Imaginen ustedes que llevan más de treinta años diciendo que el rey va desnudo, siendo que la mayoría de los súbditos insisten que no, que estás loco por decir eso, que lleva lujosas prendas y ricos ropajes, que eres un paranoico que ves lo que no hay y que molestas, que si sigues con esa monserga de que el rey va desnudo vas a ir al destierro.

            Imaginen que después de esos más de treinta años que llevas diciendo lo que para ti es una realidad, y que, además, lo demuestras con pruebas evidentes, que has hecho incluso fotos y el rey va con las partes pudendas al aire, y que no entiendes por qué los demás no ven lo que tu ves; uno de los medios de comunicación, tan próximo siempre al que manda, al que paga, de repente dice exactamente lo que tu has expresado con persistencia digna de un amanuense. ¿Cómo te sentirías?

 

            Seguro que alguno de ustedes dirá que el sentimiento es de satisfacción pues por fin alguien da cuenta de lo evidente. Pero no, en mi caso no estoy satisfecho porque sería ruin sentir satisfacción por tener la razón cuando se ha causado tanto mal.

            Otros dirán que la verdad siempre aparece a la luz; solo es cosa de tiempo. Cierto, pero durante el camino mucha gente ha sufrido por ver la verdad, por recibir presiones, por haber víctimas por el camino.

            Quizás alguien dirá que eso refuerza tu mensaje, que debes aprovechar la ocasión para insistir e insistir.  Sí, sí el rey va desnudo. ¿No veis que tal o cual lo dice ya, incluso desde plataformas acreditadas? Si lo dice hasta el paje del rey. El rey va con sus atributos al aire.

            Pues eso es lo que ocurre con la noticia que ha publicado un importante medio de comunicación vasco.

En la noticia, desarrollada a lo largo de dos planas de periódico se da cuenta de lo que algunos como yo, ciertamente pocos, con datos y fuentes de solvente prestigio académico, hemos ido repitiendo en medios que no son de primera fila, pues los de primera ocultaban cuando no hostigaban a un servidor cuando el que habla intentaba parar el desafuero cuando tenía alguna posibilidad de ello y se le echaban los talibanes encima, y cuando en diferentes tribunas institucionales denunciaba el atropello que ha costado millones y millones de aquellas humildes pesetas y hoy de euros.

¿Y qué denunciaba? Que la inmersión lingüística es un fracaso en la Euskadi de Sabino Arana. Nos ha costado un riñón que se hubiera aprovechado mejor apoyando a la inversión, a la investigación o a la ayuda a los desarrapados, ¡qué sé yo…! Veo que no me he quedado solo en el mensaje. Simplemente leo el titular:  “EL MODELO “D” OBTIENE SUS PEORES RESULTADOS EN EL OBJETIVO DE FORMAR ALUMNOS BILINGÜES”. No lo digo yo solo. Lo dicen hasta ellos.

Subtítulo: “Más de la mitad de los escolares no alcanza esa meta a los 14 años y aumentan los no competentes en euskera y castellano” No añado nada. Está todo dicho.

            Entonces… ¿A qué venían los insultos, grafitis en las paredes de mi calle allá por los años 80 … “Lapurra (ladrón) Kampora (fuera)”, manifestaciones ante mi domicilio, escraches, etc, etc? Yo lo decía hace casi cuarenta años e intentaba parar el desafuero.

            Si el modelo D (todo en euskera) no sirve para lograr que los alumnos se manejen bien en vascuence de laboratorio, entonces… ¿para qué sirve?  Recordemos que el casi único objetivo del D era que los alumnos lograran una competencia total en el uso y comprensión en la lengua de ingeniería social. El castellano, decían, ya lo aprenden en la calle. Y tampoco esos alumnos son capaces de dominar el español (que no castellano) con solvencia.  ¿Entonces… qué dominan?  Si eso es lo que yo he venido advirtiendo en público durante más de treinta años…. que los niños no aprenden en lengua de inmersión porque falla algo fundamental… la comprensión verbal. Y que eso se consigue si los niños aprenden al menos las materias fundamentales en lengua materna, que en las Vascongadas de toda la vida es la lengua que nació al occidente de Alava y Vizcaya; el castellano, lengua latina.  Eso lo he repetido hasta la extenuación ante el silencio de quienes no querían que yo llegara con mi voz a la población. Por eso me han dejado en paz. Ignorando al vocero se disipa el mensaje.

