto tres generaciones de españoles consiguieron con mucho esfuerzo se hace desgraciadamente patente todos los días. Representando a un notable número de españoles - es así - , reconozcámoslo, partidos políticos como el PSOE, los comunistas de Podemos y los secesionistas, están llevando a nuestra sociedad a un desastre sin paliativos en todos los ordenes. Y todo ello ante la desidia y ceguera de muchos que, no comulgando con sus postulados, son incapaces de ver cuan claro tienen sus objetivos aquellos del contubernio social comunista separatista. Me refiero , claro está, a quienes se cobijan bajo las siglas de un PP a quien no acusaré de connivente pero sí de una debilidad pasmosa en la defensa de los ideales de aquellos que fueron fundadores de ese partido , hoy irreconocible. Hoy, el PP, incapaz de ponerse de frente contra el adoctrinamiento ideológico que nos están imponiendo me lleva a mí a pensar que en el fondo que más da si acceden al poder. Al fin y al cabo en el terreno ideológico son los mismos perros con distintos collares. Al menos en todo lo que respecta a las políticas de defensa de la vida, a la sectaria y totalitaria Ley de Memoria Histórica o a las de ideología de género. Dicen que defienden la libertad - “socialismo o libertad”, es el lema de Ayuso en su campaña electoral - mas esta actitud está más referida a aspectos socioeconómicos,  importantes sin duda, pero lejos, muy lejos, de mi visión de la vida o de los valores que otrora defendiera ese partido. Y lo curioso es que en las más de las ocasiones contra la opinión de la mayoría de sus propios votantes. Conozco a muchos de ellos en esta tesitura.

Y si esto es así en el campo de la supuesta mayoría de la derecha sociológica el escenario que nos presenta la izquierda española es cuando menos surrealista en grado sumo. De una parte un socialismo amorfo dirigido por auténticos campeones de la incompetencia y de otra un comunismo desnortado y en gran medida confuso al estar liderado por un telepredicador barato, Pablo Iglesias, cuyo único objetivo consiste en enriquecerse personalmente junto a su acompañante la reconocida “intelectual” Irene Montero. Lo verdaderamente preocupante es que, sí, hay una parte no menor de españoles a quienes todo esto parece no preocuparles y les siguen dando su apoyo.

Sí, ciertamente el panorama nacional es descorazonante. Al menos para quienes como yo todavía creemos en esta que fue una gran nación en un reciente pasado : España. Una España que se debate entre la mediocridad de sus dirigentes, la creciente destrucción moral de las principales Instituciones y los crecientes problemas derivados de todo este desaguisado.

Decía al principio de estas líneas que es muy actual el sentir incapacidad para percibir el entorno en el que nos encontramos y que sentimos muy real el descontrol de las emociones lo que puede llevarnos a una desmoralización creciente ante todo lo que vemos. Es hora ya de aplicarnos al esfuerzo de mantener una ineludible voluntad de vencer, entendiendo esto tal y como rezaba la antigua doctrina del ejército como el “ el firme propósito del mando y de las tropas de imponerse al enemigo en cualquier situación por desfavorable que esta sea”. Hoy la situación es muy desfavorable pero la fatiga de combate o el cansancio moral no puede hacer mella en nuestro ánimo. Hay que mantener la fe ciega en la victoria y no desfallecer. Tenemos ejemplos en nuestra historia donde la situación era mucho peor y al final el pueblo español venció y sacó adelante a nuestra Patria. Y además contra enemigos mucho más poderosos que los presentes que al fin y al cabo no son más que unos campeones de la corrupción moral, de una  mediocridad manifiesta y que en el fondo no son más que paradigmas de pícaros baratos . Eso sí : llenos de maldad y de rencor lo que dicho sea de paso les hace muy vulnerables. Es cuestión de tiempo el verles desaparecer de la escena. Al tiempo.