Salí de mi pueblo (Nueva Carteya, Córdoba) hace ¡66 años!! dispuesto a comerme el mundo y montando a "Babieca" y la  "Tizona" en ristre salté por encima del Guadalquivir, tras vivir un tiempo con mis amigos Séneca, Averróes, Maimónides, César y Abderramán el Tercero y perderme por el bosque de columnas de mi Mezquita... y sobrevolé el  Guadiana, caracoleando con el "Clavileño" de Mi Señor Don Quijote sobre los llanos de la Mancha y en pos de  Sancho, mi "cicerone"... y cruzando las belicosas aguas del Tajo en la barca del sinigual Doctor Marañón... cuando acordé ya estaba bañándome en una charca del Manzanares.
                       Sí, y me comí Madrid... o al menos eso creí yo durante algunos años, los que viví guiado por Don Enrique, Don Rodrigo, Don Emilio, y asesorado por Don Ramón, Don Torcuato, Don Sabino y Doña Carmen... y la ayuda impagable de mi Don Miguel de Unamuno, mi "Azorín", mi Baroja, mi Machado, mi Maeztu, mi Ortega... ¡Dios, pero no fue suficiente! ¡Madrid es mucho Madrid!...¡Y la fama y la gloria una trucha escurridiza que se escapa riéndose del pescador!...
                              Y el mundo me comió a mi... Y volví (siempre queda París) a mi Córdoba...(siempre me quedó mi Córdoba, mi  Mezquita y mi Guadalquivir).
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                              Pero mi sueño ("Yo tuve un sueño") sigue en pie y vivo, más vivo que mi corazón (dos infartos ya), más vivo que mis pulmones (el que me queda) y más vivo que yp mismo. ¡Porque mi sueño es inmortal, tanto que ya sé que sólo se hará realidad cuando yo me haya ido y ya no esté!.
                          Y lo más gracioso es que si entonces (hace 66 años) salí a comerme el mundo, ahora, hoy, cada noche un ratito, salgo a comerme mi "rinconcito", el rincón más pequeño y el más aislado  del bar de al lado de mi casa, justo en la esquina de María Cristina con Claudio Marcelo ("Casa Miguel"), donde contemplando las bellas e iluminadas columnas del Templo Romano, me "arrincono" para seguir soñando...¡Ah,  mis dioses de juventud!, pero no sueños de futuro, no, los míos, son sueños del pasado, ese pasado que estoy resucitando y sacando de "El baúl de mis Recuerdos" en  el "rinconcito" que me ha brindado este aguerrido "Correo de España" que, como yo antaño, quiere comerse el mundo hogaño (al menos España).
               Pero, más gracioso aún es que hasta para poder sentarme cada noche en mi "rinconcito" tenga que montarme en mi "Babieca" y "Tizona" en mano luchar para ganarme el puestosí, no se rían, sucede que la clientela de mi bar está casi con el biberón (entre los 18 y los 20, no más) de los papás y ya saben que los jóvenes de hoy  (bueno, tal vez, como los de ayer y los de siempre) no respetan ni a las columnas del Templo... ¡y menos, ellas"... las hijas de Eva.
                           Moraleja, que salí de mi pueblo para comerme el mundo y a mis 80 años tengo que luchar por una silla y por un "rinconcito" de un bar de mi barrio. Pero, en ese "rinconcito" escribo tres artículos diarios y al menos cinco folios de mi próximo engendro (que será el 126 de mi derrota). "¡Mi Reino por un caballo!", dijo aquel Ricardo III de Shakespeare, y yo digo: dejadme libre  mi "Rinconcito" y yo tendré lista para la Nochebuena mi sexta novela sobre la Reconquista.
                       (Y a todo esto sin decir ni pío sobre el virus ese que se está cargando la libertad y la Democracia y nos lleva de nuevo a la Dictadura, ni de los locos que nos arrastran al precipicio, ni de pedirle al general que viene de camino que aligere el paso)