 

            Pero a riesgo de alargarme no puedo dejar de comentar algunas obviedades que por fin han saltado a las páginas impresas de un medio de masas.

            Veamos…   “Los resultados en comunicación lingüística en euskera son los peores en diez años. Y lo que empieza a ser ya preocupante: crece el número de chavales que no son competentes en ninguno de los dos idiomas.” Y yo me pregunto. ¿Si es así, por qué no se vuelve a lo dispuesto en la Ley de normalización del uso del euskera? (Respeto a la realidad sociolingüística de cada zona) Es decir, modelo A (en castellano) para las zonas castellanohablantes, modelo D para las zonas predominantemente euskohablantes y modelo B para las mixtas. Es decir, el cumplimiento de la letra y el espíritu de la ley. Puesto que la herramienta jurídica la tenemos, solamente que no se cumple.  La solución es así de fácil. Pero… ¡ah claro!, así no formamos el espíritu nacionalista, como rezan los textos de los herederos sabinianos.

            Otro… “En las aulas de la inmersión lingüística hay cada vez más chicos y chicas que a los 14 años siguen en el nivel inicial de euskera, lo que supone que están limitados para el aprendizaje del resto de las materias.”  Efectivamente. Tienen razón, por fin.   Ya advertíamos algunos que los centros de enseñanza no son unas escuelas de idiomas sino centros de formación integral. Y que por un tiempo se podía maquillar los resultados académicos, pero eso no iba a poder mantenerse in eternum porque la verdad siempre surge a la luz.

            Claro, que ciertas asociaciones que todos sabemos han sido ocupadas por personal de cierta bandería ideológica ahora culpan al apuntador, es decir a “la diversidad” para no decir alumnado extranjero, afirmando la idiotez, porque eso, con perdón, no tiene otro nombre, de que los padres se impliquen más. ¿Cómo?  ¿Se imaginan ustedes a un alumno kosovar o checo, como he tenido yo, aparte de otros muchos de otras nacionalidades, tratando de explicar a sus hijos la revolución francesa con un texto en euskera? Hay que ser cenutrios.

            Que esos alumnos no iban a progresar escolarmente los sabíamos todos los que hemos pasado por las aulas, salvo los burócratas de despacho. ¿A quién se le ocurre la imbecilidad de poner alumnado extranjero o de extractos socioeconómicos deprimidos en aulas de aprendizaje íntegramente en una lengua que no es de contexto? Insisto… no es contextual.  Para entendernos... Imaginen ustedes que llevan a su hijo o hija a Irlanda, por ejemplo, y le obligan a ingresar en un aula en gaélico, y tanto los medios de comunicación, los tenderos, los médicos, los jugadores de fútbol, los bomberos, etc, hablan en inglés, que es la lengua del Reino Unido, ¿a alguien no se le ocurre que ese niño se sentiría abducido en un espacio de aprendizaje de naturaleza marciana?  Pues eso es lo que ocurre. ¿Y les extraña? 

            Claro. Es que hay que entenderlo. Llevamos cuarenta años en los que se supeditan los objetivos educativos de servicio a los discentes y al bien común a los objetivos políticos. Ya se sabe… La Construcción Nacional. Y ésta está costando ya demasiado dinero, sufrimiento, diásporas de profesorado, perjuicios a padres, y…. lo que es peor… vulneración de derechos del niño.

            Cuando la hipocresía permanece como una enfermedad crónica el daño es irreversible.

            ¿Pero qué se intenta con todo esto? La mayoría del estamento político aboga por el globalismo del Foro Davos, donde las soberanías nacionales quedarán diluidas, confluyendo si nadie lo remedia hacia un Gobierno Mundial. ¿Adonde vamos con el euskera? ¿Me lo pueden decir? ¿No es una contradicción en sus términos? No seré yo quien defienda ese perturbador horizonte, son ellos.