Dos desechos de tienta, de cualquier tienta, de todas las tientas, como Adriana Lastra y Pablo Echenique (qué monstruosa coyunda política la suya) han sido comisionados por sus jefes de partida para trucar, aún más, la tómbola en la que los corsarios del Ejecutivo y su masa de maniobra parlamentaria se rifan a los magistrados del Tribunal Supremo y a los mayorales del Consejo General del Poder Judicial que pastorean a la mansa vacada de jueces, fiscales y magistrados, a mayor seguridad del Gobierno y de sus cómplices.

Comoquiera que al PP le dura la rabieta más de lo tolerable y sigue negándose al consenso constitucional para jubilar a Carlos Lesmes y a sus mariachis de sotana, puñetas y collarón de rapero suburbial, comunistas, socialistas y separatistas se sacan de la faja una reforma de la tómbola judicial para que con un eructo consensuado de su mayoría parlamentaria baste y sobre para elegir a sus comisarios políticos del Supremo. Todos ellos, por supuesto, de reconocido prestigio y de ignota independencia; de lo contrario no estarían sentaditos en los anaqueles de la tómbola junto a las muñecas chochonas y demás premios menores de la rifa.

Hasta que la farsa parlamentaria se ejecute y del regüeldo del Hemiciclo surjan los prestigiosos e independientes herederos de Carlos Lesmes y sus mariachis, Adriana Lastra y Pablo Echenique se jugarán a las tabas los nombres de los candidatos, cuya principal misión, una vez investidos de tan alta magistratura, será exonerar a Pablo Iglesias, investigar a los que le han denunciado, encarcelar a los que le hemos dejado in púribus ante la opinión pública y buscarle a García Castellón una plaza de juez en Gibraltar para casar horteras disfrazados de Elvis Presley.