En un lugar de Asturias de cuyo nombre sí quiero acordarme, Felgueras, le han escanciado a la parejita de señoritos bolcheviques un dosis de jarabe democrático lo suficientemente fuerte como para que les hayan ordenado, al mayordomo hacer las maletas, y a la tata apañar a los zarevich para abandonar, con más prisa que dignidad, la morada de sus inmerecidas vacaciones estivales.

Con la coleta y el rabo entre las piernas, Pablo Iglesias, su churri, sus churumbeles y su séquito han huido a uña de caballo de Felgueras , donde sus vecinos y veraneantes les mostraron democráticamente, sin miedo y sin complejos que, de quedarse en sus predios, iban a disfrutar de unas vacaciones como las que hubieran paladeado Fidel Castro en Miami, Adolfo Hitler en Tel Aviv o el Gran Rabino de Jerusalén en Baden-Baden.

Ahítos de soberbia y prepotencia, Pablo Iglesias y su churri creían que en la revolucionaria, dinamitera y roja Asturias les iban a recibir como al Che Guevara en La Habana en 1959 y se han encontrado con una bienvenida como la que Don Pelayo le dispensó a los moros en Covadonga. Es cierto que en Felgueras no hubo espadas ni falcatas, ni fuego griego ni artillería berroqueña, ni arqueros ni lanceros, pero sí hubo, y en abundante arsenal, la más corrosiva y letal de las armas: el desprecio del pueblo, el gesto cincelado por el asco, la torva mirada del paisano que al cruzársete escupe por el colmillo, y la sensibilidad popular garabateada en anónima y elocuente pintada: “Coletas Rata”. Vamos, como para salir a compadrear unas sidrinas con los paisanos. “Irene, dile al servicio que haga las maletas y vámonos a la dacha de    Galapagar a seguir riéndonos del pueblo protegidos por una compañía de la  Guardia Civil, que en Felgueras solo hay un cabo y dos números. ¡Ah!, y llama a Ferreras y a todos los periodistas que nos comen en la mano para que le echen la culpa a la extrema derecha”.

Como dicen los asturianos para expresar gozo o satisfacción, me presta. Me presta Asturias, me presta Felgueras, de donde han echado con desprecio a un tipejo despreciable. Asturias, Patria querida.