Al Centro Nacional de Inteligencia, más conocido en los ambientes como CNI, le da por espiar y filtrar informes de su trabajo. Lo de espiar es algo lógico, entra dentro de lo comprensible en lo que vendría a ser una agencia de inteligencia, lo de que los informes se filtren, no les deja en buen lugar, además de formar parte de lo mas chapucero de nuestra tradición. No es lógico que se conozca el trabajo que realizan y menos lógico, que de la sensación de que este trabajo tiene una finalidad política en beneficio de las organizaciones que apoyan al gobierno de este país, más que por velar por la seguridad del estado. Todo en España parece sacado de una película de principio de la década de los 80 de los geniales Andrés Pajares y Fernando Esteso, dirección de Antonio Ozores, y todo resultaría tremendamente cómico y divertido, si no fuera por la gravedad de lo que conocemos de esas filtraciones.

Todos conocemos la obsesión que tenia Pablo Iglesias por controlar el CNI y los medios de comunicación, y lo que parecía que nunca podría suceder, está pasando en este momento. El comunista Pablo Iglesias es vicepresidente del que posiblemente sea el gobierno más radical de Europa. Ha tardado poco más de cuatro años en alcanzar sus objetivos y ahora ha puesto toda la maquinaria a trabajar para culminar su trabajo. El CNI es una pieza más del engranaje que el gobierno utiliza con fines partidistas. No se detendrán ante nada, hasta el asalto definitivo a las instituciones cuyo objetivo último es el cambio de régimen, la república plurinacional con el derecho a la autodeterminación y la perpetuación de la izquierda social comunista en el poder. Siendo puristas, estamos asistiendo a la comisión de un golpe de Estado institucional.

El gobierno de Pedro y Pablo no se atreverían con la reforma de la elección de miembros del consejo general del poder judicial, si pensaran en la posibilidad de que alguien de la oposición pudiera en un futuro lejano, ser ellos los que eligieran a los jueces. Esta reforma la proponen, porque tienen el convencimiento de que la oposición jamás volverá a sentarse en el consejo de ministros, como así lo aseguro en sede parlamentaria el vicepresidente Iglesias. Tienen el control ejecutivo, sin duda se harán con el control judicial, si es que no lo tienen ya, y ahora necesitan eliminar a los grupos parlamentarios molestos,  y es aquí donde el CNI juega un papel fundamental.

Según el informe del Centro Cristológico Nacional, organismo dependiente del CNI, este habría incluido la antiglobalización como un motivo que fomenta la desinformación, identificando las críticas a la globalización como contrarias a las instituciones democráticas y una “amenaza directa para la cohesión social, la estabilidad e incluso la salud del país”. Lo que significaría, que para el CNI, la organización política que dirige Santiago Abascal, es un potencial peligro contra la democracia española. Que nadie piense que algo de lo que sucede en este país, es por casualidad. Este gobierno lleva criminalizando a Vox desde el mismo instante que estos entraron en las instituciones, y me da la sensación que están buscando la excusa para proceder a su ilegalización y eliminar al partido político que en este momento se comporta como la verdadera oposición a los planes de este gobierno. Resulta seriamente llamativo que Vox sea el partido que pone en peligro la “democracia y la estabilidad de este país”, y nada diga el CNI de los amigos de los asesinos de ETA, de las organizaciones independentistas catalanas como el partido de los mata curas de ERC o del partido del huido de la justicia Puigdemont y del inhabilitado Quin Torra, o de cualquiera de la otras asociaciones o formaciones políticas, con dirigentes encarcelados, por una intentona golpista. El CNI o el gobierno de España, deben tener un concepto muy extraño de estabilidad, pero sea lo que fuese, lo que parece claro, es que el CNI está siendo utilizado por este gobierno con finalidad política, que nada tiene que ver con la seguridad del estado, a no ser que lo que ellos entiendan por seguridad, es eliminar al rival político en esta “nueva España” que están construyendo.