Hace años había un programa, creo que de radio, llamado “La timoteca nacional”, cuyo director era don Enrique Rubio (escribo de memoria).

Incluso publicaron varios libros recopilatorios de los principales timos que se “ejecutaban” en España, un país muy dado a la picaresca.

Es una pena que no siga la serie, para poder añadir los timos políticos, a que tan aficionado es Pedro Sánchez, ese hombre que se miente a sí mismo, y lo que es peor, estoy seguro de que se cree todas las mentiras que cuenta, tal es su capacidad de fabulación y de improvisación sobre la marcha, camino de la destrucción de España, y de sí mismo…

Este individuo ha pactado, en representación del gobierno, es decir, de sí mismo, con los supuestos “representantes” de la CEOE, a sueldo suyo, en forma de subvenciones, y de los no menos paniaguados sindicatos de clase, es decir de clase chupona, la reforma de las pensiones, que en realidad es un timo de por vida a los parados de larga duración.

Varios millones de personas están en esa situación, cobrando 450 euros al mes, con los que ya me dirán como se puede mantener una casa y una familia, salvo que se alumbren con velas, y cocinen con el sol…

En lugar de permitir jubilarse a estos millones de prejubilados, que se han quedado sin trabajo por el cierre de sus empresas, procesos de reconversión industrial, expedientes de regulación de empleo, despidos, finalización de contratos temporales, etc., a Sánchez no se le ha ocurrido otra brillante idea que penalizar hasta un treinta por ciento sus pensiones actuales y futuras, de por vida, si quieren jubilarse anticipadamente, después de carreras de cuarenta y más años de cotización.

¿Pero en qué país vivimos?

¿Y cómo es posible que este asunto se hurte al debate político en los lugares dónde radica la sede de la representación política, que son el Congreso y el Senado…?

¿Desde cuándo el presidente de la CEOE, Gran Cruz del Mérito Militar, por cierto (espero que hiciera la mili, por lo menos), y cobrando más de 300.000 euros anuales de sueldo de esa CEOE que mantenemos todos con nuestros impuestos, representa realmente a los millones de autónomos, pequeños, medianos y grandes empresarios?

O unos sindicatos que prácticamente carecen de afiliados, y los pocos que hay en su mayor parte ni siquiera pagan las cuotas, ¿cómo pueden tener la desfachatez de erigirse en representantes de los trabajadores españoles?

Apelando a la famosa democracia, podríamos preguntarles que quién les ha votado a ellos, y cuántos diputados y senadores tienen, para pretender asumir una representatividad de la que carecen…