Un vecino de mi casa, y buen amigo, don José Verdaguer, teniente coronel médico, pasó los últimos años de su vida con la salud bastante deteriorada.

Debía acudir al hospital militar, pues dada su pertenencia al Ejército, era su centro de referencia.

Siempre le decía a su esposa, doña Paquita Masmano, gran profesora de música, y una auténtica intelectual, que “por favor, no me lleves al hospital, que allí me rematan”, pues tenía claro que dado su estado de salud, seguramente lo único que iban a hacer era “facilitarle” el tránsito final, dada su obstinación en seguir viviendo, leyendo, estudiado, pensando…

Si un prestigioso médico te dice eso, ¿qué puedes esperar del sistema sanitario?

En Cataluña, por ejemplo, hasta se ha decretado, incluso por escrito (sigo sin entender cómo no lo denuncia alguien), que “no se molesten” en llevar a los hospitales a las personas de 80 o más años, y que es preferible que las dejen morir en sus propias casas…, así no hacen gasto sanitario, ni molestan.

¡Y se han quedado tan panchos los separatistas que desgobiernan esa taifa, de facto independiente, de los reinos de las antiguas Españas, y pronto Ex Españas!

Hemos asistido impávidos como miles y miles de ancianos han muerto prácticamente abandonados en cientos de almacenes de viejos, llamados residencias de ancianos, geriátricos, etc.

Esas pobres personas, hombres y mujeres, ¿tendrán hijos…?

Omito lo que pienso de ellos, pues no quiero ofender a nadie, y yo soy yo y mis circunstancias, como decía Ortega, pero si alguno de mis progenitores hubiera muerto en uno de esos “sitios”, no podría dormir tranquilo.

Es lo que tiene tener conciencia.

Se ha negado el ingreso en centros hospitalarios, con el argumento de que estaban colapsados, a miles de esos ancianos, que posiblemente hubieran podido salvar su vida, y a pesar de que se intervino legalmente los hospitales privados, no se ocuparon dos mil y pico camas libres en las unidades de cuidados intensivos de esos centros…, posiblemente porque no interesaba salvar la vida de miles de jubilados, pensionistas, y que por consiguiente eran una carga para el Estado.

Pero da la casualidad de que la persona que recibe una pensión es porque tiene derecho a ella, y que con carácter previo a su obtención, ha cotizado durante cuarenta o cincuenta años, por lo que nadie le regala nada, sino que, simplemente, está recibiendo la “devolución” de lo que ha aportado previamente…

Esto sucede por tener a comunistas en el poder, que carecen de cualquier sentido ético, e incluso estético, de la vida humana, y para quienes solo somos contribuyentes y aportantes al sistema, mientras ellos viven como los nuevos “Marqueses de Galapagar”, mientras nos pastorean, nos mal pastorean.

Individuos, sujetos o cosas semovientes (no me atrevo a llamarles personas), que no dan ningún valor espiritual al ser humano, y mucho menos religioso, pues ellos son ateos, y solo creen en el materialismo histórico.

Gentuza que no son conscientes de que algún día también llegarán a viejos, ¡y Dios quiera que acaben probando su propia medicina, y hasta la última gota!

Claro que, entonces será tarde para que cambien su política genocida.

Somos nosotros, los votantes, quienes tenemos que ponerles en su lugar: el cubo de la basura.