Al comenzar cada año desde que tenías el llamado “uso de razón” y una cierta autonomía de la voluntad que te llevaba a responsabilizarte de tus actos, solías hacer balance, cada año nuevo, de los aspectos de tu vida que podías mejorar. Era un propósito sincero y en conciencia de mejora interior, reflejando en una conducta externa acorde a las pretensiones. Solíamos decirnos al mirarnos a los ojos, sin reproches: ¡Año Nuevo…vida nueva!

El nuevo año, consecuente del anterior, viene precedido de una efímera y vieja normalidad: la del adocenamiento de las conciencias, consecuencia de la deficiente educación y una superficial e ilusoria información, casi siempre falsa y manipulada. De ahí la importancia de comenzar el año dando sentido, conociendo y profundizando en un decálogo de vocablos cuyo concepto y significado no sólo debemos conocer, sino trabajar en aras de un mayor enriquecimiento personal. Estos son: Proactividad; Gestión del Tiempo; Creatividad; Manejo del estrés; Nivel de exigencia; Autoestima; Asertividad; Escucha; Empatía y Liderazgo.

Iniciar el año de manera proactiva, anticipándote a cualquier situación, favorable o adversa, para sacar ventaja en la solución del problema, es una magnifica forma de enfrentarse a lo cotidiano y profesional, en el difícil año que comienza. “Actitud” y “aptitud” que requiere de nosotros un nivel de inquietud, energía y emprendimiento, capaz de mejorar cualquier actividad que realicemos. Requiere una indudable positividad a la hora pensar en las tareas que debo emplearme y la forma de resolverlas. El método para adecuar trabajo y ocio, esfuerzo y descanso, en estable equilibrio, resulta esencial a la hora de superar cualquier dificultad que se presente.

La Gestión del tiempo, es una tarea imprescindible en toda actividad organizada. Comencemos el año planificando nuestra actividad vital, ya sea de trabajo u ocio, en virtud del tiempo, siempre limitado, del que disponemos. Ello redunda en una mayor eficacia, más eficiencia y superior productividad, si se trata de una actividad empresarial. Conviene tener cada día “un tiempo de oro” consistente en relajarse dialogando en tú interior con el ser que vas configurando, haciendo examen de conciencia de todas las actividades que vas desarrollando cada día. Ello, en absoluto perturba los objetivos y metas a alcanzar; más bien lo contrario, los potencia y estimula. 

La creatividad resulta una cualidad inapreciable que, normalmente, se tiene o carece de origen. Generar nuevas ideas y conceptos, adelantarse en la política, en el mundo de las ideas y de la ciencia, no están al alcance de cualquiera y suele requerir esfuerzo, experiencia y enormes conocimientos. Lo tengamos o no, resultará beneficioso que potenciemos el “pensamiento original”, la “imaginación constructiva” y el “pensamiento creativo” para mejor analizar nuestras ideas y forma de vida. El trabajo riguroso, la experiencia consuetudinaria o científica y la motivación suelen ser compañeros inseparables de la creatividad.

¿Quien puede decir que nunca ha estado estresado? Solo los niños o los no cuerdos e irresponsables. El estrés es consecuencia natural de nuestro modo de vida, de la exigencia debida a un rendimiento muy superior al normal, lo que provoca un cansancio mental que afecta a nuestra psique y voluntad. Su manejo, resulta esencial para superarlo. Aventuro que en esté año va a ser muy necesario manejar el estrés que provoca la ansiedad de todo lo que nos rodea: profesional, sanitario, político y existencial. Identificar los problemas, buscar apoyos, rodearse de personas saludables y positivas, leer, escuchar música, practicar algún deporte y dormir lo necesario son consejos que suelen ayudar. Todo menos pensar que no tenemos futuro, que el mundo se acaba a nuestros pies o que no salimos de esta.

El nivel de exigencia y la competitividad, a veces, supera nuestra capacidad de trabajo y conocimiento. El manejo de la exigencia que nos circunda puede servirnos para saltar todas dificultades que se nos presenten o, al menos, sortearlas. La percepción de que el resultado lo cubre todo no favorece la necesaria auto exigencia. El fracaso también existe y el error, en mayor medida. La sociedad cada día se ha vuelto más competitiva y excluyente y, en los juicios de valor, más cruel. Por ello debemos mantener el nivel de exigencia circunscrito al trabajo diario, el espíritu de sacrificio, la fijación temporal de metas y el voluntario coraje para afrontar en el tiempo las tribulaciones que nos vengan.

