Adjudican al canciller alemán Bismarck la siguiente frase :

“España  es una gran nación… yo la admiro profundamente y creo que resulta indestructible porque ni siquiera ustedes los españoles son capaces de destruir su nación…”

Suponiendo que no fuera apócrifo este aserto, algo que no descarto, me temo que ese no fue un buen día para el político alemán. Disiento por completo de lo que dijo.

España lleva autodestruyéndose desde hace ya varios siglos y vaya que sí que lo hace. Seguramente, si así se quiere ver, desde una perspectiva histórica, a cámara lenta, pero de forma inexorable y continua.

A partir del siglo XV, tras el descubrimiento de América, España se expandió allende los mares y se estableció en prácticamente todo el continente americano y en algunas partes de Asia, conformando la España ultramarina. Sí, lejos de la península, pero aquellos territorios que hoy se contemplan como antiguas posesiones nunca se tuvieron como tales sino la prolongación de la propia nación. Fue a partir de principios del siglo XIX cuando los propios españoles de aquellos territorios se levantaron contra la madre patria hasta conseguir la emancipación o independencia tras cruentas guerras civiles que es lo que fueron : guerras entre españoles.

Hoy , ya en la propia península , sucede lo mismo : españoles de diferentes regiones liderados por cabecillas traidores pretenden la emancipación de territorios consustanciales con la propia esencia de España y en gran medida por las mismas razones por las que los próceres traidores hispanoamericanos  se levantaron contra la corona española. Apenas hay diferencias sustanciales.

Otrora fue México o Venezuela o Argentina……etc y hoy son Cataluña o las provincias vascongadas. El proceso histórico es complejo pero muy similar en el fondo.

España continua con su autodestrucción prolongada en el tiempo.

Acabamos de ver como unos Sanchez, Calvo o Iglesias en plena colaboración con personajes secesionistas son capaces de trocear lo que queda ya de la España lejana del siglo XVI con tal de mantenerse en la poltrona. Es lo mismo que sucedió en la España de América.

Lo estamos viendo todos los días. La traición es continua y permanente ante la indiferencia de un pueblo español catatónico tal y como lo fue cuando la pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico o las islas Marianas.

Todavía hay quien piensa que la ruptura de España es inviable aduciendo que Europa no lo permitiría algo para mí ilusorio toda vez que de la historia extraemos como fue la propia Europa la que en el pasado bien que apoyó y propició la ruptura de la España ultramarina; otros piensan que en último extremo siempre quedarían las Fuerzas Armadas que en cumplimiento de su mandato constitucional lo impedirían algo que de nuevo acudiendo a nuestro pasado histórico es algo bien dudoso también. Téngase en cuenta lo que he dicho al principio de estas líneas : hoy nos resulta extraño comprender que en 1898 para los españoles Puerto Rico o Cuba no eran colonias sino la propia España y en aquel entonces salvo por los combates navales que tuvieron lugar en Santiago de Cuba o Cavite, o en tierra en las lomas de San Juan, apenas hubo lucha y se entregaron todas aquellas provincias ultramarinas sin pegar un sólo tiro. Es triste leer estos hechos históricos desde la perspectiva de historiadores norteamericanos. Triste no. De vergüenza propia. Lo siento, pero tras la pérdida de la batalla naval en Santiago todavía quedaban casi 200000 hombre en armas en Cuba. ¿ Se luchó por Puerto Rico o se entregó sin más ?  y ¿ Las Filipinas o las Marianas ?

Hoy se habla de Ceuta, Melilla y ya incluso hasta de las Islas Canarias. A ver , respecto a las ciudades autónomas diré que para mí son ciudades tan españolas como lo puedan ser Teruel o Cáceres pero desengañémonos, para muchos españoles no lo son así; de hecho cuando se constituyeron las comunidades autónomas, en Andalucía no se posicionaron para incluir a ambas ciudades en su comunidad pese a que con antelación Ceuta estaba ligada a Cádiz y Melilla a Málaga. En 1986 se firmó nuestra adhesión a la OTAN lo que implica que si alguna parte de nuestro territorio fuera atacado por un tercero toda la OTAN respondería como un ataque a la propia Alianza.

O sea, si alguien ataca Cádiz o Cuenca la Alianza respondería.

¡Ah! , pero si el ataque es a Ceuta o Melilla entonces no, pues ambas ciudades están fuera del paraguas de protección de la OTAN.

Es decir, aquellos que firmaron el Tratado adhesión a la OTAN en 1986 no consideraron a estas ciudades tal que si fueran iguales a cualquier otra ciudad española.

Sí, España lleva autodestruyéndose paso a paso desde hace 400 años de forma continua. Son escasos los periodos en los que esto no ha sido así ,entre los que yo destaco como únicos, el levantamiento contra el francés a principios del XIX y los 40 años del mandato del Caudillo Franco entre 1936 y 1975, cuya persona es objeto ahora de todo tipo de ataques y odios precisamente por haber interrumpido durante ese periodo el proceso de destrucción que ahora continúa sin pausa.

Proceso en el que están detrás sin duda, bajo otra apariencia,  las mismas fuerzas  masónicas de entonces. Bien lo sabía Jakim Boor o sea Franco.

Bismarck se equivocó pues los españoles claro que hemos destruido nuestra nación y ahora estamos en la tarea de completar la destrucción de lo que queda de ella. Unos por acción y otros omisión.

Francamente yo no veo más solución a todo esta lamentable situación el que en un momento determinado el moro de un paso en falso y se lance tras su objetivo de posicionarse con fuerza en su afán del dominio de los mares circundantes a Canarias en busca del gas o telurio o de culminar la marcha de la tortuga en Ceuta o Melilla por considerarse con fuerza militar suficiente para ello, algo que en mi opinión ya la tiene. El moro es muy inteligente y seguramente no lo hará pues espera la ocasión que ya ve cercana pero ese hipotético paso en falso podría sacar de su letargo al pueblo español y unirle en una causa común. Aunque quizás tampoco.