Es bien conocido que se está produciendo un reemplazo de poblaciones en Europa, donde la población original es cada día más tendente a ser minoritaria frente a la invasión inmigratoria masiva.

Incluso dirigentes del Sistema lo indican como algo positivo, una forma de compensar la falta de natalidad (por falta de fomento de natalidad y apoyo al aborto masivo) y de sostener las pensiones o aumentar el PIB (ambos temas falsos, pero se presentan como verdaderos y positivos).

Ante esta trágica realidad los partidos populistas presentan una oposición (moderada siempre y limitada por las leyes anti discriminatorias) a la nueva inmigración, con evidente fracaso.

Pero lo trágico es que todos esos populismos, claramente de derechas, se fijan en lo que llamaremos ‘El Gran Reemplazo’, o sea la invasión inmigratoria.

Ha salido un libro titulado “Le Petit Remplacement” de Renaud Camus, por ediciones Pierre Guillaume de Roux, 496 pag. 28 euros, donde el autor habla del ‘Pequeño Reemplazo’, del que nadie habla, ni los populistas, y sin embargo es la esencia del problema. Premisa previa necesaria para el Gran Reemplazo. Esto hace que los revolucionarios denunciemos al populismo de derechas como incapaz de entender y combatir la invasión inmigratoria, poniendo solo paños calientes para un cáncer mortal. El médico que eso hiciera no solo no curaría el cáncer, sino que evitando tomar otras medidas, lleva a la muerte al paciente, aunque los paños calientes alivien algo el dolor momentáneamente.

El Pequeño Reemplazo es el que ha logrado reemplazar todo el entorno tradicional de nuestros pueblos para preparar la posibilidad de ese segundo paso.

Sin el hundimiento cultural y artístico, de formas de vida, sin la dictadura previa de la prensa y los medios de masas, la degradación de las escuelas, sin el apoyo del dinero a la decadencia moral, sin la destrucción de la naturaleza, sin el consumismo como norma de vida, sin el abandono de la familia, sin masificación de los gustos, sin el sexismo degenerado, sin la globalización del mercado, sin aceptar el endeudamiento brutal, sin esa pasividad basada en el egoísmo individual, sin la burla a la espiritualidad, etc. jamás el pueblo habría aceptado el posterior ‘Gran Reemplazamiento’ de la población mediante la invasión inmigratoria masiva.

El hombre blanco en general sabe resistir una invasión declarada, pero siempre ha sido poco inteligente frente a los taimados, traidores, los hipócritas, los que engañan y se presentan con careta como si fueran ‘amigos’.

Si al inicio hubieran presentado un plan para meter 40 millones de inmigrantes extraeuropeos la respuesta hubiera sido NO, con absoluta seguridad. Hay otros medios para ayudar a las poblaciones necesitadas. Pero el Sistema actuó hipócritamente por medio de su prensa y sus progresistas, incluyendo las jerarquías religiosas, y dirigidos por sionistas, de forma progresiva, con la idea e imágenes de pobre gente necesitada, sin presentar otras posibilidades de ayuda, de forma que la invasión era una ‘obligación cristiana o social’, una compasión por los necesitados. Y luego la trampa de hacer creer que nos pagaran los inmigrantes las pensiones o que pese a tener un paro enorme era necesaria esa mano de obra ‘barata’.

Total, el reemplazo de valores e ideas es la base de todo. El combate solo contra la inmigración por la derecha populista es un error, producto precisamente de su posición capitalista y su incapacidad para criticar al Sistema en su esencia.

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