La autoestima tiene mucho que ver con el éxito o fracaso en el manejo de nuestra exigencia. La autoestima como evaluación de nuestros sentimientos, aptitudes, percepciones y sentimientos, merecerá siempre nuestra aprobación o rechazo. El miedo al fracaso y la inseguridad que provoca es su mayor enemigo. Conviene construirla sobre el reconocimiento de nuestra capacidad mental, talento, intuición y facultades para crear un marco objetivo de talento y proyección en lo que se hace. 

Asertividad es un concepto novedoso, cada día más aplicado y de difícil manejo. Nuestra civilización se fundamenta en los derechos básicos que toda persona posee, corolario de su origen y destino superior, siendo preciso reconocer, respetar y defender. Esos derechos llamados asertivos suelen conculcarse en defensa de una mal entendida libertad y peor aplicada igualdad, desde el origen, hasta la muerte. Defendiendo la verdad objetivable, los hechos que fundamenten mis razonamientos o dialogo y la naturaleza de los derechos básicos del ser humano, eje del sistema, es como mejor se es asertivo. 

La escucha se ha convertido en una necesidad imperiosa, tanto la activa como la pasiva.

Vivimos en círculos concéntricos de monólogo de sordos. Más importante que la habilidad para hablar es la de saber escuchar. Solo conoceremos a nuestros semejantes, familiares, amigos e indiferentes, si sabemos escuchar y percibir los sentimientos, argumentos y pensamientos que se transmiten en las palabras. El dialogo nunca puede convertirse en monologo, ni de inicio, ni al final. La vida cotidiana nos ha convertido en compartimentos estancos, de frágil equilibrio, de inestable confort y escasez de conocimientos. Por ello resulta cada día más difícil tener criterio o buscar la verdad que se encierra en tanto sofisma como escuchamos.

Del dialogo y la escucha de cualquier argumento viene la empatía. Comprender a los demás, ponerse en su lugar, es un sano ejercicio que no requiere el asentimiento, ni la identificación con el interlocutor. Simplemente nos hacemos capaces de ayudar al prójimo, percibiendo los pensamientos, sentimientos y emociones de los demás, como si fueran propios. Empatizar con lo que otras personas me dicen y transmitirles que les entiendo, es vivir de frente a la realidad, sin prejuicios, con valentía, honestidad y rigor. Debería comenzar en el “conócete a ti mismo” y busca la formula de conocer a los demás. 

La propuesta del año nuevo, tiene que terminar, como no podía ser de otra manera, en el liderazgo. No se busca en una tómbola, ni se juega como la lotería. Se estudia y perfecciona, pero, sobre todo, se ejerce. El arrastre, la popularidad, la celebridad, el glamour son las perversiones del liderazgo. El liderazgo es, ante todo, una cualidad moral; una ejemplaridad de conducta; una actitud de sacrificio; una aptitud de rigor en el compromiso. Un sacrificar “la existencia por la esencia”. Que el año que comienza pueda auspiciar el buen liderazgo: Pasión por el trabajo, talento, organización, motivación, empatía, trabajo en equipo, creatividad y decisión; imprescindible para superar las adversidades y aprender de los errores. 

Llegados al final del análisis sobre nuestro crecimiento interior y los distintos aspectos que debemos mejorar, no podemos dejar en el tintero la valoración futura de nuestro medio de comunicación “El Correo de España”. Las ideas valen tanto, cuantas más personas halla dispuestas a pregonarlas y sacrificarse por ellas. La persecución que sufrimos por parte de Facebook y su intento de silenciarnos, es inversamente proporcional a nuestra importancia y a la libertad de defender lo políticamente incorrecto. Propongo para el año que comienza y así lo lanzo al Editor, director y suscriptores o lectores de Newsletter que hagamos una suscripción de 20 € mensuales mediante aportación bancaria, el equivalente a 10 cañas o una comida fuera de casa. Somos modestos, pero no menesterosos. Así podrá difundirse nuestro “Correo de España” sin necesidad de publicidad invasiva o del permiso del censor de las redes sociales.